martes, 14 de enero de 2014

EL AMOR ESTÁ HERIDO DE MUERTE POR LAS FALSAS VERDADES - 2

En base al post anterior, me será más fácil contestar las preguntas que prometí responder, con la intención de no dejar cuestionamiento alguno sin responder. (tampoco pondré imágenes en este post)

Puesto que la persona humana está estructurada por la organicidad somática (o física), por la experiencia psíquica (o afectivo-cognitiva) y por todos los modos de vivencia espiritual (sexualidad o amor) y siendo esta última expresión la que da unidad, es la guía y da sentido a las otras dos, hemos de convenir en que el amor o sexualidad puede y debe estar implicado en la organicidad somática (o genitalidad) y de igual modo lo ha de estar en las vivencias afectivo-cognitivas. Pero es igualmente claro, en la experiencia de todos, que "del ser al deber ser" suele haber mucho trecho por lo que es necesario analizarlo y así contestar a los interrogantes de Anónimo y de Debora.

Es muy frecuente escuchar y leer que los varones y las mujeres amamos de manera diferente.  Hay dos dimensiones que distinguir: el actuar cotidiano en la expresión del amor y la "potencia de ser" personas en las expresiones de amor.

Indudablemente somos morfológica y funcionalmente diferentes y esto está condicionado filogenéticamente, para cumplir roles procreativos (biológicos y sociológicos) complementarios, pero cosa muy distinta es el condicionamiento  caracterológico cuya función genética es la comunicación propia de la especie que, en nuestro caso, la evolución de nuestro cerebro la ha llevado a superar e  independizarse de la fase filogenética, de manera tal que las funciones genital-procreativas no son ya instintuales sino solamente pulsionales. 

No existe en los seres humanos, biológica y científicamente hablando, el instinto sexual, aunque se afirme  lo contrario millones de veces en textos con cariz científico, divulgativo, procaz, coloquial o religioso.  Y porque así es podemos orientar nuestra pulsión genital-procreativa como mejor nos parezca sin que por ello, en estricto rigor, se produzcan disfunciones orgánicas o enfermedades ni patologías emocionales de ningún genero.  Podemos orientarla hacia la recreación, la socialización, la procreación o hacia la continencia con la más variada diversidad de intenciones (la ciencia, el arte, la política, la producción literaria, la religión, el servicio y todas las formas de altruismo en general)

De lo dicho se desprende que la diferencia en el amar erótico-genital entre varones y mujeres es solamente cuestión de educación o no educación del carácter de los individuos.  Desde mi experiencia profesional puedo aportar tres observaciones que considero valiosas para este análisis:
  1. Que la falta de educación de la espontaneidad del carácter y el control consiguiente del mismo ("los prontos") es la causa principal de las dificultades y consiguientes fracasos de las relaciones de pareja y, por lo mismo, de los divorcios y este es un mal que por igual atañe a hombres como a mujeres.  De aquí se deriva otra causa de dificultades graves para la relación de pareja: la dificultad o la carencia de diálogo verdadero.
  2. Que la educación en el auto-control del carácter es más fácil de observar entre las personas homosexuales que entre las heterosexuales.  Esto no quiere decir que carezcan de problemas las relaciones interpersonales entre estas personas pero sí nos pone de manifiesto que la "androgineidad caracterológica" (dominio del carácter para la comunicación) debería ser uno de los objetivos a proponernos alcanzar todas las personas, sin pretender renunciar a nuestro carácter, pues no lo conseguiremos por ser éste de naturaleza genética.
  3. Que las llamadas necesidades genitales de los varones y mucho más apremiantes que las correspondientes de las mujeres son solamente consecuencia de la falta de educación de carácter de los hombres.  En la práctica, tienen las mujeres mayor capacidad de respuesta erótico-genital que  los varones y más sostenida en el tiempo.
Las supuestas necesidades genital-caracterológicas, diferentes entre los dos géneros son disfraces del "apetito de poder" para el dominio de un individuo sobre el otro (y de ahí de un grupo sobre otro) porque no nos han enseñado en nuestra pubertad (tiempo prioritariamente importante) a conocer y dominar nuestro carácter de manera tal que esté orientado al logro de objetivos mancomunados, creativos y pausados en el tiempo y en ese proceso identificar el gozo de la existencia.  (Permítanme hacerles un llamado a releer los post relativos a la importancia de educarnos en la vivencia de la soledad y el silencio)   Por el contrario nos condicionan para alcanzar con la mayor rapidez posible y sin importar quién pague el costo de la inmediatez (si nosotros, los que nos rodean o ambos) lo que se nos antoje o nos proponga el marketing como momento promisor de "felicidad".
¿Qué hacer cuando esta realidad negativa nos haya alcanzado?... aplicarnos el dicho de que lo que no aprendió Pepito tendrá que aprenderlo Pepote.

Ahora bien, ¿puede la vivencia erótico-genital llegar a ser una expresión de sexualidad y amor?  Sí, puede y debe llegar a serlo para lo cual es imprescindible la creatividad conducente a la expresión y experimentación de gozo o de placer y, cuando así se logra, se habrá superado la dimensión genital para integrarse como dimensión emocional-afectiva-erótica porque tendrá como objetivo el gozo de la otra persona.  De no ser así, la relación genital no pasará de ser una modalidad más de "masturbación" (no entendido el término literalmente, claro está).  La sexualidad puede y debe expresarse en la genitalidad pero no se logra de manera espontánea; se precisa de consciencia que guíe al autocontrol, a la creatividad y a la generosidad; en suma a la educación continua del carácter.

Este comportamiento erótico-genial-creativo tiene, además de los costos inherentes a la creatividad, otros de mayor envergadura: romper dos expresiones de hipocresía: una, moral-religiosa y otra, social-política.

La hipocresía moral-religiosa expresada en la afirmación de que "todo acto genital ha de estar abierto a la vida" para ser moralmente saludable (vida es el  término que se usa para disfrazar el concepto  "procreación") .

La comunicación erótico-genital entre personas tiene triple finalidad: comunión emocional (pasional), encuentro personal (afectivo) y función procreativa (dar vida). Esta tercera finalidad no debe estar librada al azar, entre personas, sino que debe formar parte del orden, dirección y sentido de sus vidas para lo cual no puede dejar de ser previsible y, por lo mismo, no todo encuentro erótico-genital debe estar irrestrictamente abierto a la procreación pues, de no ser así la procreación carecería de dignidad personal.  El criterio es dictado por personas que no asumen la paternidad ni biológica, "por autodefinición", ni educativo-social aunque no tienen impedimento jurídico para ello y utilizan sistemáticamente doble-discurso: el oficial y el privado.

Ahora bien, sabido es que nuestra biología suele saltarse "a la torera" la capacidad de previsión y, a veces nuestros absurdos eufórico-pasionales ayudan a la biología y, entonces, la vida se hace presente como consecuencia de los mismos.  En estos casos la vida nueva ha de ser asumida como parte de la relación erótico-genital para que pueda tener la categoría de relación erótico-genital adulta, madura y saludable y, por ende, relación erótico-genital entre personas; no valen escusas que serán siempre expresiones de hipocresía amparadas por miedos a perder comodidad y buscar hedonismo, facilismo y secundar el carácter sin educación para afrontar responsabilidades adultas y la propia vida.

¿Y qué si la nueva vida es producto de una violación? 
Es claro el tema; se trata de un comportamiento patológico social, es la consecuencia de una enfermedad social; luego es la sociedad quien ha de asumir el fruto de tal patología como lo hace con cualquier otra enfermedad o pandemia y llevarlo, por la política y educación adecuada, a término saludable. 
Vale decir, no se puede condenar a la madre gestante a cargar con la obligación de una maternidad educadora que no eligió y de la que fue víctima, si es que no está preparada para hacerlo, pero la sociedad no tiene poder, ni moral, ni jurídico, aunque así se lo atribuya apelando a la democracia, para eliminar una vida humana con igual potencia de ser persona que cualquier otro ser humano engendrado.
La madre gestante sufre un "accidente social" como hay tantos accidentes que tenemos que sufrir y la sociedad tiene la obligación de ayudarla a superar esta "patología social.

Debatir políticamente sobre la licitud jurídica del aborto en estos casos es, simple hipocresía político-social, facilismo, hedonismo social, conveniencia económico-financiera, una forma más de encubrir la pena de muerte en lugar de afrontar la patología de la violencia de género con eficiencia, que de eso se trata.

Ambos modos de hipocresía tienen el mismo común denominador: búsqueda de ganancias; de dominio ideológico (sojuzgación de la libertad por la ocultación de la verdad);  ganancia social (proposición falsa  de redención de la conciencia), y ganancia económica (consecución de adeptos).

Llegados a este punto abordaré los interrogantes de Mary... pero lo haré en el siguiente post para no hacer éste más extenso.

lunes, 6 de enero de 2014

EL AMOR ESTÁ HERIDO DE MUERTE "POR LAS FALSAS VERDADES" -1

Responde este post a la promesa hecha a los dialogantes Mary, Anónimo y Debora, al comentar , CUANDO DECIMOS ¡ TE AMO !, ¿ QUÉ DECIMOS, VERDADERAMENTE ?
Tienen tanta densidad de contenido sus aportes e interrogantes que me veo obligado a responder en dos post; el primero de conceptualización teórica y marcadamente controversial en relación con lo que la gente dice, escribe y vive a todos los niveles (intelectuales, sociales, políticos, religiosos etc.) y, sobre esta base, en el segundo, responder directamente los cuestionamientos hechos.  No usaré imágenes esta vez, por lo extenso del tema.

He de comenzar por algo temerario: definir el amor. "Amor es el vínculo intelectivo-volitivo-libre que une a las personas para alcanzar la plenitud de su ser de personas, en la perfección de lo posible".
Excluyo de la relación de amor, a todos los entes no personales porque el vínculo que se puede establecer con ellos no puede tener homogeneidad paritaria: no se puede proponer como objetivo de la relación la plenitud de ser personas para ambas partes.
 
El amor, en la presente definición, está condicionado por la magnitud que las siguientes variables pueden alcanzar en cada persona: la inteligencia que guía la consciencia de ser personas con limitaciones, la voluntad para superar las limitaciones propias buscando la plenitud, gozosamente, de las mismas y la libertad de unión con otras personas para alcanzar la perfección de todo su ser de personas, hasta donde esta perfección les sea posible a las personas involucradas.  Estas tres variables se vinculan entre sí  constituyendo entonces el amor hacia sí mismo, y se vinculan con las correspondientes variables de otras personas, constituyendo el amor a alguien.  Es vínculo que hace la cópula y, por ello, hace fértil la relación de las tres variables (inteligencia, voluntad y libertad).

Ahora bien, estas tres variables, con la cópula o vínculo que las hace fértiles, pueden actuar sobre la totalidad de la persona en su compleja tridimensionalidad: somática o corporal, anímica o psíquica y espiritual o quedarse fijadas (estancadas obsesivamente o mayoritariamente) en alguna de ellas y dar origen a las vivencias emocionales, a las vivencias afectivas o a las vivencias sexuales. 

Solamente la vivencia consciente, intencional y volitiva de las tres dimensiones, guiadas por la consciencia espiritual (que no ha de confundirse con confesionalidad religiosa alguna) da lugar a la vivencia de la sexualidad.

La expresión inequívoca de la sexualidad humana es toda manifestación de creatividad que logre, eficientemente, el crecimiento y la expresión de los individuos como personas.  Los modos con que las personas nos expresamos creativamente son, en consecuencia, las expresiones de nuestra sexualidad, al margen de como sea o no sea la expresión de la genitalidad (o vivencia emocional) y de la expresión sexual (o relación afectiva)

La respuesta sexual de la persona humana, para ser tal, ha de ser orientada desde la sexualidad y para la sexualidad (es decir, por y para la creatividad) y desde ella la persona humana, asumirá el comportamiento y la conducta genital y no al revés si quiere ser y expresarse como persona; si invierte el proceso será un simple ser humano, un animal humano más, dentro de los millones de especies animales que existen en nuestro planeta.   La inversión de este orden y, consiguientemente la priorización de la emocionalidad (siempre erótico-genital) para el dominio del otro y en contra de la creatividad (lo que crea y hace crecer al otro) es lo que explica todas las violencias (entre individuos niños y adultos, entre parejas, en las organizaciones laborales, en las sociales tanto civiles como religiosas, los homicidios y las guerras).

Una cosa es la respuesta genital, otra la respuesta sexual y una tercera la respuesta de sexualidad.
Sé que lo expuesto no es fácil de aceptar porque se habla indistintamente de todo como si fuera una misma cosa y así se habla de "fases de la respuesta sexual humana" como si en eso solamente consistiera la sexualidad de la persona humana
Las así llamadas "fases" sí lo son pero de la genitalidad humana (como especie) algunas de las cuales involucran a la afectividad humana pero con eso no se involucra el actuar de la persona humana, necesariamente y, por lo general la persona preocupada por el éxito de estas fases está ausente de la vivencia sexual-afectiva y totalmente lejana de la sexualidad, especialmente entre los varones.

Es claro por el enunciado, que son tres los conceptos claramente diferenciables a tenerse en cuenta en la formación y en la vivencia de esta realidad: sexualidad, respuesta sexual y conducta genital.

La Conducta Genital: es todo comportamiento biológico de los organismos humanos, conducente a la experiencia de placer y a la reproducción.
La conducta genital está guiada por la vivencia emocional-erótica: ambas experiencias están intrínsecamente unidas por nuestra química neuro-endocrina, es decir, funcionan en razón de los mismos estímulos hormonales en razón de lo cual nunca se vivencia una dimensión emocional sin que deje de expresarse la apetencia eróticaEl grado de conciencia sólo depende de la atención (o tiempo que le queramos dedicar) e intención (u objetivos que pretendamos alcanzar) que pongamos en el objeto de apetencia emocionalEsto nos afecta desde nuestra lactancia hasta las vivencias espiritual-religiosas  (prueba de lo dicho son las expresiones de erotismo de los lactantes y las confesiones -experienciales-de algunos místicos)  y tiene como base de acción el diencéfalo.

La Respuesta Sexual: es el conjunto de conductas de interacción interpersonal conducentes a la comunicación consciente entre seres personales.
La base de esta interacción comunicativa es el conocimiento mutuo que inevitablemente interactúa pro y post conocimiento con las vivencias emocional-eróticas. Y por la acción del conocimiento las conductas dan origen a las vivencias afectivas  de aceptación y/o rechazo. Las conductas son todas posteriores a nuestras emociones.

Toda vivencia afectiva es, en consecuencia, un modo de comportamiento emocional-erótico, guiado por el conocimiento del valor de alguien para el logro de nuestras intencionalidades; de no ser así, solamente nos moveremos en el plano de las vivencias emocional-eróticas
En consecuencia, hemos de eliminar la falsa conciencia del altruismo a ultranza en la relación afectiva y nos afecta esta realidad en todas nuestras relaciones desde las parentales o familiares hasta las empresariales e intelectuales, sin eximir a las altruistas, apostólicas, religiosas y espirituales.  Y, claro está, esto tiene costos que, generalmente, no nos han enseñado a identificar ni educado para vivir con libertad espiritual, sino con temor estéril, porque nada de cuanto hacemos por "los alguien" se escapa a esta realidad. Tiene como sustento de acción el neocortex básicamente operativo-funcional.

A la luz de lo dicho es que debemos analizar los enredos e intrigas que se generan en los ámbitos laborales, sociales, empresariales, políticos (tanto civiles como religiosos) que entorpecen permanentemente las vidas personales como las societarias (civiles y religiosas).  No discriminamos ni orientamos rectamente lo emocional-erótico de lo afectivo porque en nuestro fuero interno no lo llamamos por su nombre para no tener que afrontar la toma de decisiones, guiados por la verdad.

La sexualidad:  es pues el uso consciente, diferenciado e intencional de las vivencias genitales (o emocionales) y sexuales (o afectivas), para ser y expresarnos como PERSONA entre personas.  Así definida y vivida, la sexualidad es equivalente al amor. En consecuencia, es falso que se pueda hacer el amor: el AMOR SÓLO PUEDE SER CREADO, es decir, consecuencia de la creatividad que puede manifestarse en el ámbito de lo emocional (o erótico-genital) y en el ámbito de lo afectivo (o cognitivo) pero que habrá de estar desbordado por la búsqueda consciente y estable del crecimiento de las personas que libremente se vinculan (o copuladas desde el espíritu). La base orgánica de acción de la sexualidad es la estructura prefrontal (base de las acciones volitivo-intencionales)

Si, para las personas humanas,  podemos expresar como sinónimos los términos sexualidad y amor, el estado que mejor los definiría a ambos sería la ESPONSALIDAD cuya etimología (ex - pondum -allii) equivale a QUITAR EL PESO AL OTROEn esta tarea de quitar el peso de la historia, del carácter y de las circunstancias al otro, puede estar involucrada la genitalidad o no estarlo pero, sin duda, siempre estará involucrada la vivencia emocional-erótica, como inequívocamente lo estará la afectividad (o conocimiento de las necesidades del otro) y lo que de ninguna manera estará ausente será la libre y consciente voluntad de unión, de vínculo,  de cópula de ambos espíritus.

Estas tres formas enunciadas de vivencia son evolutivas y, por lo mismo, circunstanciales-cambiantes y posibles de salud y de patologías.  De forma tal que se precisa de acciones terapéuticas preventivas o profilácticas y de acciones curativas periódicamente para asegurarnos la salud de las mismas.

Las acciones preventivas son el conjunto de estrategias terapéuticas para la educación del carácter y el control de la espontaneidad del mismo.
Las acciones curativas son el conjunto de estrategias para el estudio del impacto que la historia personal vivida (infancia, relaciones parentales y familiares, eventos significativos, etc.) sigue teniendo en las relaciones interpersonales que establecemos (sociales, laborales, de pareja, etc.) Exige ajustes periódicos terapéuticos sobre el diálogo que tenemos con los demás con quienes nos vinculamos en forma continua o esporádica y sobre la calidad del mismo.

Espero sepan disculpar lo extenso de este post; con base en él podré responder los interrogantes hechos por las personas mencionadas al inicio del mismo y a las explícitamente dialogantes que se quieran sumar ahora.













 

domingo, 15 de diciembre de 2013

¿ FELICES FIESTAS O FELIZ NAVIDAD ? o ¿ FELICES FIESTAS DE NAVIDAD ?

Hace cuatro años, en una farmacia española, me despedí el día 24 de diciembre deseando a quien me atendió, que tuviera una Feliz Navidad... Y alguien me corrigió diciéndome que como estábamos en un estado laico, lo que procedía era desear Felices Fiestas, para no ofender a quien no fuera creyente.  
 
Quedé perplejo y no supe, en ese momento, diferenciar si lo que me decían era producto del respeto al diferente o de la pusilanimidad.  El ambiente de fiesta era notable, casi estruendoso por doquier y el despilfarro de dinero en esos días, a juzgar por las cifras publicitadas por los m.d.c.s. y pese a la crisis que se decía vivir en la ciudadanía era impresionante y, entonces me pregunté... ¿Cuál o Quién es el referente de estos acontecimientos?
 
Tengo amigos de distintas confesiones religiosas y otros que se profesan agnósticos o ateos; de todos ellos he recibido parabienes y congratulaciones navideñas con frecuencia, como yo les he felicitado en las festividades en las que ellos conmemoran acontecimientos significativos en su vivencia social o mística. 
Recuerdo haber preguntado a un amigo ateo, qué celebraba en Navidad y me contestó que la fiesta de la familia.  Creo recordar que me explicó que la navidad desde siempre había sido, para él, tiempo de reencuentro familiar.
 
No se necesita apelar a la susceptibilidad del laicismo o al respeto por los laicos, a quienes también corresponde tener respeto por los creyentes, para coincidir con mi amigo. Nuestra diferencia está en  que yo leo la fecha como el inicio de encuentro de la Familia Divina con todas las otras formas de familia que a lo largo de la historia se han dado y las que se darán en lo sucesivo entre las personas humanas. Y quien originó esta fusión, teológicamente hablando, ha sido Cristo luego, en análisis riguroso las fiestas de Navidad como fiestas de familia, sin Cristo, en occidente no existen. Cosa distinta es tener o no tener consciencia de ello.
 
Hay muchos que, con sobradas razones, niegan la divinidad del Cristo histórico: yo tengo dos razones para afirmarla: una de carácter histórico-antropológica y otra de carácter metafísico-espiritual que comparto con Uds.


La de carácter histórico-antropológica es que durante más de 2000 años ha habido miles y miles y miles de personas que silenciosamente y sin reivindicar a la historia de los pueblos, costos ni derechos han dado y siguen dando hasta hoy, su vida por afirmar "creo - me adhiero - confieso"... la divinidad de Cristo

Y el fruto de esos incontables miles de personas que hoy se incrementan - por desgracia literalmente - es... el conjunto de DERECHOS HUMANOS sobre los que la sociedad occidental y oriental sustenta el progreso.


La razón de carácter metafísico-espiritual es el invento, hecho por Cristo, de la EUCARISTÍA.  Este hecho sólo puede ser producto de la mente de un loco o de un dios.  Y por cierto, ya narra el evangelio que  sus parientes fueron alarmados con la noticia de que muy cuerdo no parecía estar... precisamente porque anunciaba que se quedaría como alimento para la humanidad.
 
¿ Un loco quien parte la historia en dos mitades en el antes y el después de El ? Se cuenta en la historia de la humanidad con culturas religiosas de tanta y más larga duración que la cristiana pero ningún personaje, como Cristo, ha cambiado la historia en dos partes.

¿ Un loco quien impone con sólo argumentos de razón metafísica, el valor de las personas sin importar su condición ni física, ni social, ni mental, como valor supremo del orden social y por encima de cualquier otro interés económico, científico, cultural y jurídico ? Pensadores en la historia que han dignificado a los seres humanos hay muchos: los clásicos griegos, los clásicos orientales o Séneca dentro de los latinos y muchos actuales, pero ninguno como Cristo ha elevado a los seres humanos -sin límite de condición- a la dignidad de partícipes místicos de la Divinidad del Absoluto en la dimensión de HIJOS DE DIOS.

¿ Un loco que aglutina a todos los pueblos de la tierra y al margen de sus propios calendarios y creencias para conmemorar el paso de un siglo a otro, que se definió casualmente por uno de sus seguidores, el astrónomo y teólogo Dionisio Exiguo ?  Recordemos, por ejemplo, con qué algarabía celebró China... el cambio de siglo hace muy poco, y para nada coincidente con las efemérides de su cultura.
 
Quien ha marcado estos cambios en la historia con sólo sus propuestas... no puede ser un loco, y si no lo es, sólo nos queda una alternativa: es Dios. 
A los humanos no se nos habría ocurrido jamás una idea semejante porque somos demasiado cuerdos para hacer tal locura: "quedarnos como alimento para todos" ¡ qué locura !;  esa, es tarea de una mente divina. 
 
Capítulo aparte merece el costo de la confianza y confirmación en esta adhesión o fe, cuando analizamos los capítulos tristes escritos por sus seguidores, por su iglesia, en el pasado y en el presente que hizo expresar a Gandhi, por ejemplo, que sería cristiano si sólo existiera el evangelio pero no los cristianos.  Pero eso no es lo que quiero compartir con Uds. en esta Navidad.
 
Las Fiestas de Navidad sin Cristo, carecen de sentido lógico y creo que es a los no creyentes  y a los que alardean de la supuesta bondad del laicismo, a quienes corresponde tener expresiones de respeto para con los creyentes y unirse a ellos para disfrutar de estas festividades en lo que significan metafísica y místicamente, por ser esta efeméride ícono referencial del inicio de cambio para toda la humanidad en el progreso social y cultural del ser humano, hacia la identidad como persona, respetando las limitaciones que aún quedan por superar y que son tareas que deberemos afrontar, juntos, los creyentes y los no creyentes en la dirección mística que la Natividad de Cristo nos anuncia cada año, porque cada año varía la dimensión mística de la Navidad.


Por eso saludo a todas las personas que quieran dialogar conmigo:  FELICES FIESTAS DE NAVIDAD.
 
 
 

viernes, 6 de diciembre de 2013

CUANDO DECIMOS ¡ TE AMO !, ¿ QUÉ DECIMOS, VERDADERAMENTE ?

Es difícil saber si la expresión "te amo" es la que más escuchamos en la vida o son expresiones alrededor de las palabras  "dinero, riqueza, placer, poder, sexo, justicia, violencia, guerra..." pero a buen seguro que las expresiones de amor son las palabras que más nos gustaría escuchar, pero no necesariamente decir .
 
No sé cual sea la experiencia que Uds. tengan, al respecto, pero yo siempre me he preguntado, si el "te" no tendríamos que cambiarlo por "me"; es decir, "me amo a través de ti". 

Nunca he tenido claro si los actos de amor, entre las personas humanas, son actos de donación como se insiste en decir o una búsqueda de enriquecimiento propio y, consiguientemente, de egoísmo y narcisismo que pueden ser legítimos por necesarios, o las dos cosas en alternancia asimétrica, es decir, actos de donación en los que una de las personas da más que la otra.

Si aclaráramos en nuestro fuero interno y en nuestras relaciones interpersonales estas ideas, nos ahorraríamos mucho sufrimiento porque aceptaríamos que la igualdad no existe en la naturaleza y, por consiguiente, tampoco entre las personas humanas o pondríamos distancia entre nosotros, sin conflictos, porque no aceptaríamos la desproporción en la entrega mutua y nos separaríamos sin más.

Digo sin conflictos porque no fantasearíamos ni con expectativas de cambios imposibles (que son como querer meter un clavo en la pared a base de cabezazos)  ni nos impondríamos la obligación de soportar la impertinencia cruel de quien se apoya en leyes civiles o sacras para no cambiar.
Ni tengo la obligación de ayudar a cambiar a quien no quiere hacerlo, "porque así demuestro que lo amo", ni tengo que soportar hasta la muerte a quien me está matando "porque así lo he jurado ante Dios".  NO porque, al menos, el Dios que Cristo nos ha revelado es un Dios de vivos, no un Dios de muertos y El mismo se definió como Camino, Verdad y VIDA.

Creo que las confusiones provienen de la multiplicidad inmensa como se ha definido la palabra amor.  Existen registradas más de 30,000 referencias  en 0.29 minutos en "san google" tan pronto se solita información sobre el tema por lo que consiguientemente el verbo amar se conjuga, es decir, se actúa de miles y miles de formas diferentes, sin olvidar la forma del BUEN HUMOR, que es la forma de conjugar el verbo H´AMAR, con H.

En esta línea del sentido del humor y con el apoyo de imágenes y leyendas quiero seguir interrogándome y dialogando con Uds. sobre qué decimos cuando afirmamos... te amo.


¿Quién respeta a quien?... La inocencia, y no el prejuicio, es el canal de comunicación entre ambos seres en esta imagen; la igualdad es la expresión del respeto mutuo, y el beso dado y recibido es la fusión de dos almas amantes.

Te amo, es un beso dado y recibido, respetando al diferente.



Manifestación distinta  del "te amo" es esta siguiente: el límite de mi amor es el azar y mi paciencia; entre el azar y la paciencia, me pongo precio que tienes que pagar para tener acceso a mi. 

¿Irónico y hasta jovial, verdad?...  NO; es la declaración  "dis que" amorosa del dominador ahora y pronto, del maltratador. Lo que ahora es irónico, luego será sadismo, porque quien pone precio  a lo que dice dar, miente y quien miente, tarde o temprano, mata.

Te quiero y te amo, en castellano, tienen significados diferentes. 
 
Quien dice te quiero, puede decir que "un clavo saca otro clavo" pero quien dice te amo, sabe que ha tatuado en su cerebro el aprendizaje de la otra persona y los aprendizajes vivenciales, como los tatuajes son indelebles.
 
 
 
 
 
 
 
Te quiero, equivalente a me quiero y puede afirmar como si de
verdadero amor se tratara, lo que sólo es búsqueda de hedonismo y de pereza.  Y así reza lo que sigue...
 
Este eslogan puede aparentar bondad pero sólo es expresión de pereza ante los retos que plantea la historia de la otra persona y miedo a perder el hedonismo que promete el disfrute de la pereza compartida.  El resultado es la mentira como atmósfera de la relación que es, por sí misma insostenible y generadora de  infidelidades.
 
Aceptar el eslogan de te amo como eres, equivale a decir: "me enriquece tu pobreza" y, si eso es verdad, ¿será falso que me amo en tus limitaciones?
 
 
 
 
 
Estamos tan condicionados por estas confusiones que hasta nos parece perfecta cualquier manifestación afectiva o amorosa que nos centre en nosotros como parejas o como próximos, como si nuestra existencia pudiera ser realidad y tener sentido sin los demás.
 
Qué distinto sonaría el eslogan de este afiche si dijera... "elige a la persona que haga más bonito el mundo en que vivimos con otros"
 
Necesitamos perdernos para poder ganar; de cualquier otro modo siempre perderemos. 
 
Quien pierde su vida la gana, afirmó Cristo hace veinte siglos, pero preferimos sentir la suavidad de los peluches, al vigor de la verdad.
 
 
 
 
 
 
 


 

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿ SE PUEDE SER VERAZ EN LA VIDA SIN MORIR EN EL INTENTO ?

Soy consciente de que la coletilla del título de este post "sin morir en el intento" es un plagio pero valga la ocasión para rendir homenaje a Carmen Rico-Godoy quien, me parece, fue la primera en usar la expresión.
 
El tema que me ocupa y deseo compartir con Uds. es la verdad, la veracidad de vida, la coherencia entre el pensar, el decir y el obrar en nuestra vida.  Y la pregunta es -si es esto posible- en la vida personal, en la vida de pareja, en la vida social, en la vida laboral, en la vida política y en la vida espiritual sin exponer nuestra existencia al límite.
 
Con base en los datos que nos aportan los informativos de los medios de comunicación social -de los que tampoco podemos fiarnos ciegamente que sean veraces- la respuesta es inmediata: no se puede ser veraz en un mundo que miente a diestra y siniestra y pretenderlo es tener actitud suicida. 
Pero lo grave es que seguir viviendo en la mentira es ser parte de un sistema homicida.  Basta, para corroborar lo dicho, con que abramos los noticieros y constataremos que el mayor número de noticias hacen referencia al homicidio perpetrado de múltiples modos y siempre tiene por motivación el engaño, la traición, la mentira.
 
La mentira y el homicidio, expresados en la más amplia acepción de estos término, van juntos: prueba de ellos son los asesinatos pasionales, los odios históricos entre amigos y hermanos, las economías quebradas de las naciones, los países beligerantes por siglos, las guerras sin cuento y sin término...
Cuán dramáticamente, tanto a nivel personal como social, resulta cierta y constatable la expresión de Cristo: "el que miente es hijo del maligno, quien desde el principio es homicida".
 
Pero ¿por qué mentimos, si las consecuencias son tan trágicamente graves?
La mentira tiene dos padres: el "señor" miedo y la "señora" pereza. Macabra dupla que engendra homicidas. 
 
Sí, cuando mentimos, quien miente, tarde o temprano, con conocimiento o inconscientemente a alguien mata... en sus esperanzas de vida, en sus legítimas aspiraciones, en las oportunidades frustradas... y, como consecuencia genera en esas personas predisposición para la agresividad cuyo límite volverá a ser el homicidio.
 
No puede ser de otro modo porque la frustración produce a nivel neurológico dos respuestas: la búsqueda de compensaciones y la agresividad.  Estas dos respuestas van íntimamente unidas y tanto se pueden expresar con uno mismo como en relación con los demás llegando a ser positivas y creativas sólo si hemos educado (conducir fuera de sí al encuentro de otros para enriquecernos mutuamente) nuestro carácter y permanecemos en estado de alerta para reorientarlo, para  reeducándolo. 
De otro modo la cascada de justificaciones (toda justificación es un modo elegante de mentir pero, por elegante, no de deja de ser mentira) como mecanismos de defensa continuará in crescendo hasta convencernos todos de que ser veraces en un mundo de mentira es imposible porque seremos víctimas y, entonces, generamos una cultura paranoide de la que intentamos huir creándonos "nidos de amor" a los que atribuimos la verdad, bondad y belleza que nosotros no tenemos; claro está que la frustración nos la servimos en plato hondo y volvemos a engendrar actitudes homicidas.
 
¿ Y cómo salir de la mentira, como forma de vida ?  Dos alcances:
1º Por medio de la auto-delación.  Los propósitos de enmienda sin auto-delatarnos serán un modo de auto-mentira porque si no derrotamos el miedo, que es uno de los padres de la mentira, no conseguiremos ser veraces y seguiremos esclavizados de nuestra pulsión depredadora, asesina.
2º Mediante registros concretos de nuestras mentiras, de los momentos - lugares - circunstancias y personas en que mentimos, de las veces en que intentamos mentir pero nos retractamos más o menos a tiempo y, por último, registros de las veces que quisimos mentir pero no lo hicimos.  Sin estos registros no venceremos la pereza a que nos induce nuestro carácter, que es otro de los padres de la mentira, ni podremos auto-delatarnos con firmeza.
 
En este trabajo como en el trabajo con las demás adicciones de las que forma parte la mentira, es más fácil no iniciarse o salir pronto de ella, que experimentarla y disfrutar de la misma, porque las adicciones son difíciles de controlar.  La expresión "desarraigar", que se suele usar, no es correcta por total inexactitud pues las adicciones jamás desaparecen, sólo pueden ser controladas con vigilancia constante. 
 
¿ Pero ganamos algo siendo veraces en un mundo dominado por el engaño, la falsedad y la mentira ?
La veracidad sólo nos asegura una vivencia: ser libresNo existe mayor riqueza ni dignidad para una persona porque sólo la libertad la identifica como persona.
Para todas las demás dimensiones de la vida, el obrar con veracidad nos hace vulnerables porque nos hace predecibles a los ojos de los demás  y desde la predecibilidad seremos fácilmente objetos de abuso pues la gente suele confundir, muy frecuentemente, bondad con debilidad e intentarán abusar de la bondad siempre que se lo permitamos.
 
Ante este riesgo real de ser objetos de abuso habremos de ejercitarnos en la práctica de la verdad mediante 3 cualidades: delicadeza, firmeza y claridad.
La expresión de la verdad sin delicadeza (teniendo en cuenta las debilidades y flaquezas del interlocutor)  se convertirá en u acto de brutalidad, de abuso, de negación del valor de la personaLa verdad no puede ser superior a la persona sino estar a su servicio.
La firmeza exige que expresemos la totalidad del contenido de la verdad que queremos compartir.  Sin firmeza la comunicación se transformará en un acto de manipulación que fácilmente dará por resultado el rechazo del interlocutor como acto auto-defensivo o la justificación sin final.
La claridad exige de nosotros estar en actitud de esclarecimiento, tantas y cuantas veces el interlocutor tenga necesidad de ser auxiliado para el correcto entendimiento de diálogo.
 
Ser veraces en un mundo que obra en contra de la verdad - mundo próximo y/o lejano- demandará de nosotros dos actitudes: Vigilancia para ser veraces y, así ser persona libres y... Disposición docente al más clásico estilo griego: sin retribución. 



 
 

viernes, 1 de noviembre de 2013

SER SERVIDOR DE ALGUIEN ¿ HUMILLA O DA PODER ?

Ante las personas con actitud de servicio y, mas aún si el servicio que prestan es incondicional o prácticamente incondicional, se suscitan tres tipos de respuestas y actitudes en quienes las rodean:  1 actitud de admiración, 2 suspicacia ante las probables intenciones ocultas y 3 rechazo porque se considera ese comportamiento como humillante, poco digno y, generalmente, objeto de abuso.

La admiración se suscita ante la imagen abrumadora de "personajes" que impactan la vida social o política porque alcanzan éxito ejerciendo labores que parecían imposibles de ser coronadas con el éxito pero que son el resultado de muuuu...chos años de esfuerzos silenciosos e inicialmente solitarios. 
Prototipos de estos personajes y próximos a nosotros pueden ser M. Gandhi que unificó a su país y lo liberó de un Imperio sin confrontaciones bélicas; M. Teresa de Calcuta quien, por la labor de acoger a los más miserables de la India y dignificarlos rompiendo los tabús de las castas sociales, convoca en sus funerales a la multitud orante jamás vista en el mundo, de todos los credos  y a representantes de casi todos los países y religiones; M. Louther King quien con su lucha y luego de su muerte, alcanza a romper la segregación legal de la raza negra en USA y consolida realmente la libertad de la esclavitud social que sufrían estas personas.

Y en nuestros cercanos ámbitos familiares, vecinales y laborales todos conocemos personajes que son queridísimos porque el monosílabo NO ha desaparecido de sus mentes, cuando alguien les pide algún servicio; dan la impresión de disfrutar solamente sirviendo a los demás y de los que, con alguna frecuencia, se dice "sólo sabe sufrir".
Son los tíos queridísimos e inolvidables o los compañeros a los que siempre podremos acudir por ayuda: los médicos incondicionales y silenciosos para el servicio; los empresarios que por igual se ocupan del desarrollo de sus trabajadores que de los objetivos de sus empresas; los políticos que escuchan para poder cambiar los contextos sociales de injusticia; los maestros que rarísima vez se les recuerda aunque hayan sido las bases del ABC intelectual, moral, ética y mística de generaciones; los investigadores ocultos que intentan hacer más agradable nuestra vida, etc. etc.  La admiración, las alabanzas, los reconocimientos de los beneficiarios son ostensibles porque en estos casos siempre son la minoría y desde ella, decimos, marcan la diferencia.

Pero luego de la expresión de admiración surge la reacción en contra y las expresiones frecuentemente sarcástica de "yo no soy Teresa de Calcuta" o "yo no soy la tía Lula" porque "por si acaso, yo no soy santo".  Admiración sí, pero asimilar y hacer propios los valores de servicio de los personajes servidores de los demás, no, porque no parece clara la separación entre la extrema generosidad de los servidores y la ignorancia que del "mundo real" tienen estas personas y la percepción de debilidad y falta de "autoestima" de las mismasY ante el actuar generoso de estos personajes es fácil encontrar mucha gente y, generalmente próxima a ellos, que confunde su bondad con debilidad e intenta, por muchos medios, abusar de quien sirve. Pronto, en consecuencia, surge la duda expresada como "bueno es el culantro pero no tanto" y comienzan las suspicacias.

Que estos personajes (por igual los sociales, los profesionales como los familiares) tienen poder y lo ejercen desde el servicio, en proporción difícilmente calculable, es evidente por las multitudes que convocan y/o por la perennidad de su recuerdo pero, al mismo tiempo, son sujetos de humillación y a veces de burla, incluso, luego de ser reconocida la heroicidad de su actuar.
El servicio puede ser fuente de poder pero, al mismo tiempo, generado de humillación.

Los análisis de sus comportamientos y las expresiones de sus modos de pensar, de su filosofía sobre la vida genera mucha reserva y suspicacia porque nos resulta difícil seguir sus huellas. Reservas en nuestro actuar porque decimos que somos diferentes y defensas en nuestro pensamiento porque nos falta claridad para saber con certeza si no ha habido en ellos ganancias ocultas. Son los mecanismos que nos permiten negar el valor evidente para nosotros de esas personas porque sus vidas son "voz profética" que compromete, en mayor o menor grado,  y nos exigen cambiar en nuestro actuar


Todos deseamos un cambio de sociedad, de políticas internacionales, de tecnologías e ideologías al servicio del ser humano para que éste sea más persona pero esperamos que este anhelo sea producto de la magia o "de influencia extraterrestre", unas veces sacrales de todos los colores y otras, cada vez más frecuentes, alienígenas. Son los modos por los que hacemos ostentación de nuestra cobardía ante los retos de la vida que nos toca protagonizar. Y, por eso, preferimos refugiarnos en los personajes que, debiendo ser servidores por autodefinición, nos escandalizan .

De sobra sabemos, por la historia, que los cambios sólo son producto de la generosidad mancomunada, de la multiplicación de quienes tienen conciencia de ser personas para personas y que no se detienen porque, efectivamente, haya seres que sólo alcanzan a ser seres humanos al acecho de cuanto provecho puedan usufructuar del servicio de las personas con conciencia de persona.

Que frente a quien sirve habrá, lastimosa y frecuentemente, demasiada gente con el ánimo de abusar, es también y para todos una evidencia. Y, ante esta realidad ¿qué hacer para que nuestro servicio sea un paso más hacia los cambios que deseamos?  Mi respuesta es clara: sumarnos al número de "profetas" con dos actitudes:
1- Fortalecer cada día nuestra actitud de servicio o, dicho de otro modo, decir y hacer SI a toda petición de servicio que se nos haga.
2- Denunciar con "delicadeza, firmeza y claridad", es decir, con VERACIDAD al servicio de las personas (y no veracidad por la veracidad) cualquier abuso de que podamos ser objeto (sea quien fuere el abusador: próximo o lejano, fuerte o débil, autoridad o par), pidiendo reciprocidad, de algún modo, a toda aquella persona a quien sirvamos, para que sea explícito el equilibrio de "tú, eres más que yo, antes que yo y superior a mi, pero no sin mi"


Creo que con  esta dupla actitudinal, la humildad del servicio que prestemos en nuestros hogares, en los ambientes laborales, en las relaciones sociales -civiles o religiosas-, en la dimensión política etc. se transformará en un mecanismo de poder al servicio del cambio de -ser humanos, a ser personas para personas-, que todos anhelamos.









 

martes, 8 de octubre de 2013

LA SOLEDAD... PARADOJA NECESARIA PARA SER PERSONA - 3

La tercera reflexión sobre la soledad necesaria y, por tanto, saludable que deseo compartir con Uds. es la soledad caracterizada por el aprendizaje, internalización y vivencia progresiva para enfrentase a los propios miedos y quebrarlos para, luego, transformarlos en actos creativos de personas para personas y, por lo mismo, en creatividad  honesta.
 
Hago hincapié en los tres verbos que empleo, para describirlos con la característica de acciones progresivas, vale decir, que las acciones de estos tres verbos sólo concluirán en plenitud su contenido con nuestra muerte; en efecto, la muerte será el último temor que tendremos que afrontar y vencer... y mientras ese hecho no llegue, el esfuerzo habrá de ser continuo.
 
La razón del temor a la soledad es la emoción de pérdida.  Nuestro cerebro, como órgano, sólo está hecho para vivir y gozar y la soledad es percibida instintualmente, desde el principio de la existencia como una amenaza contra la vida. Por eso el infante aunque esté alimentado y limpio, si no duerme, llora y se le debe enseñar a romper la asociación entre soledad y amenaza de muerte.

Desde entonces la soledad tiene el signo de pérdida y, consiguientemente, de muerte y desde ese momento debe comenzar la educación "saludable" para asimilar la soledad como un factor que necesariamente vamos a tener que aceptar en nuestras vidas y transformarlo en elemento de creatividad, en elemento de identificación personal y en sistema de aporte positivo a la comunidad de que formemos parte.   
 
Este primer momento es fundamental pues no basta con "adiestrar" al infante para autogratificarse con la soledad hasta que los adultos (grupo social más adelante) lo gratifiquen con sus múltiples formas de presencia y seguridad; de hacerse así esos niños cundo llegue a ser adultos, sólo usarán la soledad para repetir lo que aprendieron: "el que no llora... se queda solo y... qué miedo.
Se necesita que desde ese momento el niño vaya creando respuestas que pueda compartir con quienes lo rodean para que aprenda a valorar a los demás, saliendo de sí mismo.
Este será, a su vez, el primer aprendizaje de la valoración de "límites en la vida" para poder ser, personas y, por ende, libres.  Aprendizaje de la soledad creativa y asunción de límites saludables son concomitantes e insustituibles para aprender a ser personas libres. Para educar al respecto existen diversos métodos de condicionamiento operante que los adultos deberán administrar paulatinamente respetando, lógicamente, la maduración neurológica. 
 
El tiempo de escolaridad, en todas sus etapas y respetando las peculiaridades propias de cada una de ellas, debería ser utilizado para poner a prueba la bondad de los aportes que, desde la soledad, puede cada uno hacer al grupo y para consolidar la formación de los juicios de valor teniendo en cuenta tres criterios: el auto-control caracterológico + la discriminación por el juicio crítico + la evaluación valorativa de las acciones en función del o de los objetivo-s que se proponga alcanzar. 

Teniendo en cuenta que estas tres variables que entran en juego en este aprendizaje tienen ritmos y características peculiares en cada educando, por demás está decir que es imprescindible alternar grandes momentos de silencio con momentos de socialización para que cada uno, a su ritmo, logre dos objetivos básicos: primero, pueda corregir las limitaciones que la mala educación de la infancia le hayan podido dejar por causa del exceso o defecto de presencia de los adultos en su vida de niño y, segundo, pueda enfrentar el reto de descubrir los talentos escondidos en él-ella y organizar su mente para exponerlos en beneficio del-os objetivo-s que el grupo se propone alcanzar.

 
Quienes elocuentemente nos señalan el gran valor de los momentos de silencio-soledad para el desarrollo de los talentos personales son los alumnos autistas, algunos de los cuales alcanzan a desarrollarlos hasta límites de genialidad.  Sin negar las limitaciones que ellos mismos tienen en otras áreas de su vida, esta característica del silencio-soledad creativos que desarrollan espontáneamente, nos indica que potencialmente la potencialidad creativa está en todos y que es un error no respetar, hacer respetar e incentivar el cultivo de esta estrategia educacional. 
Sin silencio y soledad no podemos aprender a auto-valorarnos; sólo tendremos como verdad el juicio de valor de los demás, es decir, el valor social y comercial y, por difícil que nos resulte aceptarlo, el valor de esclavización que nos llevará en la vida adulta a tener una actitud mendicante de aceptación, en lugar de actitud de participante y libreEsto se verá reflejado en el campo laboral, social, de pareja, familiar, religioso, político, etc. Por miedo a la soledad están dispuestos a hipotecar la libertad.

Esta tarea educadora no será posible sin padres + tutores bien formados y ejercitados en la vivencia de la soledad saludable; lo que constituye una doble limitación que habrá que afrontar, comenzando con la aceptación de las limitaciones propias al respecto y el compromiso de la auto-educación para superarlas, habida cuenta de lo dicho al comienzo de que ésta es tarea continua.
 
Llegados a este momento, caen por su propio peso, las preguntas de ¿cuantos, cuales y donde nacieron nuestros miedos? de adultos, claro está.
Luego de responder a estos interrogantes de manera concreta tendremos que aprender a registrar las expresiones de los mismos, los momentos en que se expresan y los costos que nos acarrean.
De ninguna manera busquemos culpables ni dentro ni fuera de nosotros porque de nada serviría sino para dilatar el tiempo de inacción y entraríamos ineludiblemente en la mitomanía porque la mentira tiene dos raíces: el miedo y la pereza y ambas las estaríamos alimentando y extendiendo con ese método; simplemente nuestros miedos forman parte de nuestra historia y a nosotros nos corresponde la obligación y el honor de superarlos.
 
 La metodología que yo he probado eficiente es el trabajo sobre la honestidad.  La transformación en acciones creativas a favor de las personas nos sacará automáticamente de nuestra condición de humanos para humanos y nos obligará a ser mucho más que veraces porque ser y obrar con honestidad es empeñarnos en lograr objetivos que por igual nos beneficien a nosotros que a los que nos rodean.
 
Aprender, ejercitarnos y consolidarnos, con la edad, en este modo de actuar será la manera de vivir el segundo mandamiento de la ley judaico-cristiana que junto con el primero de los mandamientos es la plenitud del bien y el modo por el que, según el profeta Joel,  se expresará proféticamente el ser espiritual de toda la humanidad. 
 
¿Pero verdad que creer esto, comprometernos con la honestidad así concretamente definida y perseverar en esta actitud da miedo porque lo más probable es que nos quedemos solos o en una minoría ridiculizable, porque fácilmente nos exponemos a perder todos los resortes de seguridad económica, social, amical, familiar, de pareja y de bienestar?  Parecería que tal es el coste de ser honesto y de ser profeta.
 
Sí; da miedo porque esto requiere aprender a no negarnos a cuanta demanda se nos haga y que podamos satisfacer, a costa de nuestros cansancios y cómodas y legítimas formas de vida.  Y... claro está, son tantas las buenas razones para no hacerlo que si nos enrolamos en este quehacer limítrofe con el absurdo humano, porque es un quehacer guiado por la fe en las personas, fácilmente nos quedaremos solos y, entonces "qué miedo"; miedo a no tener grupo, a no ser llamado, a no tener pareja, miedo a no ser aplaudido, miedo a hacer algo solo .


 

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