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jueves, 23 de junio de 2016

EL RETO DE SER PERSONA HUMANA, ENTRE SÓLO SERES HUMANOS - 4

Definida la persona humana como “el ser que,  socialmente: vive, se expresa y trasciende, con consciencia libre, actuar honesto y transcender místico”, ¿Cómo se constituyen estas tres variables?

Los 3 componentes del Trascender Místico:

La vivencia mística = mistérica en nuestro ser, expresarnos y actuar… es dimensión constitutiva de nuestro ser como personas, pero se nos da “como potencia de ser” porque no siendo necesaria para la existencia biológica y tampoco para la vivencia social es la manera por la que podemos superar, perfeccionar y trascender la existencia biológica y la existencia social.
La vivencia mística puede alcanzarse en 3 grados o niveles: suficiente, elevado y eminente, pero sin ella, en alguno de estos niveles, no es posible la Consciencia Libre ni el Actuar Honesto en plenitud y así no podremos vivir como persona entre personas.
 
Debe, en consecuencia, educarse, desarrollarse y reorientarse constantemente durante la vida y precisamos, para ello, de la vivencia de 3 verbos-(acciones): Admirar… estéticamente; Expresarnos… bellamente y, Gozar… misteriosamente de toda expresión de libertad y de todo actuar recto.

Todo cuanto nos rodea y todos los que nos rodean tienen dimensiones dignas de ser admiradas y, por ende, de ser disfrutadas.  Cuando los acontecimientos y personas nos facilitan la vida es fácil percatarnos de su valor, pero si se trata de acontecimientos o personas que nos lo dificultan se nos hace penoso admirarlas y más aún disfrutarlas.
Esta situación, espontáneamente, nos cuesta aceptarla y, sin embargo la historia nos muestra que, ante los cataclismos más duros de la naturaleza y las desgracias inhumanas más execrables ocasionadas por individuos humanos, ha habido quienes se han constituido en íconos de la restauración de tales situaciones y quienes han expresado poesía y música de la más elevada calidad para que tales limitaciones históricas no se pierdan entre las páginas del tiempo.
Estas personas nos enseñan que la admiración estética es siempre posible pero demanda de nosotros virtud = esfuerzo para hacer el bien, siempre, y devolver bien por mal a todas las expresiones de la naturaleza cósmica, biológica, social e histórica. Y así, la ley del Talión será superada, por la ley del amor fruitivo de personas libres y honestas, porque con el "ojo por ojo" pronto quedaremos, todos... tuertos

Cuando lo anteriormente expresado es un hábito que acompaña la consecución de los objetivos que apetecemos en nuestras vidas… saldrán de nuestros labios las palabras guiadas por la belleza inherente a la  honestidad; de nuestra voluntad las acciones guiadas por la consecución de la verdad subjetiva y con la admiración de la verdad del diferente porque admiraremos su belleza y, de nuestra facultad de unión entre humanos, surgirá la tolerancia ante lo dispar, que casi siempre es relativo o intrascendente.

El segundo verbo de la trascendencia mística “expresarnos bellamente lo ejercitamos espontánea y fruitivamente cuando nos enamoramos, y con ello se pone de manifiesto la dimensión potencial de vivencia mística en nuestro tejido emocional; es la base que nos permite afirmar, como real, que manifestarnos con belleza-s en lo cognitivo-racional y en los relacional-volitivo  es posible en todas las vicisitudes positivas o traumáticas.
Para que lo dicho sea real necesitamos educarnos y educar en la experiencia del éxtasis ante lo bueno, lo bello y lo verdadero de todo cuanto nos rodea. 
Este proceso educativo nos inmunizará contra la “displasia paranoide” (crecimiento anormal de la sensación de riesgo) y contra la obsesividad-compulsivo-posesiva de la competitividad,  inhumana, tan de moda en el lenguaje y en la praxis de las pedagogías del siglo XXI, como igualmente aniquiladora de la visión trascendente de cuanto pensamos y hacemos.

Y, por último, el tercer verbo de la trascendencia mística, “gozar de toda expresión de libertad y actuar recto” nos predispondrá intelectualmente para mantenernos libres de prejuicios, al mismo tiempo que críticamente activos para discernir -personal y comunitariamente-  los contenidos de verdad, bondad y belleza de toda información, que habrá de llevarnos siempre a expresar nuestra criticidad-adulta con la ejercitación de los 3 verbos que la crítica adulta engloba: -denunciar, anunciar y comprometernos- para alcanzar los objetivos que buscamos en beneficio propio por igual que en beneficio de los demás.

Esto nos exige educarnos y educar en la valoración de los aportes de los demás, de las expresiones de los diferentes y del pensamiento de los otros; nos exige abandonar los espacios de seguridad adquiridos y disponer nuestra mente y nuestra voluntad para acoger lo que de bueno y recto tengan los otros y para aportar a los demás lo que con rectitud hemos construido.
Este proceso educativo tiene dos condicionantes fundamentales: la aceptación inevitable de la soledad-creativa en nuestras vidas y, el aprendizaje del silencio físico y emocional que nos permitirá desarrollar la virtud = fuerza… de la esperanza, del saber aceptar los límites y de esperar a los demás.  De otra manera nos esclavizarán nuestras apetencias posesivas y nunca seremos libres = nunca seremos personas humanas.

La razón de ser de estas necesidades estriba en 2 dimensiones ineludibles de nuestro existir: - la dependencia social y - la contingencia temporal de todo lo que nos rodea. 

Las prisas, se suele decir, no suelen ser buenas consejeras pero, esto, difícilmente se acepta hoy, porque las nuevas tecnologías nos empujan a apetecer todo, ya, porque todo es efímero.




Razón de más para poder afirmar que SIN VIDA MÍSTICA, EN EL SIGLO XXI, NO SE PUEDE SER PERSONA HUMANA, sólo alcanzaremos a ser seres humanos.

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