Los 3 componentes del Trascender Místico:
La
vivencia mística = mistérica en nuestro ser, expresarnos y actuar… es dimensión
constitutiva de nuestro ser como personas, pero se nos da “como potencia de ser”
porque no siendo necesaria para la existencia biológica y tampoco para la
vivencia social es la manera por la que podemos superar, perfeccionar y
trascender la existencia biológica y la existencia social.
La
vivencia mística puede alcanzarse en 3 grados o niveles: suficiente, elevado y
eminente, pero sin ella, en alguno de estos niveles, no es posible la
Consciencia Libre ni el Actuar Honesto en plenitud y así no podremos vivir como
persona entre personas.
Debe,
en consecuencia, educarse, desarrollarse y reorientarse constantemente durante
la vida y precisamos, para ello, de la vivencia de 3 verbos-(acciones): Admirar…
estéticamente; Expresarnos… bellamente y, Gozar… misteriosamente de toda
expresión de libertad y de todo actuar recto.
Todo
cuanto nos rodea y todos los que nos rodean tienen dimensiones dignas de ser
admiradas y, por ende, de ser disfrutadas.
Cuando los acontecimientos y personas nos facilitan la vida es fácil
percatarnos de su valor, pero si se trata de acontecimientos o personas que nos
lo dificultan se nos hace penoso admirarlas y más aún disfrutarlas.
Esta
situación, espontáneamente, nos cuesta aceptarla y, sin embargo la historia nos
muestra que, ante los cataclismos más duros de la naturaleza y las desgracias inhumanas
más execrables ocasionadas por individuos humanos, ha habido quienes se han
constituido en íconos de la restauración de tales situaciones y quienes han
expresado poesía y música de la más elevada calidad para que tales limitaciones
históricas no se pierdan entre las páginas del tiempo.Estas personas nos enseñan que la admiración estética es siempre posible pero demanda de nosotros virtud = esfuerzo para hacer el bien, siempre, y devolver bien por mal a todas las expresiones de la naturaleza cósmica, biológica, social e histórica. Y así, la ley del Talión será superada, por la ley del amor fruitivo de personas libres y honestas, porque con el "ojo por ojo" pronto quedaremos, todos... tuertos
Cuando
lo anteriormente expresado es un hábito que acompaña la consecución de los
objetivos que apetecemos en nuestras vidas… saldrán de nuestros labios las
palabras guiadas por la belleza inherente a la
honestidad; de nuestra voluntad las acciones guiadas por la consecución
de la verdad subjetiva y con la admiración de la verdad del diferente porque
admiraremos su belleza y, de nuestra facultad de unión entre humanos, surgirá la
tolerancia ante lo dispar, que casi siempre es relativo o intrascendente.
El
segundo verbo de la trascendencia mística “expresarnos bellamente” lo ejercitamos
espontánea y fruitivamente cuando nos enamoramos, y con ello se pone
de manifiesto la dimensión potencial de vivencia mística en nuestro tejido
emocional; es la base que nos permite afirmar, como real, que manifestarnos
con belleza-s en lo cognitivo-racional y en los relacional-volitivo es posible en todas las vicisitudes positivas
o traumáticas.
Para
que lo dicho sea real necesitamos educarnos y educar en la experiencia del
éxtasis ante lo bueno, lo bello y lo verdadero de todo cuanto nos rodea.
Este
proceso educativo nos inmunizará contra la “displasia paranoide” (crecimiento
anormal de la sensación de riesgo) y contra la
obsesividad-compulsivo-posesiva de la competitividad, inhumana, tan de moda en el lenguaje y en la
praxis de las pedagogías del siglo XXI, como igualmente aniquiladora de la
visión trascendente de cuanto pensamos y hacemos.
Y,
por último, el tercer verbo de la trascendencia mística, “gozar de toda
expresión de libertad y actuar recto” nos predispondrá intelectualmente
para mantenernos libres de prejuicios, al mismo tiempo que críticamente activos
para discernir -personal y comunitariamente-
los contenidos de verdad, bondad y belleza de toda información, que
habrá de llevarnos siempre a expresar nuestra criticidad-adulta con la
ejercitación de los 3 verbos que la crítica adulta engloba: -denunciar,
anunciar y comprometernos- para alcanzar los objetivos que buscamos en
beneficio propio por igual que en beneficio de los demás.
Esto
nos exige educarnos y educar en la valoración de los aportes de los demás, de
las expresiones de los diferentes y del pensamiento de los otros; nos exige
abandonar los espacios de seguridad adquiridos y disponer nuestra mente y
nuestra voluntad para acoger lo que de bueno y recto tengan los otros y para
aportar a los demás lo que con rectitud hemos construido.
Este
proceso educativo tiene dos condicionantes fundamentales: la aceptación
inevitable de la soledad-creativa en nuestras vidas y, el aprendizaje del
silencio físico y emocional que nos permitirá desarrollar la virtud = fuerza…
de la esperanza, del saber aceptar los límites y de esperar a los demás. De otra manera nos esclavizarán nuestras
apetencias posesivas y nunca seremos libres = nunca seremos personas humanas.
La
razón de ser de estas necesidades estriba en 2 dimensiones ineludibles de
nuestro existir: - la dependencia social y - la contingencia temporal de todo
lo que nos rodea.
Las
prisas, se suele decir, no suelen ser buenas consejeras pero, esto,
difícilmente se acepta hoy, porque las nuevas tecnologías nos empujan a
apetecer todo, ya, porque todo es efímero.
Razón de más para poder afirmar que SIN VIDA MÍSTICA, EN EL SIGLO XXI, NO SE PUEDE SER PERSONA HUMANA, sólo alcanzaremos a ser seres humanos.
