jueves, 29 de octubre de 2015

LOS ESCÁNDALOS DESDE LA PSICOLOGÍA Y LA FE

" Recuerdas que no me confirmé en el colegio. ? Recuerdas cómo te contaba lo que hacía Sodalicio? En estos días me estoy mordiendo la lengua. Es imperdonable lo que le hicieron a la fe de los que no los siguieron. .. peor lo que le hicieron a sus propios miembros.
El daño que le hacen a la iglesia, a las personas de buena fe, a los que aman y protegen al débil. Es imperdonable. Desde aquí te aliento a que escribas algo desde la psicología y la Fe. Tú tienes todas las herramientas "

Amigos de DIALOGANDO SOBRE PSICOLOGÍA Y LA VIDA; estos dos textos me han sido enviados por uno de los dialogantes en el blog y los he transcrito para ser fiel al diálogo que pretendo tener, siempre, con Uds.  No sé si tengo todas las herramientas para abordar este tema, pero lo haré en aras de la lealtad que todos nos merecemos.
 
Comenzaré diciendo que las infidelidades y tropelías en la Iglesia son un estigma que la acompaña desde su fundación y no creo que terminen en nuestros días, porque hay signos elocuentes de lo contrario. Recordemos los nombres de Judas Iscariote y Pedro que traicionaron a su Maestro, los discípulos de Emaús que se iban decepcionados a su pueblo porque su Maestro no había triunfado y en buena cuenta todos los apóstoles que lo abandonaron en el momento culminante y se recluían, juntos, con más miedo que vergüenza, en una casa de Jerusalén.
 
Luego, durante el primer siglo del cristianismo los impostores aparecían por todas partes; recordemos las cartas de S. Pablo pero, muy especialmente leamos la segunda carta de S. Pedro, en todo el capítulo 2º; nos va a parecer que está describiendo CON TRISTE LUJO DE DETALLES lo que nuestro "dialogante" alude en los dos primeros párrafos que he transcrito.  Y podríamos recorrer siglo por siglo de la historia del cristianismo para encontrarnos con páginas oscuras, unas, y abominables otras.  En nuestros días, lo aludido por nuestro dialogante no son las únicas noticias grotescas o escandalosamente perversas y criminales.

Tal parece que la FE y LA FIDELIDAD entre los seres humanos y entre estos y las instituciones en las que conviven, tienen necesidad contingente (es decir: podría no ser así, pero se expresa así) con el ABANDONO Y LA TRAICIÓN, del mismo modo que la vida y la muerte tienen contingencia necesaria.
La FE no es lo mismo que la CREENCIA. La creencia se basa en la conveniencia que nos mueve para lograr un beneficio y es, simplemente una expresión de la especie humana; la creencia se construye, para el logro de un bien; es el resultado de nuestra mayor o menor creatividad. 
 La fe, en cambio, en todas las expresiones de la misma, nos es necesaria para poder vivir con dignidad de personas entre personas y no se basa en la conveniencia que de ella podamos sacar sino, por el contrario, en la adhesión sin cálculo, al valor que descubrimos en la-s persona-s; la fe nos es dada.

Y, de la misma manera que la vida tiene necesidad de crecimiento y superación de sí misma para continuar existiendo y de cualquier otra manera es absorbida por la muerte, del mismo modo la FE (humana, social, institucional, nacional y teologal; observemos que todas nos son dadas con la posibilidad de aceptarlas o no) tiene necesidad de crecer y fortalecerse o, de lo contrario, será absorbida por la traición, por la corrupción y por la criminalidad.

La fe teologal-católica, que es el campo donde se mueve la inquietud de nuestro dialogante, es la adhesión a Jesucristo, como Hijo unigénito de Dios e Hijo primogénito entre muchos hermanos, profeta de Dios Padre universal para todos los seres humanos y resucitado de la muerte por el Espíritu de Dios para que los seres humanos podamos ser personas como nuestro Padre es Persona. 

Esta dignidad dada a la persona humana, la hace "deitática" y... la guía práctica de este proceso de crecimiento y desarrollo, es la vivencia del evangelio de Jesucristo que ha de marcar el orden (lo que es primero, segundo etc.), la dirección (las personas como pares, como hermanos e hijos del mismo Padre) y el sentido (deitático e.d. hijos de Dios mismo) de quienes han dado respuesta a la fe en Jesucristo

La traición y corrupción a la fe en Jesucristo y a la fe de Jesucristo, han sido y son intermitentemente repetidas por los cristianos de todos los tiempos y hemos quebrado, una y otra vez, la dignidad deitática (dada por Cristo) de las personas humanas, en general, y de muchas personas, en particular, que por débiles e indefensas han creído (esperado ser salvados de sus debilidades y, así obtener algún tipo de ganancia) en individuos que han hecho ostentación jerárquica y/o intelectual de supuesta fe en Jesucristo pero, que en estricto rigor y en el mejor de los casos, sólo creencia han tenido.

Las víctimas de los traidores y corruptos de la fe (por igual teologal que humana y personal) han sido personas con tres dimensiones de personalidad deficiente, si es que no esquizoide: limitado desarrollo mental-crítico, elevada emocionalidad caracterial y muy menguada creatividad autónoma
Todas estas limitaciones coexisten con las formas más diversas de pobreza, con la infancia o adolescencia etática y/o emocional y con ambientes sociales o familiares desestructurados.

(Si a estas circunstancias propiciadoras de la aparición de las víctimas, añadimos la búsqueda de ganancias, por parte de las mismas víctimas, justo será también extender las responsabilidades entre los que podríamos llamar "victimarios de segundo orden":  e.d. las mismas víctimas y los ambientes socio-familiares)

Los victimarios y corruptos impenitentes, por su parte, han sido siempre psicópatas con gran habilidad en el uso de la inteligencia emocional, con capacidad elevada de convocación y persuasión y creadores de lenguajes míticos que han creado con expresiones verbales místicoides (tergiversación del evangelio, siempre con interés lucrativo y de poder) con las que han aliviado las conciencias de sus seguidores, frágiles en su psiquismo y necesitados de referentes de seguridad.

La conjunción de las características de víctimas y victimarios han dado y seguirán dando situaciones de escándalo social y de delincuencia religiosa que han de merecer, por parte de quienes profesamos la FE en Jesucristo, la condena civil y penal de los delitos y de los delincuentes, y la humildad penitente (vale decir de reconocimiento y restauración de la dignidad de las víctimas, hasta donde esto sea posible).  Hemos de ser: "penitentes pro mundi et pro ecclesia" porque todos somos responsables, por fraternos - "cooperadores necesarios y negligentes culposos".

lunes, 28 de septiembre de 2015

SOLIDARIDAD Y VIOLENCIA ... ¿SE CONDICIONAN MUTUAMENTE PORQUE NO NOS EJERCITAMOS POLÍTICAMENTE?

Comparto con Uds. este post en la línea del quehacer político, que a todos nos corresponde desarrollar y por igual en las áreas nacionales, como sociales, laborales y familiares, y que iniciamos en el post anterior

Conocemos, por los medios de comunicación, el drama de la emigración de los países árabes en guerra y de los países africanos hacia Europa a los que hay que añadir, en general, el drama de las gentes de los países del Sur que emigran hacia los países del Norte, en el resto del mundo, o lo que es casi lo mismo, de los países pobres hacia los países ricos.
 
Conocemos igualmente las reacciones retóricas de: los gobernantes de los países de teórica acogida, ante esta dramática situación internacional; de los medios de opinión (porque de comunicación veraz, depende del sesgo intencional y económico de cada uno; es decir, no existe); de los políticos siempre en campaña electoral usurera; de asociaciones diversas con intereses de todo tipo, que se ofrecen como mediadores para facilitar ??? la acogida de los emigrantes y, con especial énfasis publicitario, de la opinión del Papa Francisco emitida ante cientos de personas "encargadas del orden internacional" en la ONU y en todos sus discursos oficiales en la visita a USA.
 
Ante este cúmulo de información no podemos escapar, en mayor o menor medida, de la sensibilización emocional o de la racionalización histórica (cuando no histérica que nos hace mirar para otro lado porque estamos lejos o porque "no es nuestro problema") viendo esta realidad social como ciclos que se han repetido a lo largo de toda la historia y que seguirán repitiéndose, con toda probabilidad.
 
Todos los grupos se concentran en ver la situación como un problema del derecho a las igualdades y a las libertades de las personas afligidas, y de este modo las enfrentan a otras personas que dicen tener el derecho a defender la libertad y la igualdad de que se han ganado con esfuerzo, hasta el momento de la llegada de los emigrantes.
 
Ante esta "guerra de derechos" entre los de arriba y los de abajo, entre los del norte y los del sur, entre los ricos y los pobres, se esgrimen como reguladores los tratados internacionales que afirman las libertades de tránsito de las personas, de los derechos laborales y de los derechos a la acogida y, entre tantos derechos corremos el riesgo de olvidar que este drama de la persona humana es:
  • un problema de supervivencia, un problema de vulnerabilidad; un problema de humildad y humillación y, en suma, un problema de no participación política tanto de los emigrantes como de los supuestamente acogedores.
 
La realidad es que los "tratados internacionales de derechos" seguirán teniendo contenido ontológico "cero" por mientras las personas sigamos estando al margen de "la acción política": internacional, nacional, estatal, empresarial y familiar y de este modo, nunca dejaremos de ser vulnerables ante los tres agentes de poder que nos sojuzgan (y a los que denuncié en el post anterior); jamás dejaremos de estar humillados, por estos mismos poderes, por no tener la humildad de luchar para buscar el cambio, entre todos, dejando nuestros espacios de comodidad.
 
Si no nos educamos para abandonar nuestros espacios de comodidad, por igual los emigrantes que los acogedores, la supuesta solidaridad será un  "mecanismos más de poderes y violencias";
  • los poderes y violencias del orden y de la legalidad de los que gozan de bienestar y que se dicen acogedores  vs.  a los poderes y violencias de las masas humanas y de los necesitados-emigrantes (con poca o ninguna conciencia-consciente-personal, de la realidad más allá de la supervivencia).
 
Y entonces, claro está, la historia seguirá repitiendo las circunstancias y motivos para que esta despersonalización y deshumanización hacia estadíos etológicos = pre-humanos (de lucha territorial de las especies animales o dentro de una misma especie), se vuelva a repetir una vez más porque la "historia magistra vitae"  seguirá sirviendo a los tres mecanismos de poder de siempre y no a las personas frágiles y vulnerables.
 
Hemos de reconocer  que los tres mecanismos de poder están cambiando hacia la humanización y personalización "con renglones torcidos", como dijimos, pero si los acogedores y los acogidos no participamos, activa y conscientemente, en las distintas expresiones de la política, lo avanzado seguirá la línea espontánea de la naturaleza ecológica (el zigzag, para arriba y para abajo), es decir, será flor de un día que sólo alegrará a los tres poderes antedichos.
 
La solidaridad-necesaria -para dar salida al presente episodio histórico de guerras y exclusión-solamente será eficiente, es decir, sólo dará solución a la supervivencia, a la vulnerabilidad, y a la humillación de los necesitados-emigrantes, en tanto a estos se les incentive la conciencia de reciprocidad eficiente (por parte de los sistemas acogedores y por igual por parte de las institucionales que los organismos particulares alientan)  porque, de cualquier otro modo de actuar se incentivará la consciencia de mendicidad, de humillación, de temor, de exclusión o de vulnerabilidad.

Y, claro y evidente está que cuando así no se hace es imposible evitar la violencia que hemos visto a través de los medios de comunicación;
  • entre los emigrantes porque se suscita la decepción y frustración de las expectativas que los tres poderes les han vendido como futuro mejor para ellos, a base de hacerles ver los supuestos derechos internacionales de los que van a disfrutar, pero que no son tal porque se sienten regulados, vigilados, coaccionados, controlados y, entonces comienzan a ver a los acogedores como esclavista, en mayor o menor medida. No se encuentran en la misma situación de los lugares de origen pero se sienten frustrados en sus sueños porque "no se sienten iguales"
  • entre los acogedores porque comparan el costo que han tenido que pagar con sus vidas y las de sus antepasados para obtener lo que a los acogidos, necesitados, emigrantes y minorías, se les da gratuitamente por partes de los tres poderes,
 
Los tres poderes son los que de inmediato perciben ganancias de la situación de "guerras bélicas y guerras cívicas" y lo expresan con criterios humanistas de mejorías para ambos grupos, a largo plazo, por la interculturalidad pero... a nadie rinden cuentas de las "muertes de distintas clases" que también propician y explotan.
 
La reciprocidad eficiente exige, a los tres poderes, claridad para exponer a los necesitados de asilo y estímulo de vida,  en cada una de las áreas de expresión laboral y de creatividad de que se dispone en los países de acogida y el número de participantes necesarios -cronológicamente calculados-, (lo que hoy es posible hacerse), a fin de que el "efecto campana"  no se constituya en un señuelo para la explotación vil de las necesidades de unos y de la emocionalidad de los otros, que sólo generarán tensiones; si es que no, guerras.
 
Sólo desde la reciprocidad eficiente (es decir, desde la norma transaccional "do ut des" y desde el primer momento) se incentivará no la igualdad, por imposible, entre los grupos demandantes y los de acogida sino, el respeto de la reciprocidad por la valoración positiva y realista de los aportes de cada grupo.
 
Por mientras la "dádiva" sea el modus operandi, tanto a nivel institucional como privado de la relación entre ambos grupos, las humillaciones, las distancias y las exclusiones se trasladarán de un grupo a otro y será imposible erradicar la violencia hasta pasadas dos generaciones, por lo menos. Esto es así, porque la dádiva aumenta las diferencias y las formas de exclusión.
Esta política de acción, a mi manera de entender, no es solidaridad sino asistencialismo y humillación de los vulnerables, en los momentos en que más indefensos son. 
 
La verdadera solidaridad es la que valora al débil por la riqueza que tiene  y por lo que puede compartir, (porque nadie es tan pobre que algo no pueda dar a cambio de lo que recibe) y la que elimina las situaciones generadoras de miseria subsistente, de pobreza degradante y vulnerabilidad ante los agentes de poder. 
 
Creo que de esta manera se capacitará a la generación de emigrantes acogidos y a las siguientes que de ellos se deriven, para ser partícipes de los cambios políticos de los lugares de origen porque en tanto los emigrantes no se constituyan en agentes de cambios políticos de sus lugares de origen, serán responsables coludidos por la pasividad, de los tres poderes que allí los explotaron y humillaron y que lo seguirán haciendo.
 
Lo que los poderes de los países de acogida están comenzando a hacer al intentar ayudar a los gobiernos de los países exportadores de emigrantes, a desarrollarse tecnológica y laboralmente sólo servirán de apósitos y analgésicos necesarios pero que no resolverán las heridas purulentas de la inmoralidad de los sistemas económico-políticos de los que los tres poderes se benefician en los lugares de origen de las tragedias y en los lugares de acogida.
 
Mientras estas situaciones no cambien, la solidaridad y la violencia seguirán condicionándose mutuamente.
Porque luego de veinte siglos de cambios incentivados (en zigzag) por las doctrinas cristianas, la humanidad no se guía por LA VERDAD, LA JUSTICIA, EL AMOR Y LA PAZ.


Esta tarea nos corresponde hacerla tanto a los acogidos como a los acogedores a través de al solidaridad eficiente, multiplicada por reciprocidad y no por las dádivas que sólo alcanzan a aliviar temporalmente los males para, luego, perpetuar las miserias.


 

sábado, 1 de agosto de 2015

LA POLÍTICA, ES LA ACTIVIDAD DE LAS PERSONAS LIBRES.

En la cultura clásica griega a quienes no participaban, activa y conscientemente, de la actividad política los llamaban "idiotés" y estos eran los esclavos, las mujeres y los niños porque carecían de plenitud socio-cultural.

Estas apreciaciones, afortunadamente, han cambiado en el mundo occidental - heredero de la cultura helena-  y entre los mismo griegos, y por eso su gobierno actual ha sometido a referéndum la decisión político-económica que les imponía la CEU.  Los griegos actuales nos demuestras que la participación en la actividad política, al menos en los momentos cruciales, es una tarea de los que se consideran personas y, por ello, seres humanos libres.

No es mi intención hacer una apreciación sobre la situación de Grecia, de naturaleza social, económica o financiera porque resulta ser un poliedro con más caras que un icosaedro .  Sí me interesa aprovechar esta coyuntura para buscar diálogo en torno al tema  de la "actividad política" ciudadana.

La expresión "yo no soy política-o" = a "no me interesa la acción político-partidaria" es extremadamente frecuente entre todos los estratos sociales, culturales y en todas las edades.  Pero, al mismo tiempo, se critica con desaprobación y/o con desprecio el actuar de la "clase o casta política".   

Me parece de extremada incoherencia intelectual-racional e intelectivo-emocional o, dicho de otro modo, incoherencia de nuestra inteligencia creativa frente al cambio positivo, que nos exigiría el actuar contrario.
Atribuyo esto a nuestra pereza caracterológica por la que expresanos nuestra "sub-normalidad" social,  a la manera de los "idiotés griegos"pero nos auto-engañamos, creyéndonos libres y no esclavos.  En la práctica, seguimos siendo esclavos y alimentadores de la casta política, a la que criticamos y menospreciamos.

Esta pereza caracterológica e intelectivo-intencional (es decir, de no saber ni querer hacer algo para que nuestro derredor cambie con nuestro esfuerzo) es la consecuencia, a su vez, de la falta de preparación de los padres y de los docentes para ejercer las responsabilidades parentales y educativas: "la formación de las conciencias de niños y jóvenes desde su dignidad y libertad, que sólo se expresa teniendo consciencia de nuestras obligaciones":
  • de ser +, 
  • de ser agentes y responsables del propio éxito y de la estabilidad del éxito en el futuro y,
  • de estar obligados a satisfacer lo que hemos denominado "derechos".


En tanto la expresión de "yo no soy político-a" sea socialmente generalizada, como así percibo que es, estaremos denunciando que los sistemas educativos oficiales y los sistemas educativos indirectos, no están instruyendo ni educando bien y experimentalmente a las personas, ni en su dignidad individual, ni en su dignidad político-ciudadana.


Las razones más frecuentes que se esgrimen para justificar nuestro "idiotés  son tres: primera, que los políticos son una casta de izquierdas, de centro o de derecha, muy difícil de eliminar porque, en buena cuenta, con distinto nombre todos son iguales; segunda, que la actividad política engendra sistemáticamente corruptos y ladrones y, tercera, que nada cambia porque somos víctimas de tres mecanismos de poder muy poderosos que se ínter-apoyan:
  • el mecanismo económico-financiero que sojuzga y estrangula los mercados laborales y transaccionales con conciencia moral  próxima a 0 y con conciencia ética = 0; 
  • la maquinaria militar  que por la fuerza apoya los mecanismos económico-financieros al mismo tiempo que los explota, con conciencia cívico-cultural 0  
  • la casta política -civil y religiosa- que justifica legal y moralmente a las dos anteriores con conciencia psicopática (psicópatas), en la mayoría de los casos.
Las razones son constatables, por lo que nos parecen ciertas, pero los tres mecanismos de poder tienen  por común denominador "el mismo tendón de Aquiles": la soberbia y ambición del poder y éste es el mecanismo que les ha obligado al cambio.
En efecto, a trancas y barrancas y con lentitud de tortugas, a los tres mecanismos de extorsión ciudadana, para poder subsistir, no les queda otro remedio que afrontar sus acciones con, cada vez mayor, transparencia -aunque sigan intentando tramar opacidad-, y con mayor sentido del bienestar y de la igualdad de los votantes que son, a su vez, los que generan la economía que los sustenta.

¿Qué fuerza es la que mueve a "este paquidermo" cada vez con mayor velocidad, contra su voluntad e inercia? ... Porque el actuar lo político y de los políticos SÍ CAMBIA y los valores económicos y jurídico-legales de igualdad, TAMBIÉN CAMBIAN,
 
No otra que la acción mancomunada de las personas libres, a través de los medios de comunicación social.  Estas personas son, a través de las tecnologías, invulnerables o muy difícilmente vulnerables al aparato represor de los tres mecanismos.

Éste será, en consecuencia, el camino a seguir para que las estructuras de poder cambien a favor de lo que ha sido, teóricamente hasta ahora, el sentido de su actuar: EL BIEN COMÚN; el bien de las personas por encima del bien de los principios y del bien de las leyes, que es lo que argumentan los mecanismos de poder.


Pero todos estos mecanismos de incentivación del cambio corren el riesgo de "prostituirse" porque... poderoso caballero es don dinero... y llegar a ser un modus operandi más, a favor del sistema mecanicista, cosa que hemos visto reiteradamente.



¿Como salir de este entrampamiento de nuestro ser social, guiado por el apetito de poder que parece ser endógeno y  genético?


  • Mediante la educación experiencial y vivencial de nuestros niños, adolescentes y jóvenes en los quehaceres políticos que el sistema familiar, educativo y social, les puede ofrecer.
  • Mediante la participación activa, incentivada desde la familia, en toda acción que implique comprometerse en actividades sociales y de gobierno de grupos (actividades sociales de carácter altruista, lúdico, estético, deportivo, crítico y cultural, etc.)
  • Mediante períodos de silencio y reflexión comunitaria, incentivados por y en las familias, y por y en las instituciones educativas.
  • Mediante la denuncia pública, oportuna y mancomunada, a través de los medios de comunicación, del uso incorrecto del poder, por parte de las instituciones y personas que trabajan políticamente pero ineficientemente y/o incorrectamente.

Creo que estos mecanismos educativos están llamados a constituirse en los incentivadores de las virtudes sociales de: tolerancia crítica... de paciencia activa... y de justicia prudente.

Estas tres disposiciones educacionales, a su vez, están llamadas a constituirse en el cimiento de una sociedad enmarcada por:
  • la búsqueda de la verdad, que sólo se logrará entre todos, 
  • el actuar guiado por lo considerado como más justo para todos, 
  • el amor que guiará la toma de decisiones, a favor de las personas antes que a favor las normas, 
  • la paz que exigirá desarrollar la paciencia para saber esperar -activamente- el logro de objetivos.
Puede parecer, lo que expreso, una concepción utópica... y lo es, por cuanto la utopía es la perfección de lo posible, y todo lo aquí escrito es posible de hacerse; pero exige -a padres y educadores- salir de nuestros espacios de comodidad, guiados por un principio regenerador: aprender a ser dichosos luchando por cuanto SEA JUSTO... DESDE LA PAZ.


Creo que en la cultura occidental, a trancas y barrancas, la actividad política de todos los signos se orienta en esta dirección, lo que nos permite decir con la voz de la sabiduría popular, que "Dios escribe recto con renglones torcidos" y... ¡ vaya si están torcidos!

lunes, 8 de junio de 2015

SI LA ENVIDIA FUERA TIÑA... ¿ CUÁNTOS TIÑOSOS NO HABRÍA ?

Una amiga dialogante me sugirió tratar el tema de la envidia porque, al parecer, "no morir en el intento y salir vivos del acoso de la envidia... porque somos víctimas de la envidia de los demás o porque nos cuesta refrenarla en nosotros mismos... es un quehacer heroico".
 
- Ser víctimas de la envidia ajena es la consecuencia de la impertinencia ajena, que es imposible evitar
- Ser víctimas de la envidia propia es consecuencia de la falta de autodominio, que no queremos evitar

La envidia, psicológicamente hablando, (no abordaré el tema moralmente en este post, salvo que así lo pida alguien dialogante) es una compleja aglomeración de las patologías que podemos sintetizar en lo que los filósofos existencialistas denominaron VACÍO EXISTENCIAL por:

"falta de control de nuestra espontaneidad caracterológica = no aceptación de nuestras limitaciones"
"falta de dirección en nuestra inteligencia emocional = dispersión mental y sensorial"
"falta de objetividad en la observación realista de nuestro derredor = no aceptación de la desigualdad que nos impone la naturaleza, en todo"
"falta de pensamiento lógico guiado por del principio de -causalidad-  =  vivimos  sugestionados por la -casualidad- que esperamos resuelva nuestros problemas, porque unos nacen con estrella y otros estrellados"
"falta de objetividad en la valoración personalsentimiento de inferioridad"
 
"falta, en suma, de ALEGRÍA DE VIVIR" por:
  • no tener orden para superar lo que somos, lo que tenemos y lo que apetecemos;
  • no tener dirección en la vida porque, o no tenemos objetivos y vivimos a al tun, tun de lo que nos presenta cada día o nos proponemos objetivos que no podremos alcanzar, guiados por el pensamiento mágico de que nada es imposible para la apetencia humana;
  • no tener sentido fuera de nosotros mismos y creernos que somos el ombligo del mundo , e.d., carecer de altruismo y de "sentido de los otros" que es un valor elemental para la convivencia social.
    Luego de ver estas "6 faltas y 3 nos"... yo entiendo mejor el vacío existencial en que nos deja postrados la envidia. Pero, ¿qué hacer para no morir en el intento y vernos libres del acoso de la envidia, que nos dice nuestra amable dialogante?...  Dos consideraciones:
-  frente a la envidia, fruto de la impertinencia ajena... hacer nada es lo pertinente; tratar los comportamientos ajenos como lo que son: son comportamientos histéricos y, por consiguiente, hay una sola manera saludable de afrontarlos y ésta es la ignorancia del comportamiento y de la persona que expresa las manifestaciones de la envidia.  Podrá ser este enfoque más o menos difícil de ejecutar pero es el único que puede librarnos de la inestabilidad que nos provoque el acoso de envidia. 
Al fin y al cabo la persona envidiosa es quien se perjudica y sufre; si somos objeto de envidia, las personas envidiosas nos podrán molestar pero no nos harán sufrir si adoptamos, en forma perseverante, la actitud de desconocimiento, de ignorancia de las personas envidiosas y, tarde o temprano abandonarán las conductas insidiosas.
Esta actitud es más difícil de mantener firme si quien nos acosa es una persona muy próxima y querida, familiar o amiga del pasado.  Pero no hay otro recurso que pueda ser saludable tanto para nosotros, con seguridad, y posiblemente también para ella; probablemente tengamos que aceptar esta "muerte necesaria" para seguir viviendo.

-  frente a la envidia de la que nos sentimos protagonistas en contra de otros, fruto de nuestra inmadurez y falta de voluntad para tener control sobre nuestro carácter... se nos impone:
  • reconstruir nuestro carácter, guiándolo hacia el altruismo con perseverancia-enérgica y
  • reconstruir nuestra personalidad guiándola hacia la búsqueda de la verdad, bondad y belleza allí donde estas fortalezas se encuentren, sin importar en qué personas las descubramos y reconociéndoselas explícitamente y sin hacer mención de las limitaciones que puedan tener estas personas.
  •  
    De esta manera podremos afrontar las "6 faltas y 3 nos"...
  • la no aceptación de nuestras limitaciones caracterológicas dejará de ocultarse y proyectarse en el..."y  tú más;
  • la dispersión mental será sustituida por la tarea de autoeducación para lograr el gozo de ver lo positivo de las personas por encima de sus limitaciones o carencias;
  • la no aceptación de las desigualdades la sustituiremos por el gozo de descubrir, valorar y disfrutar de las fortalezas de los demás;
  • la carencia del principio de causalidad será sustituida por el principio de la previsibilidad con responsabilidad propia y nunca más librada a la eventualidad ajena;
  • la subvaloración personal será sustituida por la virtud de la prudencia para asegurarnos alcanzar los objetivos que apetezcamos  aceptando el tiempo que el logro que estos objetivos requieran o, incluso, para aceptar que no los poderlos alcanzar en su totalidad;
  • la carencia de alegría de vivir será sustituida por la serenidad para resolver las dificultades que la vida nos imponga y para superar las impertinencias de las envidias ajenas.
Estas tareas son, sin duda, difíciles de acometer porque: la envidia tiene por madre a la pereza caracterial y por padre al rencor aprendido: por eso está tan extendida entre nosotros.
-  la pereza, nos empuja a ser avaros de nuestras energías y a robar las energías ajenas, si podemos; la pereza nos impulsa a ser "ladrones mentales y afectivos" de los bienes ajenos y a desear que si nosotros no tenemos los bienes de las otras personas, que ellas tampoco los tengan
-  el rencor, nos impide sacudirnos eficientemente la pereza porque nos sentimos, absurdamente, discriminados por la historia de los demás y les culpabilizamos de nuestras limitaciones y debilidades.
 
Y de esta manera se cierra el círculo vicioso que nos hace, a los ojos de los demás, más repugnantes que si tuviéramos tiña. 
De ahí el dicho popular de que: "si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos no habría".

Liberarnos de esta lacra, en las dos dimensiones descritas es una tarea ,por igual, mental y espiritual, como bien dijera Miguel de Unamuno. 
se afrontará más eficientemente que con sólo el control personal desde las formas de "psicoterapia trans-personal o la psicoterapia positiva"  o desde las formas de "psicoterapia grupal" por cuanto la envidia bien puede ser considerada como una expresión de los trastornos obsesivo-compulsivos. 







sábado, 2 de mayo de 2015

DÍA DE LAS MADRES O... ¿ DÍA DE SILENCIAR LAS CONCIENCIAS ?

Antes de empezar el tema que me propongo desarrollar, brevemente, les invito a leer en google el tema sobre el origen del día de la madre.  Es un texto bueno, breve y de utilidad para enmarcar nuestra comunicación.
 
Dialogar sobre "la-s madre-s" sin herir susceptibilidades es bastante difícil porque en relación con este ser "icónico" en las culturas occidentales, se han vertido las más maravillosas historias mitológicas y las más antojadizas afirmaciones eruditas y poéticas que, a fuerza de ser repetidas se han constituido en expresiones de verdad-es, porque hemos convenido en que así sean, sin haberse constatado y, menos aún, comprobado.  Se aplica, aquí, la verdad del dicho popular de "si el río suena es porque piedras lleva" o "vox populi - vox Dei" Y punto; no más discusión.

Todo lo que se diga a favor de la imagen de las madres, en el peor de los casos es venerable y, a partir de ahí,  si se dice algo en contra de las madres, en el mejor de los casos, hay que dudar de la veracidad de lo escuchado o leído para, luego, ser rechazado, desvalorizado, relativizado o ignorado.

La resultante de este entramado del inconsciente-colectivo-intelectual es el desarrollo de una inteligencia emocional en favor irrestricto de todo lo que se pueda identificar con el "término lingüístico-madre" y, al mismo tiempo, el desarrollo de la inconsciencia racional "incoherente" -sobre la valoración real- de todo lodo lo que identificamos como madre: (madre naturaleza, madre biológica, madre intelectual, madre educadora"-alma mater-", madre social, madre patria, madre eclesial, madre espiritual, madre mística).


Son demasiadas madres para lograr un solo engendro ¿no les parece? porque... la persona única, creativa y autónoma que, todo el mundo dice que somos, ¿a qué queda reducida, si toda nuestra vida es un continuo de episodios de un engendro a otro y de un alumbramiento a otro?
La respuesta social-antropológica es clara:  alabanzas del inconsciente colectivo a cada una de las pretendidas madres y repudio, olvido y/o maltrato a cada una de ellas... por turno.

Si reducimos el análisis, para hacer fácil nuestro diálogo, a las -madres biológicas- y, luego lo extendemos mentalmente a las otras expresiones de maternidad que he enumerado será fácil llegar a la conclusión:  emocionalmente estamos y nos desarrollamos en un matriarcado pero... racional, económica y políticamente es lamentable ser madre porque tiene valor próximo a cero.  A las pruebas me remito: ¿en qué país se valoran económicamente los trabajos que lleva inherente la maternidad? Mientras estos trabajos no se cuantifiquen, económicamente... la maternidad seguirá teniendo valor 0,00 para la sociedad político-económica occidental. 

Y la consecuencia de esta descalificación inicial de la maternidad es abrumadoramente elocuente y tiene tres expresiones:
  • Se continúa con la desigualdad  remunerativa de las labores profesionales de la mujer, en comparación homóloga con las del varón.
  • El miedo y resistencias a las contrataciones de las mujeres por el riesgo legal-financiero de la posible maternidad de las mismas.
  • La práctica, cada vez más extendida, de la crio-preservación de los óvulos de las mujeres jóvenes, en espera del momento límite en la edad y oportuno empresarial-laboralmente, para poder compaginar la maternidad con el desarrollo exitoso de su quehacer profesional.   

Hagamos el esfuerzo, ahora de transpolar lo dicho a las otras expresiones -líricas- de la maternidad y veremos qué sucede. Díganmelo Uds.
 
¿Qué significado tiene, entonces la celebración del día de la-s madre-s?...
  • Uno, de inapreciable valor: disfrazar la realidad de la maternidad no-valorizada con comportamientos dignos de personas humanas  para, luego, ver de implementar las políticas más variopintas de control demográfico.
  • Otro, de revulsivo económico-comercial, movilizando los sentimientos de culpabilidad intelectivo-emocionales y en un día ocultar la cobardía de un año para que, luego, todo siga igual.

¿ Quién o quienes tienen la responsabilidad de hacer despertar a las personas y a los organismos sociales de la hipnosis en que está inducida y por la que creen que ser madre tiene gran valor pero que, en la práctica, no se le reconoce ?
Si pensamos en los políticos, civiles y religiosos, que por auto-definición deberían velar por el valor de las personas (de las madres e hijos)... podemos esperar sentados para no cansarnos, porque están en contubernio con los organismos económico-financieros y con las fuerzas militares en todos los países del orbe. No moverán un dedo si no les golpeamos las manos.
 
La responsabilidad de reivindicar el valor de la maternidad está en la fuerza que tiene "FUENTEOVEJUNA, TODOS A UNA" es decir, gritar en manifestaciones públicas, rebelarnos por escrito que denuncien a los políticos (civiles y religiosos) anti-maternales, bloquear las acciones jurídicas en contra de la maternidad, con nuestros votos, vale decir, votando a quienes sepamos que tienen conciencia probada a favor de la valoración de la maternidad; de otro modo los trabajos que la maternidad tiene como inherente, seguirán valiendo 0,00.






lunes, 20 de abril de 2015

TRAICIONES Y TRADICIONES... FRENTE A FRENTE. LAS TRAICIONES MATAN MÁS QUE LAS GUERRAS; PORQUE MATAN LA AMISTAD Y MATAN NUESTRA CULTURA

Las traiciones son las formas eficientes para acabar, matar, asesinar... la amistad... y de matar algo o todo de nosotros mismos.
Pero ¿qué es o, mejor aún, qué son las traiciones?

Los términos "traición y tradición" tienen el mismo origen etimológico y están entre sí íntimamente relacionados.  Derivan del verbo "tradere =  entregar"
-apoderándonos de algo o cambiando lo que se nos dio para entregar-, en el caso de la traición, o
-entregando, transmitiendo "enriquecido" lo que hemos recibido-, en el caso de la tradición.

El término "tradición" deseo que sea entendido, en este post, como las diversas formas culturales y comportamientos con que los distintos grupos humanos se han enriquecido con valores perennes y/o trascendentes  a lo largo de la historia. No considero tradición a los comportamientos o costumbres banales o destructivos o agresivos o de subvaloración entre las personas, o de éstas para con la naturaleza.  Estos comportamientos son considerados, por mí, como expresión de "traición", hacia nosotros mismos. 

Así pues,  traición es adulteración, cambio para apoderamiento, de lo recibido
            y,  tradición es la entrega enriquecida, para ser fiel, de lo recibido.
    Generalmente pensamos en las traiciones cuando no  trasmitimos o no conservamos fielmente lo que hemos recibido o lo que hemos prometido o dado a otra persona, y estamos en lo justo porque son promesas incumplidas que destruyen o acaban con la persona o que logran terminar la relación con esa persona.  Un ejemplo de esto son los incumplimientos de compromisos emocionales, afectivos o sexuales.
    Rara vez pensamos en traiciones cuando el contenido de la donación (confianza) ha sido entregado por una institución a nosotros, y nos engañamos conscientemente, porque de sobra sabemos que estamos traicionando la confianza que un colectivo tiene sobre nosotros. En buena cuenta asumimos que el colectivo al no tener conciencia personal sino jurídica, no sufre. Ejemplo de esto son las defraudaciones fiscales.

    Casi nunca pensamos que la traición también se da, y muy frecuentemente, con nosotros mismos cuando adulteramos o cambiamos  la "tradición que hemos recibido sin que medie un juicio creativo de crecimiento y de libertad para nuestro enriquecimiento y en igual medida para crecimiento de aquellos de quienes hemos recibido la tradición".  En este caso, no nos engañamos... peor que eso, "nos suicidamos culturalmente". Ejemplo de esto son los cambios confesionales o la negación de la propia confesionalidad por comodidad o por seguir la corriente del momento. Hoy no está de moda y hasta se ve mal, la confesionalidad pública de la FE creativa y comprometida.
    ¿Se puede decir, entonces, que los cambios son malos porque son traicioneros?  NO, los cambios son necesarios para vivir, para crecer y para desarrollarnos como personas; pero éstos han de estar conducidos por la creatividad y hacia la creatividad y expuestos, no ocultos, a la acción crítica-creativa de quienes nos han transmitido los valores.  Sólo así podremos evitar traicionarnos a nosotros mismos y a las personas e instituciones que forman parte de nuestra misma cultura. 
 No es válido pensar que a nadie le importa, ni tenemos que informar o dar cuentas de lo que hagamos o pensemos. Por el contrario, nos debemos a todos por dos razones: 
  1. porque nada de lo humano nos es extraño y
  2. porque no tenemos origen ni razón de ser por nosotros mismos
Luego, lo que hagamos o dejemos de hacer se convierte en un modo de "tradición", cuando lo que hacemos es positivo  o en un modo de "traición", si lo que hacemos afecta negativamente a los que nos rodean, siempre y cuando podamos hacer que no les afecte negativamente nuestra decisión.  Si afectara negativamente a quienes nos rodean... tendremos que pensarlo nuevamente antes de actuar con independencia.

La tradición construye y fortalece nuestras relaciones y amistades en tanto que la traición mata nuestras amistades y la propia vida porque nos priva de la savia de las raíces de nuestras culturas.

CULTIVAR Y CRECER EN LA TRADICIÓN demanda FE Y AMOR.

TRAICIONAR Y TRAICIONARNOS no demanda esfuerzo alguno; SÓLO DEJARNOS IR HACIA ATRÁS. 
 





sábado, 14 de marzo de 2015

¿ CUANTO NOS CUESTA UN AMIGO... Y CUÁNTO ESTAMOS DISPUESTOS A PAGAR POR CONSERVARLO ?

Sobre la amistad y sobre los amigos se ha escrito taaanto... que, sin duda, debe tener mucho valor.  Nada más claro al respecto que la sentencia del libro del Eclesiástico 6, 14 : QUIEN ENCUENTRA UN AMIGO FIEL, ENCUENTRA UN GRAN TESORO.
 
El término "encontrar un tesoro" sugiere que se nos presenta, en la vida, por buena suerte o como  resultado de haberlo buscado mucho y que cuando lo encontramos nos quedan dos alternativas; o nos apoderamos  del tesoro encontrado o pagamos para conservarlo. En el NT se dice que ese tesoro alguien lo encuentra en un campo y, entonces, "va vende todo lo que tiene y compra el campo aquel" (Mt. 13)
 
Como el tesoro del que hablamos es UNA PERSONA, la primera de las alternativas (apoderamiento de las personas) es el origen de grandes conflictos y patologías en la relación de las personas porque, por donde se lo analice, es un robo o da origen a un modo de esclavización de un individuo sobre el otro, o del dominio de unas mentes sobre otras.  Pensemos, al respecto, en las relaciones de amistad guiadas por los lideres  de masas o en los liderazgos empresariales o por los lideres intelectuales; fácilmente degeneran en sistemas de opresión, sojuzgación y dominio.
La  segunda de las alternativas (pago para poseer el tesoro legalmente) puede correr parecido riesgo si una de las personas involucradas tiene el dominio en la relación porque ha subyugado a la otra y "paga, invierte, subvenciona" la vida de la otra persona. Pensemos en las relaciones entre amantes; muy pocas veces se rigen por la honorabilidad de cada una de ellas.
 
Frente a estos dos riesgos nos queda una alternativa saludable: la SOLIDARIDAD SUBSIDIARIA, es decir que ambos paguen lo que cuesta la amistad, que ambos paguen lo que cuesta el tesoro encontrado y se apoyen para alcanzar el objetivo de conservar el tesoro, cuando el otro no pueda hacerlo como ha acostumbrado hasta ese momento de dificultad.


En conclusión... tener un amigo cuesta: cuesta encontrarlo, porque los tesoros  no se encuentran todos los días, son escasos, y cuesta conservarlo porque la codicia ajena nos pone en riesgo de perderlo y porque el afán de posesión fácil y cómoda nos induce a la pereza, que es el modo eficiente de desvalorizarlo, de depreciarlo.  
 
La solidaridad subsidiaria es EL VERDADERO COSTO DE UN AMIGO y tiene dos componentes básicos: la CONFIDENCIALIDAD y la COMPLICIDAD.
 
Tener un amigo es tener un tesoro porque sólo podremos valorarlo si conocemos su alma y su espíritu y porque sólo podremos ser valorados si él conoce nuestro espíritu y nuestra alma.  En esto consiste la confidencialidad y, cuando esto se alcanza tendremos el gran tesoro de ser corregidos frente a frente y de ser defendidos de los demás cuando lo necesitemos, a nuestras espaldas, sin que lo sepamos. Y, por añadidura, esa es la base de nuestro gozo en la vida: ser valorados por lo que somos.
 
Esto es lo que significa la palabra: "cum - fidei" = "con fe en el otro y con la fe del otro" O lo que es lo mismo "estar adheridos mutuamente, el uno al otro".  Esto sólo puede darse en la dimensión del "espíritu de las personas" para lo cual no se necesitan clausulas escritas, ni restrictivas, ni punitivas, porque ésta es nuestra FORMA DE SER personas entre personas.
 
Esto es mucho más que pasarlo bien con alguien o que podamos desahogarnos o reír con alguien.  Cuando sólo esto se da en una relación (lo que es muy bueno por supuesto) estaremos ante una persona con bondad amorosa o en una relación parental o en un enamoramiento o en una relación de pareja o en una relación de amantes o, inclusive, en una relación de esposos pero no implica, necesariamente que seamos amigos.
¿ Es, entonces, que ser amigos desde la confidencialidad es mejor y más perfecto que todas las formas de relación nombradas ? SÍ es mejor y más perfecto y... al mismo tiempo, puede y debería ser la plenitud de todas ellas.  Dicho de otro modo, en las formas de bondad amorosa es posible la confidencialidad, pero no es lo más común.
 
¿ Y la complicidad qué es? 
Las personas humanas sólo podemos ser cómplices (etimológicamente cum-pligo = plegados con otros, unidos con pliegues a la manera de los filamentos de una soga)para lograr objetivos de crecimiento, de desarrollo, de belleza, de bondad y de veracidad de otras personas...  porque ésta es nuestra RAZÓN DE SER de personas entre personas.

Los individuos humanos, en cambio, suelen ser compinches para el mal, para lo perverso, para lo denigrante pero nunca serán amigos entre sí porque su actuar va en contra de la razón de ser de las personas y acaban traicionándose y asesinándose entre ellos porque nunca han tenido como razón de su cercanía... ser personas, "ser gente", con el o los otros.

Ejemplo claro de lo dicho son las traiciones, venganzas y asesinatos entre camaradas y compinches cuando alguno de ellos quiere alejarse, obrar de manera diferente, tener juicio y conciencia propios.  Lo vemos a diario en el llamado crimen organizado, en los llamados ajustes de cuentas y, desgraciadamente también, en las organizaciones políticas, tanto civiles como religiosas.

Conocer y dejarse conocer para, uniendo fuerzas, realizar lo bello, apoyar lo bueno y  perseguir la verdad de manera conjunta; es la única manera real de ser amigos.
El costo que hay pagar para alcanzarlo, es la humildad y sencillez. Y, en contraposición, los riesgos de no encontrar, en quien se esperaba, una persona amiga sino un compinche son muy altos y, con frecuencia la apariencia del costo es bajo pero los resultados son siempre muy penosos. Sugiero, al respecto, que leamos y re-leamos el capítulo 6º del eclesiástico; no tiene pérdida.


Por eso "QUIEN ENCUENTE UN AMIGO, QUE LO CUIDE, QUE LO CUIDE"; que lo cultive, que lo cultive.
 
 

Translate