viernes, 10 de abril de 2020
DIALOGANDO SOBRE PSICOLOGÍA Y LA VIDA: El COVID 19 desde mi FE
DIALOGANDO SOBRE PSICOLOGÍA Y LA VIDA: El COVID 19 desde mi FE: El COVID 19 desde los SALMOS 115 Y 116 Hoy replica la humanidad con el salmista de antaño… “Tenía FE cuando dije qué...
El COVID 19 desde mi FE
El COVID 19 desde los SALMOS 115 Y 116
Hoy replica la
humanidad
con el
salmista de antaño…
“Tenía FE cuando dije
qué desgraciado soy” (115)
Veo
el multicolor despertar de las conciencias
en
lucha esperanzada por salvar
los
cuatro Suyos del mundo,
de los dientes de mil rosas muertas;
y
al compás del salmista, grito hogaño,
agradecido
y exultante por saber…
“Lo mucho que le cuesta a Dios
la muerte del Justo” (116)
Del dolor de hoy brotan rosas de FE
entre espinas de poder, perversas,
que inconscientes amargan aromas
pero exigen suplicar al Nazareno…
“Esperen hasta la siega
y denles tiempo a madurar”
Que
no es posible amar al hermano
con
hedonismos de riquezas,
porque
amasar fortunas cuesta muertes
Pero amar es donar gratis esperanzas
al resonar esta verdad hoy como antaño…
Me encontraste en los hermanos
Con un vaso de Vino
Y un mendrugo de Pan
Por los tres, amasado y mordido.
miércoles, 11 de marzo de 2020
DIALOGANDO SOBRE PSICOLOGÍA Y LA VIDA: LLEGÓ LA HORA DE COLABORAR Y NO DE COMPETIR. LLEG...
DIALOGANDO SOBRE PSICOLOGÍA Y LA VIDA: LLEGÓ LA HORA DE COLABORAR Y NO DE COMPETIR. LLEG...: Hemos necesitado que llegara a la humanidad el CORONAVIRUS para darnos cuenta de que el paradigma de la competitividad, como impulsador de...
LLEGÓ LA HORA DE COLABORAR Y NO DE COMPETIR. LLEGÓ LA HORA DE LA PAZ CONJUNTA Y NO DE LAS GUERRAS DE GUERRILLA
Hemos necesitado que llegara a la humanidad el CORONAVIRUS para darnos cuenta de que el paradigma de la competitividad, como impulsador del desarrollo social y personal es un error de concepto que produce parálisis en el desarrollo de la personalidad, destrucción de vidas humanas y subhumanas y muertes biológicas, cognitivas, volitivas y espirituales.
Hoy las clases y castas políticas en el ejercicio de los gobiernos europeos, convocan a sus opositores a quienes hasta "ayer" consideraban enemigos, para eliminar individualismos y partidismos... a aunar fuerzas, colaboración y unidad ante un enemigo biológico que, científicamente desde el análisis epidemiológico es menos letal que las formas de influenza comunes y ya ordinarias, pero con eclosión de contagio similar (guardadas las distancias históricas) con las sufridas por Europa en la Edad Media.
Hemos necesitado de un "enemigo común" no humano, para darnos cuenta de la necesidad de colaboración para seguir creciendo y no de la competitividad. Hemos necesitado de un enemigo común para darnos cuenta del valor de cuidarnos unos a otros y del valor de la previsión para con otros porque así cuidamos todos de la vida. La vida o se cuida entre todos o degeneramos hasta morir.
Con el coronavirus hemos aprendido que el grito "primigenio" de Caín... "acaso soy yo guardián de mi hermano" o grito de la competitividad entre los humanos... es un arma letal-sorda que no nos beneficia, que no nos proporciona crecimiento.
Las políticas de profilaxis familiar (permanecer en familia cuidándonos unos a otros) apoyadas tecnológicamente, son más eficientes que las políticas de atención científica masiva y casi siempre impersonales porque... los virus retroceden y pierden fuerza en su masa biológica agresiva ante la reacción autoinmunológica provocada por el contacto afectivo y emocional de los pacientes. Lo dicho no tiene un referente rigurosamente científico, porque no se ha estudiado experimentalmente por no proceder éticamente la metodología de grupos de contraste, manipulados intencionalmente, pero es evidente su efecto y el uso acertado y positivo que de él se hace sanitariamente y de manera consensuada por todas las administraciones político-sanitarias.
El tiempo de micro-grupos terapéuticos familiares está haciendo madurar con rapidez los criterios y modalidades metodológicas en las relaciones laborales-productivas y el valor que la producción y productividad debe tener en las escalas de valoración de los trabajadores. Se contrasta el valor económico con el valor de la salud; el valor productivo con la vida y salud de las personas trabajadoras y se empieza a cambiar la metodología proteccionista y de control de la empresa por el criterio de aporte eficiente, saludable, responsable y sostenible de los trabajadores. Las políticas socio-laborales están girando a favor de la vida y de las circunstancias personales.
Estamos en un punto de cambio positivo de los valores laborales, productivos, sociales y familiares que considero imparable: la persona y su vida individual y colectiva (gremial, familiar, social) empieza a valorarse más que el producto que pueda aportar, porque sin vida biológica, psicológica y espiritual no hay producto humano... sólo consecuencias letales.
Espero que este cambio que comienza sea un proceso sin retorno, sin involución pero sé que será lento. Basta con que siga sin prisas pero sin pausas. El cambio es posible, saludable y enriquecedor.
Tengo en mi experiencia del valor de la co-laboración (trabajar con) para el logro de objetivos guiados por la honestidad (alcanzar objetivos eficientemente que por igual nos beneficien a nosotros en similar medida que a los que nos rodean) en contraposición con la competitividad que degenera, y mata las distintas formas de vida
Formé parte del CREE español en Lima durante 4 años para apoyo de la labor consular, en condición de complementariedad numérica de la minoría. El grupo dirigente de la mayoría recelaba de mi actuar y temía la dialéctica, dura y no emocional sino racional pero lógica, con que yo exponía los criterios de acción y de praxis en favor de los grupos de españoles en situaciones difíciles en los distintos sitios del Perú en que vivían y, al final de los 4 años de trabajo, en la evaluación del proceso expresé: "han hecho una gestión eficiente en grado superior al que los de la oposición podríamos haber desarrollado; les felicito". La respuesta fue: "Gracias por la evaluación, pero al inicio de nuestra gestión temimos que fuera a ser imposible la acción conjunta; estábamos en un error y confusión: Uds. han trabajado más eficientemente y mejor que nuestro propio grupo. Así ha sido posible el resultado".
Se puede y se debe ser discrepantes con quienes tenemos que convivir que NO ha de ser confundido con ser competitivos pero, una vez que se establece el orden jerárquico, las discrepancias tienen que ser reemplazadas por la co-laboración por ser este método el único que nos permitirá constatar el grado de bondad o no bondad de un método o de un proyecto de acción. Sobre esta base y no sobre la metodología guerrillera, desarrollaremos la dignidad de todos los integrantes de los grupos. Esta metodología requiere de todos y cada uno... saber esperar la alternancia que deberá seguir a la evaluación final de un proceso. La metodología guerrillera consiste en trabar, y boicotear, competir es decir, matar la acción de los demás porque damos por supuesta la negatividad del producto final, sin haberlo puesto a prueba.
En las políticas de la educación formal de los Estados se enarbola la bandera de la competitividad como signo positivo de la valoración de los centros educativos y se organizan los "curricula académicos" por competencias; en las familias se invierte tiempo y dinero sin tasa para que los niños y jóvenes compitan para emular y humillar a los condiscípulos porque la vida laboral, para la que se les prepara, es una "guerra" en la que eres victorioso o mueres. Y de esta manera subliminal se incentivan las inteligencias de nuestros niños y jóvenes para que sean depredadores, subhumanos o humanos en el mejor de las casos porque... educarnos por y para la colaboración no está de moda, no es eficiente y no asegura el éxito de tener... PODER.
Hemos necesitado que un virus mutante, nos diga... la competitividad no es Fortaleza sino Debilidad y la colaboración (científica, tecnológica, política, social y familiar) es la única Oportunidad de sobrevivir, de vivir con dignidad y desarrollarnos como personas humanas individualmente, entre personas humanas en grupos familiares y para las personas humanas asociativa y laboralmente.
Resuena en mi mente la advertencia de Jesucristo, transpolada en el tiempo:
"Permanezcan unidos en Jerusalén hasta que reciban la sabiduría del Espíritu Santo; El les enseñará todo"...
porque la unión de las fuerzas físicas genera la virtud intelectual frente al dolor y
la unión de las fuerzas mentales engendra Paz y Honorabilidad...
que constituye el todo del ser persona humana
viernes, 6 de diciembre de 2019
DIALOGANDO SOBRE PSICOLOGÍA Y LA VIDA: ¿ LA VENGANZA, SE COME COMO PLATO FRÍO ?
DIALOGANDO SOBRE PSICOLOGÍA Y LA VIDA: ¿ LA VENGANZA, SE COME COMO PLATO FRÍO ?: Este post se lo dedico, a todos-as las-os dialogantes, a petición de una de ellas. Es un tema que, a tenor de las distintas mitologías cult...
jueves, 5 de diciembre de 2019
¿ LA VENGANZA, SE COME COMO PLATO FRÍO ?
Este post se lo dedico, a todos-as las-os dialogantes, a petición de una de ellas. Es un tema que, a tenor de las distintas mitologías culturales de las que tenemos constancia, nos afecta a todos.
El mito tiene la virtud de decirnos, con lenguaje emocional-interpretable, lo que el lenguaje lógico-ético no alcanza a formular debidamente. Y la venganza es un tema recurrente, entre todos los dioses, en todas las culturas mitológicamente transmisibles, lo que en buen romance nos desvela que en todos los que nos consideramos "dioses" (se) anida la venganza, sin que puedan excluirse los ateos y agnósticos porque tienen la osadía intelectual, o entereza intelectual-emocional si mejor así quieren definirse, de ser "dios de Dios" para anular a Dios.
En todos se anida la venganza con mayor o menor consciencia de este fenómeno emocional cuando nos sentimos impotentes frente a las agresiones externas que nos convierten en seres desechables, lo que nos hacen dudar de que seamos personas y una prueba de esta existencia universal, entre nosotros, la encontramos en la identificación que emocionalmente experimentamos cuando alguien toma venganza por alguien que no puede defenderse y que los sistemas jurídicos no pueden o no le quieren ejercer justicia. (muertes, desapariciones, asesinatos, desahucio, robos etc.) Estas emociones las experimentamos por igual cuando se trata de casos de la vida real, como cuando el cine nos ofrece imágenes, de venganza justificable o como reacción de auto-subsistencia, al respecto.
Con frecuencia y eufemísticamente le damos el nombre de desquite, revancha, equilibrio de fuerzas, compensación, alternancia (por ejemplo, en las contiendas políticas, societarias o deportivas) y, otras veces sin tanto eufemismo llamamos, a estas emociones, quid por quo, ajuste de cuentas, auto-defensa, justicia por mano propia, justicia por quien no puede defenderse, todo se paga, me las pagarás, quien me la hace la paga y, en buena cuenta, me vengaré o vengaré la memoria de...
Y de todas esas manifestaciones emocionales de impotencia decimos que es un plato que se tiene que comer frío; es decir, que hemos de tomar todas las precauciones posibles a nuestro alcance a fin de que la contra-reacción que nuestra expresión verbal, gestual o ejecutora pueda generar, no nos alcance (contra-reacción en cascada de causa-efecto y reacción-contra-reacción), Pero muy pocas veces tomamos conciencia de que este fenómeno emocional en cascada, tiene origen en nuestros pensamientos, en el conjunto de discursos vengativos interiores, de nuestra mente y, de ellos no nos premunimos, no nos defendemos y...
La consecuencia de esta falta de recogimiento interior de nuestra mente y de nuestro espíritu... no son los actos de venganza justiciera que pensamos... es la perturbación espiritual, mental, verbal y emocional que solemos expresar en las relaciones interpersonales de nuestro quehacer diario aue hacen que los que nos rodean, especialmente los más próximos (familia, vecinos, compañeros de rebajo), "paguen" por nuestros desequilibrios mentales, que usamos como proyecciones de agresividad inconscientes e injustificables o desproporcionadas. Y a todo esto solemos llamarlo "entereza o expresiones de la fortaleza de nuestro carácter" Alimentamos la ira contra un hecho del pasado, en nuestro pensamiento, y extendemos nuestra irascibilidad con todos aquellos con quienes creemos tener poder o dominio de autoridad, de nuestro entorno. Vengamos la impotencia del pasado, con los débiles del presente más próximo.
Y en el plano social, intentamos hacer (o hacemos) que los supuestos o reales agresores del pasado paguen a través de los actuales "herederos". Se suele decir que las culpas de los padres no tienen porqué heredarlas los hijos o que los errores de los hijos no son atribuibles a los padres, pero no es así en la realidad. La realidad social es irascible y vengativa pero decimos que estamos activando la memoria histórica, cuando en realidad estamos usando las emociones de venganza de los colectivos sociales, para nuestro provecho. Más sinceramente hablaríamos si dijéramos que reeditamos la "memoria histérica que no histórica" porque la historia evocada por la memoria, miente, pues imposible es analizar y llegar a dilucidar todas las variables de la historia y las implicaciones de justicia e injusticia de las mismas.
Con las "histerias históricas" sólo alcanzamos a hacer real el dicho popular de que "la historia se repite" porque las venganzas, en todas sus formas, son fuerzas psico-físicas y bien sabemos que a toda fuerza de acción corresponde otra de contra-reacción de sentido contrario y de parecida intensidad (no es de la misma intensidad porque la ley de la entropía lo imposibilita). Y el adagio romano de "historia magistra vitae" (la historia es la maestra de la vida), sólo es verdad si es usada para rectificar los errores del pasado pues, de cualquier otra manera, volveremos a repetir los mismos o parecidos errores. Las venganzas que supuestamente restaurarían las deudas del pasado, sólo aseguran repetir los errores del pasado, teniéndonos a nosotros como protagonistas.
Sé que lo antedicho tiene implicancias jurídicas (no sólo psicológicas) y, por eso, llegados a este punto, es necesario decir que hay una "venganza positiva" cuando el quehacer de la historia es interpelado y no proyectado hacia el futuro ni en el plano social ni en ell individual, para organizar el orden social desde el PERDÓN; sólo el perdón, y no la supuesta justicia, puede romper la cadena nefasta de la venganza; cualquier otro proceder no ha detenido la historia de las injusticias ni de la venganza porque TODAS LAS FORMAS DE VENGANZA (eufemísticas o sin eufemismos) son expresiones de IMPOTENCIA de nuestra inteligencia emocional y no de fortaleza; ésta se encuentra en el perdón.
Psicológicamente , tanto a nivel de vivencia subjetiva como a nivel de vivencia de los colectivos o psicología social, podemos analizar la impotencia que experimentamos para hacer frente a la venganza (y al odio que ésta encubre) y así manejar nuestra inteligencia emocional (esclavizada por la venganza y el odio) en 3 niveles de incontinencia o de impotencia:
- incontinencia o impotencia para dirigir el recogimiento emocional, el recogimiento mental y el recogimiento espiritual de cada uno de nosotros-as hacia la creatividad, desde la honestidad,
- incontinencia o impotencia para frenar la apetencia (irracional) de poder y dominio sobre el o los agresores, reales o probables, del pasado social,
- incontinencia o impotencia para perdonar y no volver a repetir los hechos del pasado, disfrazados de lenguajes eufemísticos.
Por estos 3 niveles de impotencia e incontinencia de nuestra inteligencia emocional no resolvemos el problema del odio y de la venganza, entre sí confabulados.
Si reconocemos en nosotros estos 3 niveles de impotencia incontinente, nos resultará racionalmente fácil y emocionalmente relativamente fácil, entender porqué sólo el perdón tiene la virtud, es decir, la fortaleza para reivindicar el pasado, con proyección positiva hacia nuestro futuro, desde la experiencia de libertad que da el habernos quitado un peso histórico e histérico.

La realidad de la venganza existe, como potencia o en acto, en todos y cada uno de nosotros porque la vida, y la historia como parte de la vida, es una lucha contra "el mal, lo malo y el malo" y el arma para vencer a la venganza y al odio que ésta encubre es EL PERDÓN; no tenemos otro modo de liberación.
En todos se anida la venganza con mayor o menor consciencia de este fenómeno emocional cuando nos sentimos impotentes frente a las agresiones externas que nos convierten en seres desechables, lo que nos hacen dudar de que seamos personas y una prueba de esta existencia universal, entre nosotros, la encontramos en la identificación que emocionalmente experimentamos cuando alguien toma venganza por alguien que no puede defenderse y que los sistemas jurídicos no pueden o no le quieren ejercer justicia. (muertes, desapariciones, asesinatos, desahucio, robos etc.) Estas emociones las experimentamos por igual cuando se trata de casos de la vida real, como cuando el cine nos ofrece imágenes, de venganza justificable o como reacción de auto-subsistencia, al respecto.
Con frecuencia y eufemísticamente le damos el nombre de desquite, revancha, equilibrio de fuerzas, compensación, alternancia (por ejemplo, en las contiendas políticas, societarias o deportivas) y, otras veces sin tanto eufemismo llamamos, a estas emociones, quid por quo, ajuste de cuentas, auto-defensa, justicia por mano propia, justicia por quien no puede defenderse, todo se paga, me las pagarás, quien me la hace la paga y, en buena cuenta, me vengaré o vengaré la memoria de...
Y de todas esas manifestaciones emocionales de impotencia decimos que es un plato que se tiene que comer frío; es decir, que hemos de tomar todas las precauciones posibles a nuestro alcance a fin de que la contra-reacción que nuestra expresión verbal, gestual o ejecutora pueda generar, no nos alcance (contra-reacción en cascada de causa-efecto y reacción-contra-reacción), Pero muy pocas veces tomamos conciencia de que este fenómeno emocional en cascada, tiene origen en nuestros pensamientos, en el conjunto de discursos vengativos interiores, de nuestra mente y, de ellos no nos premunimos, no nos defendemos y...
La consecuencia de esta falta de recogimiento interior de nuestra mente y de nuestro espíritu... no son los actos de venganza justiciera que pensamos... es la perturbación espiritual, mental, verbal y emocional que solemos expresar en las relaciones interpersonales de nuestro quehacer diario aue hacen que los que nos rodean, especialmente los más próximos (familia, vecinos, compañeros de rebajo), "paguen" por nuestros desequilibrios mentales, que usamos como proyecciones de agresividad inconscientes e injustificables o desproporcionadas. Y a todo esto solemos llamarlo "entereza o expresiones de la fortaleza de nuestro carácter" Alimentamos la ira contra un hecho del pasado, en nuestro pensamiento, y extendemos nuestra irascibilidad con todos aquellos con quienes creemos tener poder o dominio de autoridad, de nuestro entorno. Vengamos la impotencia del pasado, con los débiles del presente más próximo.Y en el plano social, intentamos hacer (o hacemos) que los supuestos o reales agresores del pasado paguen a través de los actuales "herederos". Se suele decir que las culpas de los padres no tienen porqué heredarlas los hijos o que los errores de los hijos no son atribuibles a los padres, pero no es así en la realidad. La realidad social es irascible y vengativa pero decimos que estamos activando la memoria histórica, cuando en realidad estamos usando las emociones de venganza de los colectivos sociales, para nuestro provecho. Más sinceramente hablaríamos si dijéramos que reeditamos la "memoria histérica que no histórica" porque la historia evocada por la memoria, miente, pues imposible es analizar y llegar a dilucidar todas las variables de la historia y las implicaciones de justicia e injusticia de las mismas.
Con las "histerias históricas" sólo alcanzamos a hacer real el dicho popular de que "la historia se repite" porque las venganzas, en todas sus formas, son fuerzas psico-físicas y bien sabemos que a toda fuerza de acción corresponde otra de contra-reacción de sentido contrario y de parecida intensidad (no es de la misma intensidad porque la ley de la entropía lo imposibilita). Y el adagio romano de "historia magistra vitae" (la historia es la maestra de la vida), sólo es verdad si es usada para rectificar los errores del pasado pues, de cualquier otra manera, volveremos a repetir los mismos o parecidos errores. Las venganzas que supuestamente restaurarían las deudas del pasado, sólo aseguran repetir los errores del pasado, teniéndonos a nosotros como protagonistas.
Sé que lo antedicho tiene implicancias jurídicas (no sólo psicológicas) y, por eso, llegados a este punto, es necesario decir que hay una "venganza positiva" cuando el quehacer de la historia es interpelado y no proyectado hacia el futuro ni en el plano social ni en ell individual, para organizar el orden social desde el PERDÓN; sólo el perdón, y no la supuesta justicia, puede romper la cadena nefasta de la venganza; cualquier otro proceder no ha detenido la historia de las injusticias ni de la venganza porque TODAS LAS FORMAS DE VENGANZA (eufemísticas o sin eufemismos) son expresiones de IMPOTENCIA de nuestra inteligencia emocional y no de fortaleza; ésta se encuentra en el perdón.Psicológicamente , tanto a nivel de vivencia subjetiva como a nivel de vivencia de los colectivos o psicología social, podemos analizar la impotencia que experimentamos para hacer frente a la venganza (y al odio que ésta encubre) y así manejar nuestra inteligencia emocional (esclavizada por la venganza y el odio) en 3 niveles de incontinencia o de impotencia:
- incontinencia o impotencia para dirigir el recogimiento emocional, el recogimiento mental y el recogimiento espiritual de cada uno de nosotros-as hacia la creatividad, desde la honestidad,
- incontinencia o impotencia para frenar la apetencia (irracional) de poder y dominio sobre el o los agresores, reales o probables, del pasado social,
- incontinencia o impotencia para perdonar y no volver a repetir los hechos del pasado, disfrazados de lenguajes eufemísticos.
Por estos 3 niveles de impotencia e incontinencia de nuestra inteligencia emocional no resolvemos el problema del odio y de la venganza, entre sí confabulados.
Si reconocemos en nosotros estos 3 niveles de impotencia incontinente, nos resultará racionalmente fácil y emocionalmente relativamente fácil, entender porqué sólo el perdón tiene la virtud, es decir, la fortaleza para reivindicar el pasado, con proyección positiva hacia nuestro futuro, desde la experiencia de libertad que da el habernos quitado un peso histórico e histérico.

La realidad de la venganza existe, como potencia o en acto, en todos y cada uno de nosotros porque la vida, y la historia como parte de la vida, es una lucha contra "el mal, lo malo y el malo" y el arma para vencer a la venganza y al odio que ésta encubre es EL PERDÓN; no tenemos otro modo de liberación.
(permítanme remitirles al post "El perdón y
a quién tenemos que perdonar")
a quién tenemos que perdonar")
domingo, 24 de noviembre de 2019
EL MAL, o LO MALO, o EL MALO - 3 - EL MALO
EL MALO es: la personificación del ser, al que estamos sometidos inconsciente o preconscientemente para hacer lo malo o para hacer el mal.
Psicológicamente hablando, es la personificación del inconsciente colectivo que condiciona nuestra inteligencia emocional y/o nuestra consciencia cognitivo-racional y que nos "obliga colectivamente" a afirmar como bueno lo que, no siéndolo o siendo abiertamente malo, se ha hecho un comportamiento general, democrático y/o legal.
Hay muchos ejemplos pero, para no ofender la inteligencia de alguien, pondré 3 referentes con los que podremos fácilmente estar de acuerdo: la guerra declarada, la reivindicación social violenta y la promiscuidad sexual. Estos tres referentes invaden nuestro inconsciente colectivo, actualmente, en todos los estamentos sociales, institucionales (civiles y religiosos) y legales.
- La guerra, la bondad de la defensa legítima, por la guerra... ¿Alguien puede defender en su sano juicio que la guerra es un bien? ¿A quién beneficia, honestamente, la guerra, si lo primero que se mata es la verdad? ¿Y qué guerra no queda impune, si se obliga a las generaciones posteriores a estudiar la legitimidad de la misma?
Pues no obstante esto, en el siglo XXI no hay Estado que no se prepare para la guerra, ni nación económicamente poderosa que no fabrique, subvencione y venda armas.
Es la forma más eficiente de alimentar el inconsciente colectivo de autoafirmación y de identidad nacional y patriótica, que opaca y anula la obligación de buscar el bienestar, de superar lo malo, tanto a nivel de las instituciones como a nivel subjetivo e individual.
Luego de este logro en el manejo del inconsciente colectivo que llamamos identidad nacional o patriótica, es lógico que aparezcan formas de "guerras justificadas" en el orden interpersonal a las que llamamos violencia familiar o violencia de género o violencia ciudadana. Son en realidad formas de guerra que cada grupo humano justifica a su manera. Una de ellas es la siguiente...
- La reivindicación social violenta, justificada (y bien sabemos que toda justificación es una forma elegante de mentir) y propiciada por la pasividad y sordera del ejercicio político y por la lentitud (que es una forma de corrupción y de ejercicio de corruptelas) de los sistemas jurídico-legales.
Son siempre formas -soterradas- de encubrimiento de robos perpetrados desde el ejercicio del poder político, financiero y jurídico-legal, que explotan, mancomunadamente, el inconsciente colectivo para lograr identificar "como enemigos creadores de los malo que nos afecta", a los diferentes, cuando el origen de lo malo se encuentra en la deshonestidad de las vidas de quienes ejercemos el poder (desde el poder familiar hasta el poder de todas y cada una de las instituciones).
Estos modos de manipulación del inconsciente colectivo son formas de "el malo" eficiente, que logran acallar la conciencia de la obligatoriedad personal de alcanzar el bienestar que abarque a todos los que nos rodean, para así ser honestos.
- La promiscuidad sexual es el señuelo (que define al inconsciente colectivo-universal) del bienestar del siglo XXI.
La conducta sexual, inherentemente social por las 3 dimensiones que la constituyen (gozo fisiológico, comunicación-creativa-interpersonal y proyección procreativa-condigna) ha venido a ser considerada -universal y consensualmente- un derecho privado e individual para disfrutar del bienestar a nivel de gozo fisiológico, casi exclusivamente. Rara vez se vive como un valor de comunicación-crativa-interpersonal, es decir, de un proyecto de vida conjunto, firme, y estable, y la dimensión procreativa-condigna está en desuso y sólo librada al azar, a la eventualidad, a la que se la amenaza con "condena de muerte"... justificable en todos los niveles de la conciencia.
Esta definición del inconsciente colectivo del siglo XXI, (de "el malo") propalada por los medios masivos de comunicación social con desconocida eficiencia hasta este momento de la historia, ha quebrado toda norma moral, toda norma jurídica y toda consciencia mística: no es la vida la que prima y se propicia con la vivencia sexual-promiscua; son la subjetividad y el solipsismo.
¿Cómo superar estas expresiones -colectivas- del mal, de lo malo y de el malo?
Contraponiendo, a la insconciencia del inconsciente-colectivo, que se guía por el colectivismo siempre oportunista de la moda democrática, la consciencia personal, crítico-intencional, mancomunada con la acción correctiva de UN MODELO que sirva de guía a nuestro actuar honesto.
LA VERDAD Y LA HONESTIDAD NO SON DEMOCRÁTICAS; SON PERSONALES
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