viernes, 6 de diciembre de 2019

jueves, 5 de diciembre de 2019

¿ LA VENGANZA, SE COME COMO PLATO FRÍO ?

Este post se lo dedico, a todos-as las-os dialogantes, a petición de una de ellas. Es un tema que, a tenor de las distintas mitologías culturales de las que tenemos constancia, nos afecta a todos.

El mito tiene la virtud de decirnos, con lenguaje emocional-interpretable, lo que el lenguaje lógico-ético no alcanza a formular debidamente.  Y la venganza es un tema recurrente, entre todos los dioses, en todas las culturas mitológicamente transmisibles, lo que en buen romance nos desvela que en todos los que nos consideramos "dioses" (se) anida la venganza, sin que puedan excluirse los ateos y agnósticos porque tienen la osadía intelectual, o entereza intelectual-emocional si mejor así quieren definirse, de ser "dios de Dios" para anular a Dios.

En todos se anida la venganza con mayor o menor consciencia de este fenómeno emocional cuando nos sentimos impotentes frente a las agresiones externas que nos convierten en seres desechables, lo que nos hacen dudar de que seamos personas y una prueba de esta existencia universal, entre nosotros, la encontramos en la identificación que emocionalmente experimentamos cuando alguien toma venganza por alguien que no puede defenderse y que los sistemas jurídicos no pueden o no le quieren ejercer justicia. (muertes, desapariciones, asesinatos, desahucio,  robos etc.) Estas emociones las experimentamos por igual cuando se trata de casos de la vida real, como cuando el cine nos ofrece imágenes, de venganza justificable o como reacción de auto-subsistencia, al respecto.

Con frecuencia y eufemísticamente le damos el nombre de desquite, revancha, equilibrio de fuerzas, compensación,  alternancia (por ejemplo, en las contiendas políticas, societarias o deportivas) y, otras veces sin tanto eufemismo llamamos, a estas emociones, quid por quo, ajuste de cuentas, auto-defensa, justicia por mano propia, justicia por quien no puede defenderse, todo se paga, me las pagarás, quien me la hace la paga y, en buena cuenta, me vengaré o vengaré la memoria de...

Y de todas esas manifestaciones emocionales de impotencia decimos que es un plato que se tiene que comer frío; es decir, que hemos de tomar todas las precauciones posibles a nuestro alcance a fin de que la contra-reacción que nuestra expresión verbal, gestual o ejecutora pueda generar, no nos alcance (contra-reacción en cascada de causa-efecto y reacción-contra-reacción), Pero muy pocas veces tomamos conciencia de que este fenómeno emocional en cascada, tiene origen en nuestros pensamientos, en el conjunto de discursos vengativos interiores, de nuestra mente y, de ellos no nos premunimos, no nos defendemos y...

La consecuencia de esta falta de recogimiento interior de nuestra mente y de nuestro espíritu... no son los actos de venganza justiciera que pensamos... es la perturbación espiritual, mental, verbal y emocional que solemos expresar en las relaciones interpersonales de nuestro quehacer diario aue hacen que los que nos rodean, especialmente los más próximos (familia, vecinos, compañeros de rebajo), "paguen" por nuestros desequilibrios mentales, que usamos como proyecciones de agresividad inconscientes e injustificables o desproporcionadas. Y a todo esto solemos llamarlo "entereza o expresiones de la fortaleza de nuestro carácter" Alimentamos la ira contra un hecho del pasado, en nuestro pensamiento, y extendemos nuestra irascibilidad con todos aquellos con quienes creemos tener poder o dominio de autoridad, de nuestro entorno. Vengamos la impotencia del pasado, con  los débiles del presente más próximo.

Y en el plano social, intentamos hacer (o hacemos) que los supuestos o reales agresores del pasado paguen a través de los actuales "herederos".  Se suele decir que las culpas de los padres no tienen porqué heredarlas los hijos o que los errores de los hijos no son atribuibles a los padres, pero no es así en la realidad.  La realidad social es irascible y vengativa pero decimos que estamos activando la memoria histórica, cuando en realidad estamos usando las emociones de venganza de los colectivos sociales, para nuestro provecho.  Más sinceramente hablaríamos si dijéramos que reeditamos la "memoria histérica que no histórica" porque la historia evocada por la memoria, miente, pues imposible es analizar y llegar a dilucidar todas las variables de la historia y las implicaciones de justicia e injusticia de las mismas.

Con las "histerias históricas" sólo alcanzamos a hacer real el dicho popular de que "la historia se repite" porque las venganzas, en todas sus formas, son fuerzas psico-físicas y bien sabemos que a toda fuerza de acción corresponde otra de contra-reacción de sentido contrario y de parecida intensidad (no es de la misma intensidad porque la ley de la entropía lo imposibilita). Y el adagio romano de "historia magistra vitae" (la historia es la maestra de la vida), sólo es verdad si es usada para rectificar los errores del pasado pues, de cualquier otra manera, volveremos a repetir los mismos o parecidos errores.  Las venganzas que supuestamente restaurarían las deudas del pasado, sólo aseguran repetir los errores del pasado, teniéndonos a nosotros como protagonistas.

Sé que lo antedicho tiene implicancias jurídicas (no sólo psicológicas) y, por eso, llegados a este punto, es necesario decir que hay una "venganza positiva" cuando el quehacer de la historia es interpelado y no proyectado hacia el futuro ni en el plano social ni en ell individual,  para organizar el orden social desde el PERDÓN; sólo el perdón, y no la supuesta justicia, puede romper la cadena nefasta de la venganza; cualquier otro proceder no ha detenido la historia de las injusticias ni de la venganza porque TODAS LAS FORMAS DE VENGANZA (eufemísticas o sin eufemismos) son expresiones de IMPOTENCIA de nuestra inteligencia emocional y no de fortaleza; ésta se encuentra en el perdón.

Psicológicamente , tanto a nivel de vivencia subjetiva como a nivel de vivencia de los colectivos o psicología social, podemos analizar la impotencia que experimentamos para hacer frente a la venganza (y al odio que ésta encubre) y así manejar nuestra inteligencia emocional (esclavizada por la venganza y el odio) en 3 niveles de incontinencia o de impotencia:
- incontinencia o impotencia para dirigir el recogimiento emocional, el recogimiento mental y el recogimiento espiritual de cada uno de nosotros-as hacia la creatividad, desde la honestidad,
- incontinencia o impotencia para frenar la apetencia (irracional) de poder y dominio sobre el o los agresores, reales o probables, del pasado social,
- incontinencia o impotencia para perdonar y no volver a repetir los hechos del pasado, disfrazados de lenguajes eufemísticos.
Por estos 3 niveles de impotencia e incontinencia de nuestra inteligencia emocional no resolvemos el problema del odio y de la venganza, entre sí confabulados.

Si reconocemos en nosotros estos 3 niveles de impotencia incontinente, nos resultará  racionalmente fácil y emocionalmente relativamente fácil, entender porqué sólo el perdón tiene la virtud, es decir, la fortaleza para reivindicar el pasado, con proyección positiva hacia nuestro futuro, desde la experiencia de libertad que da el habernos quitado un peso histórico e histérico.

La realidad de la venganza existe, como potencia o en acto, en todos y cada uno de nosotros porque la vida, y la historia como parte de la vida, es una lucha contra "el mal, lo malo y el malo" y el arma para vencer a la venganza y al odio que ésta encubre es EL PERDÓN; no tenemos otro modo de liberación.


(permítanme remitirles al post "El perdón y


a quién tenemos que perdonar")


domingo, 24 de noviembre de 2019

EL MAL, o LO MALO, o EL MALO - 3 - EL MALO



EL MALO es: la personificación del ser, al que estamos sometidos inconsciente o preconscientemente para hacer lo malo o para hacer el mal.



Psicológicamente hablando, es la personificación del inconsciente colectivo que condiciona nuestra inteligencia emocional y/o nuestra consciencia cognitivo-racional y que nos "obliga colectivamente" a afirmar como bueno lo que, no siéndolo o siendo abiertamente malo, se ha hecho un comportamiento general, democrático y/o legal. 

Hay muchos ejemplos pero, para no ofender la inteligencia de alguien, pondré 3 referentes con los que podremos fácilmente estar de acuerdo: la guerra declarada, la reivindicación social violenta y la promiscuidad sexual. Estos tres referentes invaden nuestro inconsciente colectivo, actualmente, en todos los estamentos sociales, institucionales (civiles y religiosos) y legales.

- La guerra, la bondad de la defensa legítima, por la guerra... ¿Alguien puede defender en su sano juicio que la guerra es un bien? ¿A quién beneficia, honestamente, la guerra, si lo primero que se mata es la verdad? ¿Y qué guerra no queda impune, si se obliga a las generaciones posteriores a estudiar la legitimidad de la misma?

Pues no obstante esto, en el siglo XXI no hay Estado que no se prepare para la guerra, ni nación económicamente poderosa que no fabrique, subvencione y venda armas.

Es la forma más eficiente de alimentar el inconsciente colectivo de autoafirmación y de identidad nacional y patriótica, que opaca y anula la obligación de buscar el bienestar, de superar lo malo, tanto a nivel de las instituciones como a nivel subjetivo e individual.

Luego de este logro en el manejo del inconsciente colectivo que llamamos identidad nacional o patriótica, es lógico que aparezcan formas de "guerras justificadas" en el orden interpersonal a las que llamamos violencia familiar o violencia de género o violencia ciudadana.  Son en realidad formas de guerra que cada grupo humano justifica a su manera. Una de ellas es la siguiente...

- La reivindicación social violenta, justificada (y bien sabemos que toda justificación es una forma elegante de mentir) y propiciada por la pasividad y sordera del ejercicio político y por la lentitud (que es una forma de corrupción y de ejercicio de corruptelas) de los sistemas jurídico-legales.

Son siempre formas -soterradas- de encubrimiento de robos perpetrados desde el ejercicio del poder político, financiero y jurídico-legal, que explotan, mancomunadamente, el inconsciente colectivo para lograr identificar "como enemigos creadores de los malo que nos afecta", a los diferentes, cuando el origen de lo malo se encuentra en la deshonestidad de las vidas de quienes ejercemos el poder (desde el poder familiar hasta el poder de todas y cada una de las instituciones).

Estos modos de manipulación del inconsciente colectivo son formas de "el malo" eficiente, que logran acallar la conciencia de la obligatoriedad personal de alcanzar el bienestar que abarque a todos los que nos rodean, para así ser honestos.

- La promiscuidad sexual es el señuelo (que define al inconsciente colectivo-universal) del bienestar del siglo XXI.

La conducta sexual, inherentemente social por las 3 dimensiones que la constituyen (gozo fisiológico, comunicación-creativa-interpersonal y proyección procreativa-condigna) ha venido a ser considerada -universal y consensualmente- un derecho privado e individual para disfrutar del bienestar a nivel de gozo fisiológico, casi exclusivamente. Rara vez se vive como un valor de comunicación-crativa-interpersonal, es decir, de un proyecto de vida conjunto, firme, y estable, y la dimensión procreativa-condigna está en desuso y sólo librada al azar, a la eventualidad, a la que se la amenaza con "condena de muerte"... justificable en todos los niveles de la conciencia.


Esta definición del inconsciente colectivo del siglo XXI, (de "el malo") propalada por los medios masivos de comunicación social con desconocida eficiencia hasta este momento de la historia, ha quebrado toda norma moral, toda norma jurídica y toda consciencia mística: no es la vida la que prima y se propicia con la vivencia sexual-promiscua; son la subjetividad y el solipsismo.

¿Cómo superar estas expresiones -colectivas- del mal, de lo malo y de el malo?

Contraponiendo, a la insconciencia del inconsciente-colectivo, que se guía por el colectivismo siempre oportunista de la moda democrática, la consciencia personal, crítico-intencional, mancomunada con la acción correctiva de UN MODELO que sirva de guía a nuestro actuar honesto.

LA VERDAD Y LA HONESTIDAD NO SON DEMOCRÁTICAS; SON PERSONALES



EL MAL, o LO MALO, o EL MALO - 2 - LO MALO



LO MALO es: cuanto de perverso, mal intencionado o ignorantemente hacemos, o lo que no hacemos y deberíamos hacer y que va en desmedro del bienestar de la naturaleza o contra nuestro organismo o en contra del bienestar de los demás... sin importar cual sea el marco de referencia ideológica o conceptual o religiosa que digamos tener.



Lo malo, en el contexto social, es todo comportamiento DESHONESTO. La honestidad es (para mi) el comportamiento pragmático actitudinal y habitual de: "luchar para lograr objetivamente éxito, que por igual nos beneficie a nosotros que a quienes nos rodean". 



Ni las buenas intenciones bastan ni el obrar con veracidad es suficiente para ser honestos y superar lo malo, porque con las buenas intenciones ocultamos lo malo que tiene nuestra pereza y no lo superamos, y con la sola veracidad podemos matar la vida en cualquiera de sus formas, y matar la vida es la expresión máxima de lo malo.



Ser honestos y superar lo malo, sólo podremos conseguirlo con la actitud de escuchar y con la aceptación de la corrección de los demás; solos, no podemos ser honestos porque seremos atrapados por la pereza de nuestro carácter ante el esfuerzo que nos exige el vencer las dificultades (siendo diferentes del común denominador de la gente o yendo contracorriente o contra la moda) y por el miedo a perder oportunidades de bienestar individual, social o económica. 


El miedo y la pereza son los padres de la mentira... y de lo malo.


Si reconocemos en nosotros miedo o pereza, es signo de que no somos honestos y formamos parte de lo malo. Tenemos la obligación, impuesta por la vida, de superar nuestros miedos y nuestra pereza


Necesitamos pautas, modelo y corrección, sin importar cuanta edad tengamos o cuan cultos seamos; el individualismo del modernismo, el solipsismo del post-modernismo y el ateísmo-sagrado (como último grito de la moda intelectual-filosófica) no nos permiten ser honestos, porque nos encierran en nosotros mismos, en nuestros miedos y en nuestras perezas y, por consiguiente, no nos permitirán superar lo malo.

En mi vida sólo he visto personas honestas, en las personas sabias, que, por desgracia, han sido muy pocas porque no es lo mismo ser persona instruida, que persona culta, que persona sabia; los tres conceptos no son contrapuestos pero no se implican necesariamente. 

De hecho he encontrado personas sabias entre personas con escasa instrucción que suplían su limitación con la honestidad de vida, a toda prueba. Y, por el contrario, me topo a diario con hombres y mujeres que haciendo gala de buen nivel cultural, carecen de honestidad de vida y brillan por su intelectualidad que ponen al servicio del poderío legal, social y económico. 
Muy pocas veces he podido admirar personas con alto nivel de instrucción y cultura que, en su vida, hagan gala de honestidad (al modo como ya la he definido) y de las que haya podido decir: "rezuma sabiduría", aunque sí he reconocido en ellas la ostentación de erudición (valiosa, por supuesto pero nada más).

Luchar por vencer LO MALO que hay en nosotros y en las instituciones que nos rodean o de las que formamos parte, exige de nosotros 3 actitudes o disposiciones permanentes: - Estar dispuestos a ser diferentes, sin jactancias... - Buscar el apoyo de un colectivo que sintonice con nuestra actitud para constatar que no estamos solos, y... - Perseverar siguiendo un modelo; no imitándolo o replicándolo sino siguiendo su espíritu.


Por último...Educar a nuestros hijos en este tenor de vida es una actitud heroica, sin lugar a dudas, que muy difícilmente tendrá reconocimiento.

EL MAL, o LO MALO, o EL MALO - 1 - EL MAL

Se dice que estamos, desde hace tiempo, viviendo la 3ª GUERRA MUNDIAL, no declarada al igual que está soterrada y por eso tampoco está declarada UNA CONFLAGRACIÓN MUNDIAL (o varias, en y entre, Oriente y Occidente y en y entre los países del Norte y los del Sur)

¿El mal se ha desencadenado entre la naturaleza y los seres humanos?, o ¿estamos expuestos e indefensos ante lo malo del ser humano?, o ¿existe alguien malo con estructura de persona subjetiva y/o de persona social que nos circunda hasta someternos y hacernos inconscientes de su existencia?

Es frecuente en nuestras conversaciones y saludos preguntar ¿cómo te va? o ¿cómo estás? Las respuestas pueden ser muy variadas y unas verdaderas y otras  no, pero pocas veces respondemos con la afirmación de estoy mal, me va mal.  La mayor parte de las veces decimos que nos va o que nos sentimos bien, pocas veces decimos que nos va más o menos y muy pocas veces decimos ...  estoy mal o me va mal. Preferimos ocultar el molestar que nos aqueja o lo mal que nos va... por muchas razones a pesar de que, al ocultar la situación que afrontamos,  nunca obtenemos beneficio alguno, de ningún género.

Psicológicamente, a este comportamiento se le conoce como "mecanismo de defensa de negación" porque lo que pretendemos es defendernos de algo o de alguien, negando la existencia de aquello que consideramos negativo para nosotros o para nuestra vida. En general nos ocultamos tras del "biombo" de nuestra imagen; no queremos que nos compadezcan, que nos vean débiles o que piensen mal de nosotros... sin importar que al comportarnos de esa manera, no cambia nuestra realidad e imposibilitamos que alguien pueda ocuparse positivamente de nosotros, de alguna forma. Preferimos estar solos con nuestro malestar que ser objeto de compasión o de crítica. La VERDAD BRILLA POR SU AUSENCIA.

Sociológicamente, por el contrario, agrandamos la imagen de nuestros males; como productores, comerciantes,  extractores y trabajadores asalariados, nunca es suficientemente bueno o grande lo que hemos conseguido; siempre se está suficientemente mal porque siempre podríamos haber estado mejor o porque a otros les ha ido mejor que a nosotros.  De esta manera nuestra actividad y valoración, desde la interacción social y ante las realidades político-sociales, se incrementan. El problema es que esta inflación que hacemos, de nuestra valoración y actividad social, no puede ser sin límites y alguien tiene que pagar por el desequilibrio entre la realidad objetiva negada y por las diferencias comparativas de unos para con otros; nada es gratis.  En psicología social recibe el nombre de "mecanismo de defensa proyectivo" cuya expresión es la lucha de clases, las reivindicaciones sociales excluyentes  y las personas descartables.  La VERDAD BRILLA POR SU AUSENCIA, nuevamente.

Estética, Ética y Espiritualmente está de moda valorar solamente, o casi solamente, la experiencia del placer en todas las formas posibles y el "ateismo-sagrado" (en expresión de Feliciano Mayorga), lo que da lugar a la anarquía axiológica o, dicho de otro modo, se da lugar a la no valoración ni del "Rey ni de Roque"; ni de Dios ni de Satanás. Sólo se valora, como existente, lo que es disfrutable por el tiempo que dure o que podamos disfrutarlo sin que tengamos que valorar los métodos usados para lograrlo; pero esto sí, se acentúa y reafirma que será válido lo que pensemos, apetezcamos  o hagamos, tanto en cuanto no se haga daño a nadie... como si tal cosa fuera posible... y así,  nuevamente la VERDAD BRILLA POR SU AUSENCIA.

EL MAL,  LO MALO y EL MALO son tres conceptos, referidos a tres realidades, que conviene diferenciar para saber de qué maneras nos afectan, y como afrontar sus consecuencias en nuestra vida psíquica, en nuestra vida social y en nuestra vida espiritual.

(por la extensión del tema, lo dividiré en tres post; uno por cada enunciado)

EL MAL es: toda manifestación de muerte (orgánico-biológica y/o psíquico-anímica y/o espiritual-trascendente) y es parte constitutiva e insoslayable de todo organismo vivo; la vida y la muerte guardan ente sí relación de contingencia necesaria, no se da la una sin la otra. Y ante esta realidad inexorable (término que significa, realidad a la que es inútil suplicar que sea de otra manera) hay muchos que se plantean la pregunta de qué hace Dios, o si existe Dios, o si Dios forma parte del mal, porque no soluciona el mal, el dolor, las desigualdades, las injusticias, las guerras y las catástrofes de la naturaleza. 

Es absurdo torturarnos mental o espiritualmente, ante la impotencia que experimentamos frente al mal, porque forma parte constitutiva del existir.  Como igualmente es absurdo detenernos a experimentar nausea y repugnancia ante la existencia del mal porque el existir, la vida es valor mayor que el no existir y la muerte, en abierta contraposición con las tesis existencialistas y las nihilistas. 

Ante el mal, inherente al existir, sólo hay una respuesta saludable: luchar por superarlo, alcanzar el BIENESTAR (como contrapuesto del mal), pero siempre relativo y efímero; nunca el bienestar como valor o estado absoluto. 

 El bienestar no es tarea individual ni de una generación. A nuestra generación nos corresponde asumir la línea base de bienestar que la generación anterior nos dejó, para superarla, y legar a la próxima generación nuestro logro de superación, como su próxima línea base.

La vida no nos otorga derechos pero sí los medios para tener bienestar relativo, para ser felices superando todas las limitaciones; la felicidad consiste en superar las limitaciones, cualesquiera que éstas sean,  en aceptar que tendremos límites al hacerlo y que a otros les corresponderá superarlos. Cualquier otra actitud sólo nos reportará el sufrimiento de nuestra impotencia. 



lunes, 24 de junio de 2019

FESTIVIDAD CULMEN, DEL AÑO CUZQUEÑO...

FESTIVIDAD CULMEN, DEL AÑO CUZQUEÑO...  La fiesta del SOL, que nace de lo alto: 

CORPUS CHRISTI = INTI RAIMI;  INTI RAIMI = CORPUS CHRISTI.

Dos expresiones culturales, diversas por la historia pero iguales en su esencia.

Nuestros antepasados sacaban en procesión a sus ancestros-momias; sacaban a sus santos, para saludar al dios SOL que renacía de lo alto, para bien-decir a sus hijos, para augurarles su presencia de bienes, de bondad y de belleza, en su vida comunitaria.

 
 
 
Nuestro hermanos, hoy, sacan a sus santos, sus antepasados en la fe, para saludar al Cuerpo de Cristo, LUZ DE LUZ, DIOS VERDADERO DE DIOS VERDADERO en búsueda del bien, de la bondad y de la belleza... de su vida común, de la iglesia doméstica, de la Iglesia universal.

 
 
 
En ambas realidades socio-culturales SE PROCLAMA LA VICTORIA DE DIOS SOBRE LA MUERTE ... "porque el último enemigo en ser vencido será la muerte" (1 Co 15,26)... Con la resurrección eucarística, la muerte de nuestro mal, de la enemistad y de lo repugnante de la humanidad, será vencida por la santidad que el Espíritu de Cristo nos dará en el último instante de nuestra existencia...Porque "no hay muerto malo", afirma la sabiduría popular y si no es malo es bueno y, si bueno, es santo. "Sus momias fueron sus santos"
En el Inti Raimi, así lo proclamamos, al conmemorarlo... como en la Eucaristía lo rememoramos hasta el final de los tiempos (1 Co 11, 26).

Y esto es así, místicamente, porque "Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo" (Hb 1,1-2): "Inti Raimi = Corpus Christi"

Sé que mis palabras pueden ser tergiversadas y la idea adulterada o, por el contrario, ponderadas desde la contempalción del Cristo-Cósmico, que nos revelara, Teilhard de Chardin.
 
PARA TODOS LOS CUZQUEÑOS...
 
FELIZ FIESTA DEL INTI EUCARÍSTICO; FELIZ CORPUS DEL INTI
 
 
 

viernes, 26 de abril de 2019

EL PERDÓN, ¿HAY QUE PERDONAR? ¿ Y CUÁNDO HAY QUE PERDONAR? y ¿QUIÉN TIENE QUE PERDONAR?

Este tema está motivado por dos circunstancias: el suicidio de un ex-presiente del Perú que ha suscitado múltiples y contrapuestas reacciones y valoraciones conceptuales y sociales sobre el perdón o sobre la aplicación de la justicia y por la pregunta que me ha hecho una dialogante sobre el perdón.

Transcribo una parte del artículo que la dialogante leyó, desde el que se genera la pregunta en la dialogante, y... desde la respuesta que me ha merecido... ampliaré el contendido de este post. El texto que transcribo es de Alejandro Jodorowsky en el que hace 10 proposiciones de las que sólo la 8ª tiene relación con el tema que nos ocupa:
  • 8.  Si tus padres abusaron de ti cuando pequeño/a, confróntate calmadamente con ellos, en un lugar neutro que no sea su territorio, desarrollando cuatro aspectos: "Esto es lo que me hicieron. Esto es lo que yo sentí. Esto es lo que por causa de aquello ahora sufro. Y ésta es la reparación que pido". El perdón sin reparación no sirve.
  • Y la dialogante dice:  Qué opinas de esto? Me quedé pensando en el perdón  sin reparación... crees que existe?
Y ésta fue mi respuesta:
  • Son válidas, por saludables, todas la proposiciones que ayuden a salir de nosotros mismos para enriquecer a otros, porque sólo así se es persona humana y de cualquier otro modo sólo seremos individuos de la especie humana.  En consecuencia, lo que preguntas no lo es, porque no necesariamente el/a ofensor/a se considera y actúa como persona humana y/o no necesariamente tiene la capacidad de redimirse de su sola condición humana  para restituir su dignidad de persona.
  • La reparación es de desear porque ayuda a la restauración emocional pero la restauración afectiva le corresponde más a la persona ofendida.
  • El perdón corresponde a la grandeza del ofendido/a y en ningún caso el perdón dependerá del ofensor/a, porque, si así fuera, daríamos pie a la continuidad de la conciencia de víctima y victimario/a y, en este caso, no se restaurarían ni la vivencia emocional ni la vivencia afectiva.  Daríamos pie, en la víctima, a la intención, enmascarada, de revancha, con la que el ofendido/a se equiparará, en alguna medida, con el ofensor/a. Ambos procederían como humanos pero no como personas humanas.
  • El perdón siempre será mejor con reconocimiento de la falta por parte del ofensor/a y con el resarcimiento correspondiente pero... el perdón no puede estar condicionado por estos dos factores.
  • Y perdonar... sí y sólo si existe el reconocimiento y resarcimiento es "humano, muy humano, demasiado humano", expresión con la que podemos parafrasear a Nietzche.

Es evidente que el perdón es potestad de la víctima pues es ella quien decide si puede, si quiere perdonar y porqué quiere o no quiere perdonar y... nunca es potestad del agresor/a sea que solicite, o no, el perdón.
 
Dicho lo anterior, quiero detenerme a analizar la valoración  que nos puede o debe merecer la súplica de perdón, si es que existe pues hay personas que  educativa y/o culturalmente están inhabilitadas para formular la petición del perdón pero sí se sienten culpables y con deseo de cambio, del mismo modo que las hay con facilidad para pedir perdón, casi en forma compulsiva, sin voluntad de cambio.  Estas modalidades de comportamiento tienen que ver con el grado de salud psicológica que puede implicar el hecho de pedir perdón, formalmente.
Nuestra valoración dependerá, en consecuencia, del tipo de solicitud de perdón.
  • Hay súplicas de perdón falsas o, psicológicamente hablando, súplicas histéricas.  Son histerias el conjunto de comportamientos "mentirosos". Nos comportamos histéricamente cuando ocultamos parte importante de lo que debemos comunicar, para no perder o para sacar alguna ganancia y que, por eso, no lo manifestamos. Estas súplicas de perdón son típicas de los/as individuos sorprendidos en faltas o en infidelidades de algún tipo (marital, social, empresarial, tributaria, de función). Ejercitar en estos casos el perdón, sin resarcimiento, es perder el tiempo porque el infractor/a estará esperando la primera oportunidad para repetir su "destreza, su proeza y su aprendizaje" porque así ha aprendido a sacar ventajas de la súplica de perdón. Diríamos coloquialmente... "le salió barato". 
  • Hay súplicas de perdón rutinarias o lo que en psicología social llamaríamos modismos idiosincráticos (somos así). Pedir perdón por la impuntualidad o suplicar prórrogas porque los deberes se dejan para último momento y hacer presión social porque son muchos/as quienes incurren en un mismo error, es un modismo prototípico de las súplicas de perdón rutinarias. Son, en realidad,  modalidades de las expresiones histéricas colectivas que de algún modo tienen carta de ciudadanía  y, como tales, tendríamos que decir lo mismo que de las anteriores...en estos casos el perdón, sin resarcimiento, es perder el tiempo porque el infractor/a estará esperando la primera oportunidad para repetir su "gracia" y el costo del error (pérdida de tiempo, de oportunidades, de estabilidad emocional o de honor) lo pagan, siempre, las personas a  quienes se les pide perdón.
  • Hay súplicas de perdón interesadas o lo que en psicología social llamaríamos súplicas de perdón perversas. Son específicas de las personalidades psicopáticas (en mayor o menor grado) muy frecuentes entre individuos con poder (económico, político, laboral, militar, religioso). Estos son personajes que se consideran superiores, individuos de  clase superior, con merecimientos y rangos por los que pueden hacer lo que les conviene y cuando quieran, porque son de la élite.  Pero eso sí con muy buenos modales, con gran astucia y con mucha cortesía piden perdón... " por las incomodidades que puedan causar o por los sacrificios que nos imponen" porque, si no los aceptamos y se lo agradecemos... tendremos que "atenernos a las consecuencias". En estos casos, otorgar perdón es propiciar la formación o la consolidación de un estereotipo social que genera, como mecanismo reactivo de compensación, la formación de las histerias colectivas rutinarias y de los modismos idiosincrásicos del acápite anterior.
Y si es evidente que el perdón es potestad de la víctima pues es ella quien decide si puede, si quiere perdonar y porqué quiere o no quiere perdonar... dependerá de nosotros (de los valores sociales, espirituales o místicos con los que nos identifiquemos...) someternos o reaccionar, y en qué grado, ante esta lacra social, que tiene toda la apariencia de no cambiar.
 
Confrontar esta realidad, exige de nosotros querer ser diferentes...
  • Qué requiere suplicar perdón de forma veraz : No cometer errores es, ontológicamente posible pero existencialmente nos es imposible (errare, humanum est) y las razones de nuestros errores van, desde las biológicamente limitantes hasta los predisponentes psicogenéticos del carácter,  igualmente limitantes y/o de los condicionantes de carácter místico (también lo místico puede condicionar patologías de comportamiento o errores; pensemos en los fundamentalismos de todos los colores y los errores que a lo largo de la historia hemos acumulado los seres humanos -y sólo humanos). Por lo que, la súplica de perdón será veraz... si y sólo si, frente a la conciencia de nuestros errores suplicamos perdón mediante 3 comportamientos:  nos auto-delatamos, no ocultamos conscientemente ningún contenido de error que hayamos cometido y proponemos un modo de restauración para que sea valorado por los/as afectados/as, por nuestros errores. 
  • En qué consiste perdonarDos actitudes son necesarias para perdonar:  descubrir los valores del/a ofensor/a y el potencial que esos valores tienen para enriquecernos y... apoyar al ofensor/a para desarrollarlos con la intención de que los potencie más eficientemente... si y sólo sí, nos permite hacerlo.  Si no nos lo permite, distanciarnos por respeto a su decisión.
En modo alguno el perdón elimina la historia y muy difícilmente el recuerdo del daño o dolor sufrido.  Si el tiempo elimina el recuerdo o lo atenúa, es mejor pero si eso no sucede no quiere decir que no hayamos perdonado; es señal de muy alta sensibilidad emocional y de buena memoria.

Ahora bien, pienso que es imposible perseverar en los comportamientos de auto-segregación, que el ser diferentes nos exige,  sin cultivar nuestra dimensión espiritual desde la vivencia mística; sólo con el cultivo de las dimensiones intelectivo-volitivas ontológicamente podemos lograrlo, pero existencialmente no es suficiente y creo también que ante la dificultad que este reto tiene,  se nos facilitará mucho el objetivo de ser diferentes y perseverar en dicha actitud, si lo hacemos alentados por alguna forma de asociación. Porque querámoslo o no... etológicamente hablando, somos animales sociales y sobre esta base podremos desarrollar, con más facilidad las dimensiones intelectivas y volitivas que nos identificarán como  personas humanas, que si lo intentamos individualmente.  No obstante lo dicho, hay grupos caracterológicos que tienen dificultad para el desarrollo de objetivos, de manera colectiva.

Los grupos o asociaciones para alentar la disposición de ser diferentes y para expresarnos verazmente no son perfectas pero la dinámica interna de las mismas, habitualmente, fuerza la resilencia de nuestra consciencia volitiva inicial. Y esta forma, grupal,  de vivencia del perdón veraz, ha demostrado mayor eficiencia psicoterapéutica, o de restauración de la fidelidad y perseverancia en el logro de objetivos de salud, que el esfuerzo individual.
 
 
 

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