lunes, 20 de abril de 2015

TRAICIONES Y TRADICIONES... FRENTE A FRENTE. LAS TRAICIONES MATAN MÁS QUE LAS GUERRAS; PORQUE MATAN LA AMISTAD Y MATAN NUESTRA CULTURA

Las traiciones son las formas eficientes para acabar, matar, asesinar... la amistad... y de matar algo o todo de nosotros mismos.
Pero ¿qué es o, mejor aún, qué son las traiciones?

Los términos "traición y tradición" tienen el mismo origen etimológico y están entre sí íntimamente relacionados.  Derivan del verbo "tradere =  entregar"
-apoderándonos de algo o cambiando lo que se nos dio para entregar-, en el caso de la traición, o
-entregando, transmitiendo "enriquecido" lo que hemos recibido-, en el caso de la tradición.

El término "tradición" deseo que sea entendido, en este post, como las diversas formas culturales y comportamientos con que los distintos grupos humanos se han enriquecido con valores perennes y/o trascendentes  a lo largo de la historia. No considero tradición a los comportamientos o costumbres banales o destructivos o agresivos o de subvaloración entre las personas, o de éstas para con la naturaleza.  Estos comportamientos son considerados, por mí, como expresión de "traición", hacia nosotros mismos. 

Así pues,  traición es adulteración, cambio para apoderamiento, de lo recibido
            y,  tradición es la entrega enriquecida, para ser fiel, de lo recibido.
    Generalmente pensamos en las traiciones cuando no  trasmitimos o no conservamos fielmente lo que hemos recibido o lo que hemos prometido o dado a otra persona, y estamos en lo justo porque son promesas incumplidas que destruyen o acaban con la persona o que logran terminar la relación con esa persona.  Un ejemplo de esto son los incumplimientos de compromisos emocionales, afectivos o sexuales.
    Rara vez pensamos en traiciones cuando el contenido de la donación (confianza) ha sido entregado por una institución a nosotros, y nos engañamos conscientemente, porque de sobra sabemos que estamos traicionando la confianza que un colectivo tiene sobre nosotros. En buena cuenta asumimos que el colectivo al no tener conciencia personal sino jurídica, no sufre. Ejemplo de esto son las defraudaciones fiscales.

    Casi nunca pensamos que la traición también se da, y muy frecuentemente, con nosotros mismos cuando adulteramos o cambiamos  la "tradición que hemos recibido sin que medie un juicio creativo de crecimiento y de libertad para nuestro enriquecimiento y en igual medida para crecimiento de aquellos de quienes hemos recibido la tradición".  En este caso, no nos engañamos... peor que eso, "nos suicidamos culturalmente". Ejemplo de esto son los cambios confesionales o la negación de la propia confesionalidad por comodidad o por seguir la corriente del momento. Hoy no está de moda y hasta se ve mal, la confesionalidad pública de la FE creativa y comprometida.
    ¿Se puede decir, entonces, que los cambios son malos porque son traicioneros?  NO, los cambios son necesarios para vivir, para crecer y para desarrollarnos como personas; pero éstos han de estar conducidos por la creatividad y hacia la creatividad y expuestos, no ocultos, a la acción crítica-creativa de quienes nos han transmitido los valores.  Sólo así podremos evitar traicionarnos a nosotros mismos y a las personas e instituciones que forman parte de nuestra misma cultura. 
 No es válido pensar que a nadie le importa, ni tenemos que informar o dar cuentas de lo que hagamos o pensemos. Por el contrario, nos debemos a todos por dos razones: 
  1. porque nada de lo humano nos es extraño y
  2. porque no tenemos origen ni razón de ser por nosotros mismos. 
Luego, lo que hagamos o dejemos de hacer se convierte en un modo de "tradición", cuando lo que hacemos es positivo  o en un modo de "traición", si lo que hacemos afecta negativamente a los que nos rodean, siempre y cuando podamos hacer que no les afecte negativamente nuestra decisión.  Si afectara negativamente a quienes nos rodean... tendremos que pensarlo nuevamente antes de actuar con independencia.

La tradición construye y fortalece nuestras relaciones y amistades en tanto que la traición mata nuestras amistades y la propia vida porque nos priva de la savia de las raíces de nuestras culturas.

CULTIVAR Y CRECER EN LA TRADICIÓN demanda FE Y AMOR.

TRAICIONAR Y TRAICIONARNOS no demanda esfuerzo alguno; SÓLO DEJARNOS IR HACIA ATRÁS. 
 





sábado, 14 de marzo de 2015

¿ CUANTO NOS CUESTA UN AMIGO... Y CUÁNTO ESTAMOS DISPUESTOS A PAGAR POR CONSERVARLO ?

Sobre la amistad y sobre los amigos se ha escrito taaanto... que, sin duda, debe tener mucho valor.  Nada más claro al respecto que la sentencia del libro del Eclesiástico 6, 14 : QUIEN ENCUENTRA UN AMIGO FIEL, ENCUENTRA UN GRAN TESORO.
 
El término "encontrar un tesoro" sugiere que se nos presenta, en la vida, por buena suerte o como  resultado de haberlo buscado mucho y que cuando lo encontramos nos quedan dos alternativas; o nos apoderamos  del tesoro encontrado o pagamos para conservarlo. En el NT se dice que ese tesoro alguien lo encuentra en un campo y, entonces, "va vende todo lo que tiene y compra el campo aquel" (Mt. 13)
 
Como el tesoro del que hablamos es UNA PERSONA, la primera de las alternativas (apoderamiento de las personas) es el origen de grandes conflictos y patologías en la relación de las personas porque, por donde se lo analice, es un robo o da origen a un modo de esclavización de un individuo sobre el otro, o del dominio de unas mentes sobre otras.  Pensemos, al respecto, en las relaciones de amistad guiadas por los lideres  de masas o en los liderazgos empresariales o por los lideres intelectuales; fácilmente degeneran en sistemas de opresión, sojuzgación y dominio.
La  segunda de las alternativas (pago para poseer el tesoro legalmente) puede correr parecido riesgo si una de las personas involucradas tiene el dominio en la relación porque ha subyugado a la otra y "paga, invierte, subvenciona" la vida de la otra persona. Pensemos en las relaciones entre amantes; muy pocas veces se rigen por la honorabilidad de cada una de ellas.
 
Frente a estos dos riesgos nos queda una alternativa saludable: la SOLIDARIDAD SUBSIDIARIA, es decir que ambos paguen lo que cuesta la amistad, que ambos paguen lo que cuesta el tesoro encontrado y se apoyen para alcanzar el objetivo de conservar el tesoro, cuando el otro no pueda hacerlo como ha acostumbrado hasta ese momento de dificultad.


En conclusión... tener un amigo cuesta: cuesta encontrarlo, porque los tesoros  no se encuentran todos los días, son escasos, y cuesta conservarlo porque la codicia ajena nos pone en riesgo de perderlo y porque el afán de posesión fácil y cómoda nos induce a la pereza, que es el modo eficiente de desvalorizarlo, de depreciarlo.  
 
La solidaridad subsidiaria es EL VERDADERO COSTO DE UN AMIGO y tiene dos componentes básicos: la CONFIDENCIALIDAD y la COMPLICIDAD.
 
Tener un amigo es tener un tesoro porque sólo podremos valorarlo si conocemos su alma y su espíritu y porque sólo podremos ser valorados si él conoce nuestro espíritu y nuestra alma.  En esto consiste la confidencialidad y, cuando esto se alcanza tendremos el gran tesoro de ser corregidos frente a frente y de ser defendidos de los demás cuando lo necesitemos, a nuestras espaldas, sin que lo sepamos. Y, por añadidura, esa es la base de nuestro gozo en la vida: ser valorados por lo que somos.
 
Esto es lo que significa la palabra: "cum - fidei" = "con fe en el otro y con la fe del otro" O lo que es lo mismo "estar adheridos mutuamente, el uno al otro".  Esto sólo puede darse en la dimensión del "espíritu de las personas" para lo cual no se necesitan clausulas escritas, ni restrictivas, ni punitivas, porque ésta es nuestra FORMA DE SER personas entre personas.
 
Esto es mucho más que pasarlo bien con alguien o que podamos desahogarnos o reír con alguien.  Cuando sólo esto se da en una relación (lo que es muy bueno por supuesto) estaremos ante una persona con bondad amorosa o en una relación parental o en un enamoramiento o en una relación de pareja o en una relación de amantes o, inclusive, en una relación de esposos pero no implica, necesariamente que seamos amigos.
¿ Es, entonces, que ser amigos desde la confidencialidad es mejor y más perfecto que todas las formas de relación nombradas ? SÍ es mejor y más perfecto y... al mismo tiempo, puede y debería ser la plenitud de todas ellas.  Dicho de otro modo, en las formas de bondad amorosa es posible la confidencialidad, pero no es lo más común.
 
¿ Y la complicidad qué es? 
Las personas humanas sólo podemos ser cómplices (etimológicamente cum-pligo = plegados con otros, unidos con pliegues a la manera de los filamentos de una soga), para lograr objetivos de crecimiento, de desarrollo, de belleza, de bondad y de veracidad de otras personas...  porque ésta es nuestra RAZÓN DE SER de personas entre personas.

Los individuos humanos, en cambio, suelen ser compinches para el mal, para lo perverso, para lo denigrante pero nunca serán amigos entre sí porque su actuar va en contra de la razón de ser de las personas y acaban traicionándose y asesinándose entre ellos porque nunca han tenido como razón de su cercanía... ser personas, "ser gente", con el o los otros.

Ejemplo claro de lo dicho son las traiciones, venganzas y asesinatos entre camaradas y compinches cuando alguno de ellos quiere alejarse, obrar de manera diferente, tener juicio y conciencia propios.  Lo vemos a diario en el llamado crimen organizado, en los llamados ajustes de cuentas y, desgraciadamente también, en las organizaciones políticas, tanto civiles como religiosas.

Conocer y dejarse conocer para, uniendo fuerzas, realizar lo bello, apoyar lo bueno y  perseguir la verdad de manera conjunta; es la única manera real de ser amigos.
El costo que hay pagar para alcanzarlo, es la humildad y sencillez. Y, en contraposición, los riesgos de no encontrar, en quien se esperaba, una persona amiga sino un compinche son muy altos y, con frecuencia la apariencia del costo es bajo pero los resultados son siempre muy penosos. Sugiero, al respecto, que leamos y re-leamos el capítulo 6º del eclesiástico; no tiene pérdida.


Por eso "QUIEN ENCUENTE UN AMIGO, QUE LO CUIDE, QUE LO CUIDE"; que lo cultive, que lo cultive.
 
 

viernes, 6 de marzo de 2015

CUANDO TODO SALE AL REVÉS... QUÉ HACEMOS

Pretender que lo que nos proponemos hacer nos salga bien al primer intento es algo que todos deseamos por comodidad, por confort o porque estamos seguros de hacer las cosas correctamente y, por consiguiente, creemos tener derecho para que nos salgan bien todos nuestros proyectos.
 
Lo habitual es que las cosas no nos salgan bien al primer intento y tener que  insistir en nuestro propósito pero, con frecuencia, entramos en una "mala racha": todo nos sale mal o todo se enreda de la peor manera: TODO SALE AL REVÉS... y, entonces ¿QUÉ HACEMOS?
 
Parece confirmase lo que dice la sabiduría popular... "los males nunca vienen solos" y, claro está, la acumulación de esos reveses nos causa, en el mejor de los casos, fatiga y frustración.
  • Si fatiga... se genera en nosotros la depresión, la visión opaca de todo, el temor hacia todos y el pesimismo frente a todo lo que se nos ocurre y desarrollamos la perspectiva del NO a todo lo que nos exige esfuerzo, de la HUIDA de todo lo que hasta entonces ha sido importante, del DESALIENTO.

  • Si la frustración... el resultado es la agresión contra nosotros mismos o contra los demás o las dos cosas juntas. Es lo que llamamos ACTITUD PARANOIDE, que es sutil la mayor parte de las veces.

  1. La agresión contra nosotros... poniéndonos las trampas de dejar de ser lo positivos, lo valiosos, lo rectos, lo íntegros que habitualmente somos.  En suma poniéndonos en la tentación de hacer las cosas mal o menos bien de lo que podemos hacerlas porque... "para lo que sirve que nos sacrifiquemos... al final sacan provecho todos, menos nosotros".  Y, consiguientemente, terminamos comportándonos como creemos que actúan los demás. Nos hipotecamos, en fin de cuentas con el peor banco: "el banco como los demás".
  2. La agresión contra los demás... porque nos dan motivos a los que "tenemos que responder" con fuerza, con signos de poder para que no confundan bondad con debilidad".  Todo puede ser cierto y justificado (es decir, mentimos elegantemente porque ocultamos, con el poder, nuestros miedos) pero no dejará de ser una expresión de debilidad que ejercitaremos con mayor fuerza contra los más débiles mientras que, con los fuertes pactaremos hasta tener una mejor oportunidad.
Siendo así que frente a la frustración siempre se genera la agresividad contra nosotros o contra otros ¿estamos condenados a ser agresivos? SÍ, pero existe una alternativa saludable que tenemos la obligación de aprender a desarrollar en nosotros, si queremos ser personas, entre personas y no simplemente seres humanos.
 
La alternativa saludable ante estas expresiones contrapuestas de depresión es... el tiempo de silencio sanador (silencio de nuestras ansiedades caracterológicas), seguido del diálogo que necesariamente debe comenzar con... escuchar a los interlocutores (diálogo con aquellas personas a las que consideramos responsables de que las cosas nos salgan mal) .  Probablemente en lo que oigamos de ellas habrá algo bueno y algo malo, algo verdadero y algo falso.  Lo inteligente, en todos los casos, es rescatar lo que de positivo nos ofrezcan para tomar decisiones nuevas y asumir el riesgo de las mismas. Así sacaremos, sabiamente, "de lo nuevo y de lo antiguo lo que más convenga".

Tener algún interlocutor que consideremos válido, para ayudarnos, tanto para el tiempo de silencio de nuestro carácter como para el diálogo subsiguiente puede ser muy positivo: lo podremos encontrar en  la interacción personal  con un amigo, en un profesional de la salud psíquica, en una persona que consideremos sabia y prudente.. pero, si no encontramos este apoyo siempre podremos sustituirlo por la meditación corporal, la oración no-evasora de la realidad y, por sobre todas las cosas, por expresiones de creatividad operativa.

Esta es la manera saludable para transformar la agresividad inevitable en BONDAD AMOROSA.
 

Recuerdo a una persona que escogió el "estudio del idioma polaco", con sólo medios electrónicos, como forma de creatividad operativa para canalizar la agresividad y las frustraciones que experimentaba.   
 
 
Lo propuesto: silencio sanador, diálogo, meditación y creatividad operativa no se consiguen de la noche a la mañana; todo exige práctica y constancia-perseverante.  Pero comenzar hoy es mejor que proponérnoslo hacer mañana.  

 

lunes, 2 de febrero de 2015

IGUALDAD Y TOLERANCIA HUMANO-PERSONALES


Como continuidad del post último que compartí con Uds. motivado por los acontecimientos luctuosos de París y Bruselas y que no paran de repetirse en distintas partes de este nuestro mundo roto, deseo compartir, para seguir dialogando, esta reflexión sobre lo que considero ser, el meollo del tema que nos aflige:
LA IGUALDAD ENTRE LAS PERSONAS HUMANAS DESDE LA TOLERANCIA.
 
SUPUESTOS BÁSICOS DE ANÁLISIS
Sólo se puede hablar de igualdad y tolerancia, humanas, considerando la VIDA como base y la VIDA HUMANO-PERSONAL como expresión.
 
La VIDA y los seres vivientes tienen tres características homogéneas: 
-          se nos otorga como un don en comunidad, no nos pertenece
-          sólo se expresa en los victoriosos, a pesar de las limitaciones que puedan aparentar tener
-          no se repite, no existe igualdad alguna en los seres vivientes
 
Las consecuencias inmediatas de tal observación son que: 
- “la vida no es justa ni injusta... solamente es”
- “la vida se nos otorga para lograr objetivos y, por consiguiente, para ejercitar deberes”
- “la vida no nos da derechos sino metas colectivas”
- “la vida impone, para el logro de los objetivos, la necesidad de contar con todos: NADIE SOBRA; TODOS SOMOS NECESARIOS”
 
La VIDA HUMANO-PERSONAL es vida y + que vida porque se piensa a sí misma, se proyecta a sí misma y se trasciende a sí misma. Luego la V. H-P. no puede proceder,  por consiguiente, de la vida. Una cosa es nuestra vida, otra nuestra vida humana y otra, muy distinta, nuestra vida como personas humanas.
 
La consecuencia inmediata de tal análisis es que: quien no se piensa, no se proyecta y no se trasciende a sí misma-o, no obra como persona humana sino que se denigra a sí misma-o y lo hace a través de las APETENCIAS DE PODER, de las APETENCIAS DE DOMINIO, del ejercicio de derechos que la vida no le ha dado, porque la vida no nos da derechos; para ello entroniza la dialéctica como mecanismo de actuación tanto en el ámbito individual como en el social. Y con la dialéctica pretende trasladar la lógica de la biología,  a la V. H-P.
 
La única posibilidad de superación de la dialéctica, sentenciada por la historia, es el AMOR, que en lenguaje social se apellida TOLERANCIA.  La tolerancia es reconocer operativamente al otro como DISTINTO y NECESARIO para, conmigo, alcanzar los objetivos de la vida y de la vida humano-personal, de forma  social, comunitaria,  mancomunadamente.
 
El AMOR o TOLERANCIA para la realización de la vida humano-personal requieren de una estrategia educativa a nivel individual y a nivel colectivo; no se nos da espontáneamente cuando nacemos como seres humanos.

El aprendizaje del amor y de la tolerancia precisa que los agentes “A y B” (tu y yo) adquieran  las siguientes destrezas:
-     veracidad para declarar las apetencias de A y de B, y de A sobre B y de B sobre A
-     hacer en consenso un cronograma para trabajar en la satisfacción de las apetencias de A y de B
-     especificar las estrategias para satisfacer las apetencias de A y de B
-     concretizar las sinergias entre A y B

 Esto sólo será posible si... 
- el diálogo con el diferente es la atmósfera del aprendizaje y de la vida
- la alternancia en el protagonismo de las apetencias es el sistema de comunicación ente A y B
- la tributación de los costos es asumida por A y por B consciente y deliberadamente

Se oponen frontalmente a esta posibilidad de TOLERANCIA: las agresividades activas o pasivas y la dominación ideológica o los intentos de dominación de A sobre B
 
 
El costo de la tolerancia se expresa así: “Tu eres más que yo, antes que yo, superior a mi, pero NO SIN MI”

sábado, 17 de enero de 2015

FRENTE A LOS ATENTADOS DE PARÍS... ¡ JE NE SUIS PAS CHARLIE !

Frente a los atentados yihadistas de París,  el mundo occidental con todos sus lideres a la cabeza, se pone en guardia a favor del "valor absoluto de una democracia"...¡ LA LIBERTAD !  Libertad... ¿de qué?  o libertad... ¿de QUIEN? ¿libertad para algo o libertad para ALGUIEN?

Propongo pensemos un poco entre todos: ¿de verdad que la libertad es el valor esencial constitutivo de una democracia o lo es la defensa de la dignidad de todas las personas humanas que la componemos?... sin excepción, por razón de ideologías, razas, procedencias, rango social, edad, nivel cultural, capacidades productivas, estatus económico, creencias, sexos o estados de salud.

Creo que el valor máximo a cultivar en democracia es la dignidad de la persona humana, tanto individual como social-comunitariamente y una parte, sólo una parte, de la misma es el conjunto de lo que llamamos libertad o libertades.
 
Ser libres SÍ, pero con libertad saludable que no tenemos que confundir con el ejercicio del libre albedrío, que es, sólo,  tener como referente  mi YO INDIVIDUAL, sólo limitado por la superioridad de otro YO mayor que el mío y, consiguientemente, mientras no aparezca otro yo mayor que el mío,  ejercitaré mi libre albedrío para explotar, ofender, sojuzgar, atemorizar, burlarme... en una palabra, ATERRORIZAR A LOS "YO DÉBILES", porque toleran mi actuar o hasta que ya no toleren más a mi yo individual.
 
Y cuando los "yo débiles" reaccionan, aparece el YO INDIVIDUAL FUERTE gritando, masivamente ¡ LIBERTAD ! al mismo precio de la reacción con que actuaron los "yo débiles": muerte a los débiles, muerte a los asesinos porque son terroristas.
Ésta es una de las manifestaciones más elocuentes y perniciosas del "post-modernismo": el enaltecimiento del individualismo sin límites o hasta donde nos permitan los menos fuertes que nosotros
 
Así es como ha actuado el periódico Charlie, impunemente, en contra de todos los que no son como ellos o no piensan como ellos, especialmente contra todos los que externalizan una confesión de FE. 
En los pasquines que publican, a los que han  pretendido dar valor literario-crítico y humorístico porque tienen masiva acogida, asumen como "verdad absoluta" que la FE religiosa de los demás, los reduce a la condición de sub-humanos de los que pueden burlarse sin control o, mejor dicho, con el control de quien tiene poder porque parece ser que el periodismo, sin importar de qué clase o ralea sea, es esencial a la vida democrática para defensa de su libertad... y la "de todos".

Carecen de la más básica "sensibilidad mística y del menor sentido religioso" lo que les imposibilita para tener visión del valor de la inteligencia emocional religiosa.
Esto es ostensible si observamos las caricaturas que hacen para hablar de los "débiles": son ignominiosas, procaces, carentes de pudor y lo que es más grave, desde el punto de vista del periodismo, sin fundamento en la investigación... denotan ignorancia crasa y supina de los contenidos que pretenden criticar.

Por eso, ante las muertes y crueldad asesina de quienes han sido víctimas de los "débiles a causa de su FE" yo, no puedo ser Charlie, porque Charlie ha hecho "terrorismo-emocional" periodístico; ha hecho bullying-social-religioso impunemente y con aplauso de los fuertes como ellos, a lo que fanáticamente han respondido los "débiles" con condenable terrorismo de armas.

Cuánto bien nos haría a todos (Charlie, periodismo internacional, dirigentes políticos, a mí y todos los ciudadanos indignados ante los actos terroristas de los yihaidistas) reflexionar en las palabras de Cristo, de quien Charlie se ha mofado a su soberano mal-gusto y procazmente muchas veces, cuando nos dice "quien llama su hermano -imbécil- es reo de cárcel y a quien le dice -escoria- es reo de condenación".  A los resultados me remito y es que el Evangelio no es un libro piadoso; es un libro de vida y para la vida y, al parecer, Cristo conocía bien la triste naturaleza humana y sus nefastas formas de reaccionar.

Ser libres SÍ y ejercitarnos con libertad saludable, y no tenemos que olvidar que sólo será saludable si la ejercitamos para producir VERDAD, BONDAD Y BELLEZA para nosotros y para aquellos a quienes nos dirigimos o aquellos a quienes criticamos o incentivamos para el cambio. 

NO TODO VALE, PORQUE EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS y, porque en el orden práctico, una vez que se llega al punto de saturación, los "débiles" tienen tanta fuerza de reacción como los supuestamente poderosos porque: A TODA FUERZA DE ACCIÓN CORRESPONDE tarde o temprano UNA DE REACCIÓN DE LA MISMA INTENSIDAD Y DE SENTIDO CONTRARIO; porque NO HAY ENEMIGO PEQUEÑO y,  porque NO HAGAS A LOS DEMÁS, LO QUE NO QUIERES QUE A TI TE HAGAN.

Son éstas, tres fuerzas de naturaleza física, social y mística que corresponden, respectivamente, a las tres dimensiones de la persona humana: somática, anímica y espiritual y, si así es la correspondencia -y lo es- habremos de encontrar entre todos, medios políticos, sociales, legales, educativos y religiosos para subsanar los males que hemos causado y nos han causado, porque el "diente por diente y ojo por ojo" la historia ha demostrado que nada remedia; que sólo el perdón -consensuado- dinamiza la historia positivamente.

Por estas razones no puedo solidarizarme con el Charlie -terrorista periodístico-; sí con los deudos personales y laborales de Charlie. Y en la misma medida que me solidarizo con el dolor de los deudos de los yihadistas -terroristas fundamentalistas- pero no con ellos.

La razón... unos y otros fallaron pero todos son "HIJOS DEL MISMO PADRE" y, por ello, hermanos míos.
 

domingo, 21 de diciembre de 2014

LA NAVIDAD COMO EXPERIENCIA BIPOLAR

La bipolaridad puede ser una experiencia episódica, en nuestra vida, o una forma estable de personalidad con expresiones más o menos graves de comportamientos psico-patológicos, y que afectan por igual al individuo que la experimenta como a aquellos que conviven con él. 
 
En ambos casos se caracteriza por tener un estado de ánimo fluctuante e incontrolado, desde la euforia hasta la depresión y el origen puede ser: - psicogenético (predisposición caracterológica), - aprendido (por repetición de modelos de convivencia) y/o - episódico de corta duración pero que predispone para constituirse fácilmente en una forma de ser y vivir porque, por paradójico que pueda parecer, la persona suele juntar con ese estado doloroso y patológico, algunos comportamientos histéricos que constituyen modos o formas de confort (yo soy así y me tienen que aceptar así).
 
Pueden aparecer en cualquier momento de la vida pero hay circunstancias que facilitan el desencadenamiento o la reaparición de estos síntomas; uno de esos momentos es el período de las fiestas de Navidad.
En este período pre-navideño y navideño se incrementa el número de suicidios, lo que no puede dejar de ser un síntoma delator de neuroticidad individual y colectiva.
 
La explicación de tal fenómeno es fácil de entender.  En el mundo occidental judaico-cristiano, la navidad gira en torno a un Niño y a la niñez y se ha tejido por siglos, un conjunto de comportamientos colectivos-mitológicos-enajenantes, que nada tienen que ver ni con el hecho histórico ni con el hecho teológico, pero sí propugnan expresiones de euforia, de alegría, de confraternidad, de solidaridad y de unidad familiar que se han convertido en tradiciones estético-sociales. 
Todos estos sentimientos, emocionales y de racionalización, en la mente y vivencia de los adultos pueden ser más o menos válidos porque son asumidos como episódicos, como simbólicos y como anhelos estéticamente deseables o apetecibles.
 
Pero en la mente de los niños toda la "mitología tradicional" se constituye en "realidad emocional-lúdica, estable y necesaria" porque esa es la potencialidad que su maduración intelectual les permite experimentar.  Hasta aquí nada de particular porque obedece al estadío de maduración neurológica (límbico, talámico y subtalámico) propio de estas edades y sin importar las diferencias de vivencia que puedan observar y experimentar en su derredor, su inteligencia emocional las transformará en experiencias positivas de vida.
 
La gravedad comienza cuando estas experiencias emocionales (más o menos gratas en función de la parafernalia que puede haberlas acompañado) que se transforman -necesariamente- en "aprendizajes vivenciales mágico-míticos" y que inconscientemente buscarán repetirse, de memoria año tras año, no puedan en la vida adulta ser repetidos. 
 
En tales circunstancias y dependiendo del carácter que hayamos heredado, es decir, de la mayor o menor emocionalidad y de la mayor o menor capacidad para transformar lo que nos rodea, haremos  "regresiones histéricas de neuroticidad bipolar" que tendrán como expresión la melancolía (desde la nostalgia hasta el suicido) y/o la euforia reactiva (desde la alegría más o menos forzada hasta el desborde social que en ocasiones llega a ser homicida). 
 
Frente a estas realidades vivenciales, subjetivas e  intansferibles, hay opciones psicoterapéuticas que podemos y en algunos casos debemos asumir para superar la bipolaridad navideña:
  • conectarnos emocional y racionalmente, desde nuestra posible bipolaridad (euforia y/o depresión), con las dimensiones místicas (teológicas y/o civiles) que estas fechas tienen para, a continuación, obrar coherentemente con tales dimensiones de manera práctica (individual o socialmente; religiosa o cívicamente).
  • transferir a los niños que nos rodeen, nuestras vivencias pasadas, despojándolas de la mitología y magia que nosotros hayamos mal-vivido a fin de que las nuevas generaciones puedan experimentar con libertad las místicas diversas de estas festividades.
  • dejar de perseguir la "felicidad que comercialmente se nos ofrece en estas fiestas" y que no es otra cosa que un sucedáneo de las "expresiones maníacas" de nuestras histerias colectivas, para proyectar, como mística adulta, la serenidad fraterna. 
  • hacer momentos de silencio porque, desde la mística teológica, el Niño de Navidad implica parentalidad y un Hijo implica fraternidad, para encontrarnos con la riqueza mística de ser hijos  que van al encuentro de  hermanos dolientes, maltratados o infantes (los que no pueden hablar).


Con la ejecución de esta "psicoterapia autagógica", saldremos de nuestras historias, de nuestras histerias y de nuestras neurastenias subjetivo-individuales y podremos, en verdad, decir y desear a próximos y ajenos ¡ FELIZ NAVIDAD ! con, sin o a pesar de nuestra bipolaridad.
 
 



 

jueves, 13 de noviembre de 2014

LOS ADULTERIOS ESTÁN DE MODA pero... ¿SON EXPRESIÓN DE LIBERTAD?

La palabra "adulterar" en castellano, al igual que en francés, inglés y portugués tienen idéntico significado: el de falsificar o alterar la verdad y el de alterar la pureza o calidad de algo.
En buena cuenta, adultera quien miente; se adultera la verdad porque se da un "producto" distinto del que se ha ofrecido.

En cambio, la palabra "adulterio", en nuestra cultura judaico-cristiana se suele leer en el contexto sexo-genital y, por ello, se identifica con el concepto de "in-fidelidad sexual" entre personas que han prometido relacionarse, sexualmente, con exclusividad y excluyencia. 
De esta manera se han superado: la limitación lingüística y la limitación bíblica tanto del antiguo como del nuevo testamento.
Como consecuencia, las personas que respetan la relación exclusiva sexo-genital con la persona elegida, se sienten fieles mutuamente y aseguran que, al hacerlo así, afirman no ser adúlteros y refuerzan su libertad. 
Obedecen a una miopía intrapsíquica  y falaz, porque la conducta del adulterio se ha democratizado y suele confundirse lo democrático con lo real y con la verdad cuando, sabido es que la verdad casi nunca es democrática.

El resultado es que una notable mayoría queremos ser tan adulteradores "como el otro a quien criticamos o miramos con recelo" pero "sin asumir las responsabilidades del criticado" y así, p.e., el trabajador dependiente quiere usufructuar el bienestar del empleador y para ello cuando pasa a ser autoridad o empleador  (en su casa, en el sindicato, como trabajador autónomo, etc.) se implica en la misma conducta de corrupción o adulterio de las leyes sociales que el jefe o la autoridad; los solteros hacen vida de casados y los casados queremos hacer vida de solteros  pero sin asumir las consecuencias familiares que tiene este comportamiento. ¿Porqué? porque los adulterios  o corrupción de la propia identidad, funciones y responsabilidades se ha democratizado y lo que es más grave "no se puede enseñar ni denunciar lo contrario" ni en la familia, ni en la escuela ni en las universidades, ni en los espacios terapéuticos . Eso sería antidemocrático y retrógrado.

Las actitudes y las conductas predisponentes para la adulteración, por consiguiente, tienen dos ámbitos de expresión:
  • el de la vida pública de las personas, en la que el "arte de adulterar" equivale a desarrollar la "pericia para mentir con aplomo, la astucia para engañar con erudición y el cinismo para estafar a las conciencias crédulas con impunidad "..y
  • el de la vida privada, en la que las personas se "prometen fidelidad mutua" en el uso erótico-genital pero con consciencia de que el compromiso es temporal, por aquello de que lo humano no es ni perpetuo, ni eterno,  ni absoluto; lo humano está relativizado por la naturaleza-evolutiva y el tiempo que todo lo aniquila. Por consiguiente la verdad dicha, la verdad prometida y la verdad vivida se toman, siempre, de acuerdo a las circunstancias, de acuerdo a la oportunidad, de acuerdo a la conveniencia, de acuerdo al costo-beneficio que nos reporte.

Por consiguiente y por igual en la adulteración que en el adulterio, lo que queda fuera de todo contexto es la VERDAD y la VERACIDAD... 
  • La verdad queda fuera porque resulta ser un absoluto, y por ello, irreal en el contexto humano
  • La veracidad queda fuera porque es insostenible humanamente si se quiere vivir ejerciendo actos autónomos es decir: sin cortapisas morales en el orden moral-social... sin restricciones mentales en el orden ético... y sin teologías y/o ideologías en el orden místico.
Los costos de la NO VERDAD y de la NO VERACIDAD, de dolor, sufrimiento y muertes  para las personas débiles,  para las personas indefensas,  para las personas pobres... pueden sernos inconscientes, pero son ineludibles.
Porque no es lógico creer a quien "en el ahora" de su vida no es fiel a las identidades propias ni respeta las identidades de la otra persona,  pero sí promete ser fiel en los momentos de apremio, de crisis y de soledad que "posteriormente" tendrá que afrontar ineludiblemente. La experiencia neurológica nos enseña que volverá a adulterar y/o al adulterio porque nunca lo quiso reconocer como tal.


Por contraste lógico con lo antedicho, la veracidad como predisposición para pensar, expresarse y vivir con fidelidad tanto en el ámbito público como en el entorno privado requiere:
  • del apoyo de un contexto moral -que nunca es privado sino societario o comunitario-
  • o de un contexto ético que además de comunitario es intelectivo y crítico -en comunidad o asociación-
  • o de un contexto místico, teológico y/o ideológico que habrá de ser trascendente,  además de ser social-comunitario e intelectivo-crítico.
y por lo mismo, habrá de estar por encima de los intereses humanos propios y a favor de prestar ayuda a las personas que nos rodean supliendo sus carencias morales o éticas, pero sin excluirnos de ser ayudados por ellas.  

Este proceder también tiene costo inherente; es el mismo que el de pasar de ser, un ser humano a ser personas humana; es estar dispuestos a ser diferentes, de ser minorías, a ser segregados hasta en nuestros ámbitos más cercanos (parejas, familias, centros laborales, iglesias, partidos políticos, centros sociales e intelectuales, etc.) y hasta estar dispuestos a desarrollar ciertas formas esquizoides de personalidad (esquizoide significa tener comportamientos de aparente o real timidez), es decir, dispuestos a estar solos.

Que lo que propongo no es fácil ni espontáneo, lo sé por experiencia personal y por aprendizaje profesional; pero tampoco es un mundo de dificultades insalvables.  En la práctica, ser veraces es cuestión de 1.- atención a nuestras formas caracterológicas-espontáneas para darnos cuenta de las circunstancias y de los ambientes en que no lo somos y de 2.- tener intención práctica renovada  de obrar con verdad desde la moral, desde la ética, desde la mística y/o ideología para auto-delatarnos cuando fallemos.  La auto-delación es necesaria porque de otra manera incurriremos en el primero de nuestros aprendizajes neuro-lingüísticos  derivados del temor: LA MENTIRA (no verdad) y la MITOMANÍA (no veracidad).

Es el costo que hay que pagar para no adulterar o no ser infieles profesionalmente; para no adulterar en nuestros grupos societarios (parejas, familias, amistades, centros de ocio, centros culturales, científicos, políticos, religiosos etc.) para no adulterar la escala de valores que rige la orientación y el sentido de nuestra vida desde y hacia lo trascendental. Es el costo que tiene el ser fieles, yendo más allá de lo emocional y  sexo-genital, porque esto es sólo una parte de nuestras identidades.

Cuan cierta es la sentencia "sea vuestra confirmación SÍ o NO; porque todo lo demás es malicioso, es perverso, es diabólico" y cuan claramente aparece que adulterar y adulterio son expresiones de conductas patológicas por inmorales o por carecer de ética y por no tener la dirección puesta en las personas sino en el hedonismo que deriva de la pereza y del miedo a ser y comportarnos con identidad de adultos y no de adolescentes tardíos.
Porque el miedo y la pereza son los padres de la mentira y, por ende, de la infidelidad de toda corrupción y de todo adulterio.  Y de la mentira sólo podemos esperar... traiciones, esclavitudes, homicidios fratricidas.
 
 
 
 




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