jueves, 5 de noviembre de 2026

DESPUÉS DE xx SIGLOS, LA HUMANIDAD NO SE "TRANSUSTANCIA" ¿POR QUÉ?

Sustancia,  es aquello que define  el SER de todo lo existente, sin alteración a lo largo del tiempo venciendo  cuantas dificultades se le puedan presentar. Se puede identificar con el concepto de la "Esencia del Ser".

Transustancia, es aquello que define a un NUEVO SER, conservando las apariencias (llamadas accidentes) del ser original, que ya no existe, pese a la percepción sensorial en contra. Sólo existe el "nuevo ser".

¿Cuál es la sustancia del ser humano, de la humanidad, perpetuada y observable a lo largo de toda su historia y que le ha permitido subsistir, paradójicamente?... la inteligencia y la voluntad, (con su facultad unitiva)  incentivadas por la pereza para desarrollar violencia y  codicia.   El resultado final define al ser humano como el máximo depredador de cuanto podemos observar: "homo homini, lupus" (el hombre es un lobo para el hombre), en la relación humana y, con la naturaleza " homo caecus naturae usurpator"(el hombre es usurpador de la naturaleza)

Esta realidad dramática ha sido plasmada, con un soneto, por Bartolomé Leonardo de Argensola en 1628 que lleva por título: "Dime, Padre común, pues eres justo" (se puede leer en Google).  Esta elegía, es un llanto de la historia que cobra vigencia en el momento actual en el que pareciera que el mundo de la inteligencia desarrollada en nivel eminente (IA) justifica su uso, hasta legitimar la impunidad de los gobernantes psicopáticos que pululan por doquier sin que sacien su codicia y, su violencia, legalizando el asesinato de los infantes (los que no hablan) en el vientre de su madre, a nivel de derecho constitucional.

¿Puede la humanidad transustanciarse? o dicho de otro manera ¿podemos los seres humanos dejar de ser humanos, dejar de ser animales depredadores, conservando la inteligencia y la voluntad humanas para ser más que seres humanos en unión con su Creador y sus congéneres?

¿Cómo puede ser eso si no ha sido así hasta ahora y en el momento actual, en todo el mundo, en Oriente y Occidente y en todos los estratos culturales, sociales, tecnológicos, políticos y religiosos, la codicia y la pereza son la atmósfera que, intoxicados y preconscientes, respiramos?

Tenemos que dejar de ser seres humanos para aprender a ser personas humanas y así se realizará la transustanciación de la humanidad. Nacemos como seres humanos con la potencia de llegar a ser Personas Humanas.  Esta es nuestra grandeza, pero el precio que tenemos que invertir, para conseguirlo, es poner la inteligencia y la voluntad al servicio de los demás y entonces habremos transustanciado el SER de la HUMANIDAD en "homo homini, famulus"(el hombre es servidor del hombre) en vez de "lupus" y "homo homini, frater, quia filius Dei estis" (el hombre es hermanos del hombre porque son hijos de Dios) en vez de "caecus naturae usurpator"

Este reto de aprendizaje ha sido modelado, para la humanidad, por Jesús de Nazaret e impuesto a los cristianos como mandamiento: "HAGAN ESTO EN MI MEMORIA". Su palabra transustancia el pan y el vino para alimentarnos con SU VIDA , pero la humanidad no se ha transustanciado en XX siglos de su presencia, porque "la masa" de los humanos-cristianos (en todos los estratos culturales, sociales, tecnológicos, políticos y religiosos) estamos impregnados de codicia y de pereza y no hemos hecho ni hacemos lo mismo que EL: darnos a comer, siendo "famuli" (servidores),  de quien toque nuestras vidas pidiéndonos apoyo para dignificar la suya, desde la equiparidad (equivalencia) y no desde la igualdad porque ésta no existe en la naturaleza -desde las partículas subatómicas hasta las estructuras neurológica-; y por eso, el término igualdad, es un vocablo sin contenido ontológico y su uso tergiversa la relación de las conciencias.

Y, en aras de la verdad, los cristianos, hemos de aplicarnos el aforismo de... "las excepciones, aunque sean muchas, sólo confirman la regla". Por esto, después de XX siglos, la humanidad no se ha transustanciado, a pesar de escuchar a diario el mandato...HAGAN ESTO EN MI MEMORIA. 

Tenemos el mandato de transustanciarnos, y dejar de ser "humanos, muy humanos, demasiado humanos" y ser personas humanas, para y con las personas humanas.  Sólo así la humanidad se transustanciará.


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