Pretender que lo que nos proponemos hacer nos salga bien al primer intento es algo que todos deseamos por comodidad, por confort o porque estamos seguros de hacer las cosas correctamente y, por consiguiente, creemos tener derecho para que nos salgan bien todos nuestros proyectos.
Lo habitual es que las cosas no nos salgan bien al primer intento y tener que insistir en nuestro propósito pero, con frecuencia, entramos en una "mala racha": todo nos sale mal o todo se enreda de la peor manera: TODO SALE AL REVÉS... y, entonces ¿QUÉ HACEMOS?
Parece confirmase lo que dice la sabiduría popular... "los males nunca vienen solos" y, claro está, la acumulación de esos reveses nos causa, en el mejor de los casos, fatiga y frustración.
- Si la frustración... el resultado es la agresión contra nosotros mismos o contra los demás o las dos cosas juntas. Es lo que llamamos ACTITUD PARANOIDE, que es sutil la mayor parte de las veces.
- La agresión contra nosotros... poniéndonos las trampas de dejar de ser lo positivos, lo valiosos, lo rectos, lo íntegros que habitualmente somos. En suma poniéndonos en la tentación de hacer las cosas mal o menos bien de lo que podemos hacerlas porque... "para lo que sirve que nos sacrifiquemos... al final sacan provecho todos, menos nosotros". Y, consiguientemente, terminamos comportándonos como creemos que actúan los demás. Nos hipotecamos, en fin de cuentas con el peor banco: "el banco como los demás".
- La agresión contra los demás... porque nos dan motivos a los que "tenemos que responder" con fuerza, con signos de poder para que no confundan bondad con debilidad". Todo puede ser cierto y justificado (es decir, mentimos elegantemente porque ocultamos, con el poder, nuestros miedos) pero no dejará de ser una expresión de debilidad que ejercitaremos con mayor fuerza contra los más débiles mientras que, con los fuertes pactaremos hasta tener una mejor oportunidad.
Siendo así que frente a la frustración siempre se genera la agresividad contra nosotros o contra otros ¿estamos condenados a ser agresivos? SÍ, pero existe una alternativa saludable que tenemos la obligación de aprender a desarrollar en nosotros, si queremos ser personas, entre personas y no simplemente seres humanos.
La alternativa saludable ante estas expresiones contrapuestas de depresión es... el tiempo de silencio sanador (silencio de nuestras ansiedades caracterológicas), seguido del diálogo que necesariamente debe comenzar con... escuchar a los interlocutores (diálogo con aquellas personas a las que consideramos responsables de que las cosas nos salgan mal) . Probablemente en lo que oigamos de ellas habrá algo bueno y algo malo, algo verdadero y algo falso. Lo inteligente, en todos los casos, es rescatar lo que de positivo nos ofrezcan para tomar decisiones nuevas y asumir el riesgo de las mismas. Así sacaremos, sabiamente, "de lo nuevo y de lo antiguo lo que más convenga".
Tener algún interlocutor que consideremos válido, para ayudarnos, tanto para el tiempo de silencio de nuestro carácter como para el diálogo subsiguiente puede ser muy positivo: lo podremos encontrar en la interacción personal con un amigo, en un profesional de la salud psíquica, en una persona que consideremos sabia y prudente.. pero, si no encontramos este apoyo siempre podremos sustituirlo por la meditación corporal, la oración no-evasora de la realidad y, por sobre todas las cosas, por expresiones de creatividad operativa.
Esta es la manera saludable para transformar la agresividad inevitable en BONDAD AMOROSA.

Recuerdo a una persona que escogió el "estudio del idioma polaco", con sólo medios electrónicos, como forma de creatividad operativa para canalizar la agresividad y las frustraciones que experimentaba.
Lo propuesto: silencio sanador, diálogo, meditación y creatividad operativa no se consiguen de la noche a la mañana; todo exige práctica y constancia-perseverante. Pero comenzar hoy es mejor que proponérnoslo hacer mañana.
















